Aunque hace muchos, muchos años que se emplea sin polémica alguna, casualmente en estos tiempos que corren, los políticos se preocupan por la palabra “imputado” y consideran que puede llevar a error, haciendo pensar a los ciudadanos que existe algo turbio cuando en realidad todos somos inocentes mientras no se demuestre lo contrario. Para evitar que el honor y la reputación sufran en tanto se espera una resolución judicial proponen un cambio legislativo sustituyendo la palabra imputado por investigado, porque al fin y a la postre, un imputado -dicen- no es otra cosa que una persona que está siendo investigada con la salvedad de que puede ser asistida por su abogado.
La palabra imputado tiene para los juristas el significado que debe tener. Se traduce en que una persona está siendo investigada, pero añade además información adicional. Para el que trabaja en temas relacionados con la justicia significa que está abierto un procedimiento abreviado en fase de instrucción en el que se están tramitando unas diligencias previas, es decir, se está investigando a una persona porque se tienen sospechas de que pudiera estar implicado en un delito cuya pena no superará los nueve años de condena. Y es que, si en lugar de imputado decimos procesado, estaremos hablando de un procedimiento ordinario, en fase de sumario, por hechos constitutivos de delito cuya pena puede superar los nueve años de prisión. En ambos casos esa persona que está siendo investigada tiene obligación, que no solo derecho, de ser defendida por un abogado, hasta el punto de que si no nombra uno le será designado de oficio. Y también en ambos casos, cuando acaba la fase de instrucción y llegamos a la fase intermedia previa al juicio oral, se producirá la acusación por parte del Ministerio Fiscal o de la acusación particular y entonces comenzaremos a llamar a esas personas acusados. Por supuesto, sigue a salvo su presunción de inocencia, pues en tanto no sean juzgados y condenados, pueden seguir haciendo uso y disfrute de ese derecho.
En definitiva, imputado no es lo mismo que investigado porque añade información sobre el tipo de proceso y momento procesal en el cual nos encontramos.
Otra cosa es el buen o mal uso que los medios de comunicación hagan de los términos jurídicos y la opinión personal de cada cual. Pero la solución no es recurrir al eufemismo para tranquilizar conciencias y acallar rumores. Lo suyo es informar con rigor y explicar las cosas tal cual son, que tampoco somos tan tontos los ciudadanos.