Casualidad o no, lo cierto es que la Navidad no siempre trae paz y amor y las celebraciones familiares en algunas ocasiones van acompañadas de desencuentros y malentendidos. Las consultas que tienen que ver con rupturas de pareja y con cumplimiento del régimen de visitas despuntan y precisamente en unas fechas en las que las que aparentemente debiera suceder lo contrario. En cualquier caso, no hay que alarmarse. No siempre llega la sangre al río y la mayor parte de las veces todo queda en un mal trago y las cosas vuelven a la normalidad. No toda crisis de pareja termina necesariamente en un divorcio y por eso no conviene presentar una demanda en caliente, a los pocos días de tener una discusión. Hacer una consulta con un abogado para conocer cuales son los pasos en caso de tomar la decisión de poner fin a un matrimonio y poder saber qué esperar ayuda a hacerse a la idea y muy recomendable cuando se tienen dudas, pero hay que hacer una reflexión seria y tranquila antes de seguir adelante. Si pasado el momento de mayor conflicto y tras haber recibido la información necesaria que ayude a ajustar las expectativas, la decisión sigue siendo firme, habrá llegado la hora de dar los primeros pasos. Hay que empezar siempre por intentar buscar un acuerdo, especialmente cuando hay niños, evitando en lo posible trasnmitirles dolor o preocupación. Pero esa será la segunda parte y no siempre llegará.
Para terminar, un consejo que puede evitar malentendidos, ya no solo en temas de familia, sino en cualquier cuestión legal: no se dejen llevar por lo que que aparentemente pueda parecerles justo o por consejos de personas con buena voluntad pero ningún conocimiento. En temas legales, acudan a un experto primero y reclamen después, no sea que por generarse falsas expectativas creen problemas donde no debiera haberlos. Es un hecho que lo justo y lo legal no siempre coinciden y con los tiempos que corren, cada vez menos…