Calabazas naranjas, telas de araña, monstruos, brujas, esqueletos, muertos vivientes, fantasmas… por un lado. Flores, cementerios, santos, tumbas… por otro. Y finalmente un payaso que circula por las calles de Gijón y que deja frases amenazantes en una red social.
Este final de octubre, entre el veroño, ese término que nos hemos inventado para explicar este tiempo tan raro entre el verano que se resiste a irse y el otoño que se olvida de llegar, y todo este cúmulo de acontecimientos realmente está siendo caluroso. Incluso un poco agobiante diría yo.
A mí no me molesta Halloween. Ni el día de Todos los Santos. Que cada cual libremente elija si le apetece disfrazarse para meter miedo o si acude al cementerio a honrar a sus muertos o ambas cosas a la vez, que tampoco son incompatibles, o ninguna de ellas, que también existen otras opciones. Y tampoco me molesta que alguien quiera trasnochar y pasar calor enfundado en un traje de payaso para hacer gracia o tener un minuto de gloria en las noticias.
Son otras cosas las que me molestan.
Me molesta la hipocresía de quienes se olvidan de sus personas queridas fallecidas los otros trescientos sesenta y cuatro días del año.
Me molesta que se utilice cualquier disfraz como excusa para amenazar o agredir porque eso sí ya puede ser una actuación constitutiva de delito.
Me molestan aquellos que van de salvadores del mundo o superhéroes y montan una cuadrilla para a su vez amenazar y agredir a los disfrazados de payasos porque también son hechos constitutivos de delito.
Y me molestan, sobre todo y especialmente, aquellos que sin disfrazarse de fantasmas ni payasos lo son realmente y nos mienten, estafan, juegan con el dinero de todos, utilizan los cargos públicos en su propio beneficio… toda esa ingente masa de corruptos que son mucho más peligrosos porque no se les ve venir pero también cometen múltiples actividades delictivas de un tipo muy distinto.
En fin, que este mes de octubre va de payasos y fantasmas. Esperemos que la epidemia, especialmente la de la corrupción, no se extienda también al mes de noviembre, cosa que desgraciadamente me parece bastante improbable.
Susana Alfageme