Rodrigo quiere alquilar un piso y el propietario le exige un avalista solidario. Su padre no tiene problema en firmar siempre y cuando el contrato permita dejar la vivienda en caso de necesidad sin tener que agotar un plazo más amplio, pues de ese modo si Rodrigo pierde su trabajo siempre puede volver a casa de sus padres sin que sigan acumulándose rentas. Nos pregunta si esto se puede hacer y qué implicaría el aval para su padre.
Establecer un aval solidario implica para el avalista la posibilidad de que el arrendador le reclame cualquier responsabilidad que se derive del contrato de arrendamiento como si se tratase del propio inquilino y sin necesidad de intentar reclamar antes contra éste. Si finalmente el avalista tiene que hacerse cargo de alguna cantidad puede después reclamarla al inquilino.
Efectivamente si ambas partes están de acuerdo puede incluirse en el contrato una cláusula que regule la posibilidad de que el inquilino, preavisando con la antelación que se pacte, deje el contrato de arrendamiento antes de que finalice la duración inicial pactada o cualquiera de las prórrogas que pudieran producirse.