El marido de Ana le ha propuesto separarse porque desde hace tiempo tienen problemas que han hecho que sea insoportable mantener la convivencia. Ana había pensado en divorciarse, sin embargo, su marido le habla de separación. Ana nos pregunta si puede pedir que sea un divorcio aunque él se oponga y qué consecuencias tendría el hecho de que tuviera que ser finalmente separación.
La diferencia entre una separación y un divorcio hace referencia al mantenimiento o no el vínculo del matrimonio. Tanto en uno como en otro se regula la vida separada de los cónyuges y diversos aspectos que guardan relación con la custodia y alimentos de los hijos comunes, uso de la vivienda familiar, pensión compensatoria, etcétera, pero con el divorcio se pone fin al matrimonio mientras que con la separación el vínculo se mantiene y se precisaría un segundo procedimiento judicial para alcanzar el divorcio si cualquiera de los cónyuges finalmente decide divorciarse.
Con que uno de los dos lo solicite, siempre que el matrimonio haya durado más de tres meses o incluso menos en determinadas circunstancias, es suficiente para que se conceda el divorcio aunque el otro se oponga. Comenta este extremo con tu marido y el resto de cuestiones que tengáis que resolver para intentar llegar a un acuerdo pues, eso sí, siempre es más recomendable hacerlo en cualquier caso por acuerdo entre los cónyuges.