Cuando la situación económica que atravesamos no hace más que cerrar puertas, hay que pensar en abrir otras nuevas que conduzcan a mejores destinos. En cuestiones legales los procesos judiciales han pasado a ser mas costosos para todo aquel que no cumple los requisitos para optar a la justicia gratuita, pero solucionar los problemas legales es una cuestión vital, pues no se puede ir por la vida dejando pleitos y conflictos pendientes sólo porque no se dispone de medios económicos para poder enfrentarlos. Así que mientras llega el momento en que los jueces y tribunales puedan estar al alcance de todos, que debería ser el objetivo a conseguir, hay que fomentar otros caminos que hasta ahora eran infrecuentes, pero que conducen a un buen destino: resolver conflictos.
Y nos referimos por una parte al arbitraje, sistema rápido y económico en que los contendientes ponen la decisión en manos de un árbitro, obteniendo un laudo que podrán ejecutar como si de una sentencia se tratase. Por otro a la mediación, donde se busca llegar a un acuerdo que luego se recogerá en una resolución judicial y que por tratarse de una forma de acuerdo implicará menores costes.
Ninguna de estas opciones es la panacea, porque no valen para todo tipo de conflictos y porque dependen de la predisposición y buena voluntad de las partes, pero desde luego son opciones que no se están utilizando con todo su potencial y de las que podría sacarse mucho partido si se lograse familiarizar con ellas a los ciudadanos y se mejorasen las formas de acceso.
Todo se andará, porque a grandes males grandes remedios. Y desde luego otra alternativa cada vez más necesaria para quien no pueda disfrutar de la justicia gratuita pero no cuente con ahorros para imprevistos pasa por contratar un buen seguro jurídico, que tendrá que llegar a ser tan frecuente como contar con un seguro del hogar o un seguro médico. De este modo, por un módico precio, si nos vemos en la necesidad de pleitear, podremos hacerlo eligiendo profesional y sin tener que pagar sus honorarios.
Eso sí, hay que prestar especial atención a las coberturas contratadas, pues no todo suele incluirse, pudiendo suceder que haya que hacer frente a costas, tasas o haya materias o procedimientos limitados o excluidos.