Todos tenemos la certeza de que vamos a dejar este mundo, aunque no sabemos cuándo. A la mayor parte de las personas esto no les intranquiliza, porque no lo tienen presente. A otras, nos consta, les supone graves quebraderos de cabeza, preocupados por cómo van a quedar sus seres queridos cuando falten, qué va a pasar con sus bienes o cómo será el trance de su última enfermedad.
Para todos aquellos que se encuentran en esta situación, hay algunas precauciones legales que se pueden adoptar y que pueden ser tranquilizadoras, en la medida en que todo aquello que se puede dejar previsto en vida evitará incertidumbre.
De cara a posibles enfermedades graves es importante formalizar un testamento vital, en el que podemos dar instrucciones tales como pedir la retirada de medidas de soporte vital que solo estén dirigidas a mantener la supervivencia, solicitar la aplicación de medidas para el control del dolor aunque acorten la expectativa de vida, donar órganos y tejidos, ceder el cadáver para la docencia o investigación y nombrar un representante para que actúe como interlocutor con los médicos. Realizar este testamento vital es gratuito, cubriendo un impreso que nos facilitarán en la administración, pudiendo modificarse si se cambia de opinión mas adelante.
Por otra parte, siempre recomendamos otorgar testamento ante Notario, lo que nos permite decidir, dentro de los límites que la ley marca, cómo queremos repartir nuestros bienes entre los herederos, desheredar a alguno en el que concurran causas para hacerlo, así como algunas otras previsiones según los casos.
En aquellos casos en que sea previsible una futura situación de incapacidad también se pueden tomar algunas previsiones, como acudir al notario y realizar un documento de autotutela en el que indicamos, para el caso de que lleguemos a ser incapacitados judicialmente quién queremos que sea nuestro tutor y dejamos instrucciones para la administración de los bienes.
Para completar estas recomendaciones, se puede pensar en algún seguro de vida a favor de aquellas personas que podrían quedar desvalidas si faltamos o que cubra situaciones de invalidez o incapacidad para el caso de que podamos encontrarnos en alguna de estas situaciones.
Hecho todo esto, sin duda afrontaremos el futuro con más serenidad.