Una pequeña asociación de consumidores belga planteó un pleito ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea contra la discriminación por género en la contratación de las pólizas de seguro. Y lo ganó. El Tribunal señaló que no podía tenerse en cuenta si el asegurado es hombre o mujer para fijar el precio del seguro.
Esto que sucedió ya en el año 2011 comenzó realmente a aplicarse de manera efectiva el pasado 21 de diciembre porque el Tribunal dejó un prudente periodo de transición para que se produjera el ajuste correspondiente.
¿Qué efectos tiene esta decisión? Muchos e importantes. Va a subir el precio de seguros como el de coches o los de vida en los que las mujeres pagaban menos en función de datos como la menos siniestralidad o la mayor esperanza de vida. Seguro que aquellas mujeres a las que les ha vencido recientemente alguno de sus seguros han notado esta subida. Es lo que tiene luchar por la igualdad de géneros. Si estamos a favor también tenemos que asumirla porque ha de aplicarse, como todas las cosas, en lo bueno y en lo malo.
Aún así esto ha hecho reflexionar a las empresas del sector que han aplicado la imaginación de sus directivos a la creación de nuevos productos innovadores y diferentes que tienen en cuenta el perfil de la contratante mujer desde otros puntos de vista. Habrá que estar pendientes y estudiar las nuevas ofertas para comprobar si la calidad y las coberturas son sensiblemente mejores.