Esperanza lleva cuarenta años de matrimonio, sus hijos ya son independientes y ahora quiere separarse de su marido, al menos durante un tiempo, porque la convivencia es cada vez más difícil. Dispone de una vivienda que heredó de su madre, por lo que tiene intención de abandonar el domicilio familiar y llevarse sus cosas. Aunque están en gananciales tanto su marido como ella tienen una pensión de jubilación, de modo que pueden hacerse cargo cada uno de sus gastos. Esperanza ha propuesto esta solución de forma provisional, pero su marido cree que lo mejor es el divorcio. Nos pregunta si puede evitar el divorcio, ya que ella es católica practicante y, además, no descarta una posible reconciliación en el futuro.
Para divorciarse es suficiente que uno de los dos cónyuges lo solicite y siendo así lo único que hay que discutir son las medidas que esta ruptura implica, pero no se puede impedir el divorcio cuando uno de los cónyuges lo insta judicialmente. Tus creencias no son motivo suficiente, desde un punto de vista legal, para cambiar este resultado. Ahora bien, tema distinto sería que hablaras con tu marido y el decidiera respetar tu punto de vista solicitando entonces la separación judicial en lugar del divorcio. Es posible que lo que tu marido no quiera es dejar el tema en el aire, sin regular la situación de forma judicial. Intenta negociar una solución que convenga a ambas partes, pero sin olvidar que nada podrás hacer si tu marido sigue adelante con su decisión.