Un cúmulo de despropósitos. Eso está siendo el caso de la enfermera contagiada de ébola.
Atiende al misionero.
Se va de vacaciones sin que a nadie se le ocurra hacer un seguimiento y control de quienes se ocuparon del misionero que, aún sin ser especialista en el asunto, parece de sentido común, tratándose de una cuestión tan grave en materia de salud.
Se contagia y ahora parece ser que fue por un error al tocarse la cara con un guante infectado. (Claro siempre y cuando esto sea cierto, porque uno ya no sabe qué creer, y además, ¿por qué ocurrió? ¿por falta de formación, de información, de medios…? Tal vez una combinación de todo esos elementos. Asusta cuando el personal sanitario de Asturias reconoce que no sabría actuar ante un caso de contagio).
Pasa por el médico de familia y por urgencias del hospital como si nada.
Cuando al fin se dan cuenta de lo que puede padecer, le hacen las pruebas y da positivo, nadie le dice nada a la enfermera, que se entera de lo que tiene por los medios de comunicación. Increíble y surrealista que ahora los pacientes nos informemos de nuestras dolencias de tal modo.
Y, por si todo esto fuera poco, ahora la Comunidad de Madrid insiste e insiste en que la enfermera mintió al médico de familia, sobre su fiebre… Que esto sí que yo no lo entiendo, ¿en qué iba a mentir? ¿en ocultar los síntomas de la enfermedad? ¿es que le apetecía más que no la trataran y morir por ahí contagiando a la gente como en una peli americana?). Y, además, para rematar la historia, le matan a su mascota, su perro Excalibur, por si acaso. Por si acaso estaba infectado, cosa de la que no hay ninguna prueba, porque ni muerto han querido hacérsela. Supongo que por si daba negativo y aumentaba el revuelo que tal situación ha creado ya. Cuando hubiera sido mucho más sencillo mantenerlo en cuarentena y observarlo lo que hubiera dado también interesantes conocimientos científicos del asunto. En fin… Lo dicho, un cúmulo de despropósitos.
Y ahora cuando ya iba a cerrar esta entrada leo: “el médico que atendió a la enfermera con ébola denuncia que el traje le iba corto”. No salgo de mi asombro.
Susana Alfageme
@sualfageme