Estefanía quiere alquilar un piso en el cual residirá con su madre que tiene ochenta años y dificultades de movilidad. Ha encontrado un piso que le gusta mucho, pero tendría que cambiar una bañera por un plato de ducha. En principio el propietario no le pone ninguna pega a esta reforma. Estefanía quiere saber si puede exigir que esta adecuación se pague por mitad y asegurar que luego no le pidan que lo reponga a como estaba antes.
Como regla general tendrás derecho a llevar a cabo obras en la vivienda para adecuarla la situación de discapacidad o avanzada edad de tu madre, siempre y cuando no alteres elementos comunes del edificio ni afectes su estabilidad o seguridad, por tanto, podrías cambiar la bañera por un plato de ducha. Tan solo tendrías que informar previamente por escrito al arrendador y costear tú la reforma, pero al término del contrato el arrendador puede exigirte volver a dejar la vivienda como estaba antes. Ahora bien, puedes intentar llegar a algún tipo de acuerdo y reflejarlo por escrito, por ejemplo, asumir tú el coste haciendo constar que no se te exigirá reponer la vivienda a su estado anterior, o incluso, si el arrendador se muestra conforme, condonar el pago de alguna mensualidad a cambio de sufragar tú la obra. No obstante, son condiciones que no puedes exigir, sino tan solo lograr por acuerdo entre las partes.