En todas las ocasiones en las que hablamos de la tramitación de un divorcio recomendamos que los cónyuges agoten todas las posibilidades de llegar a un acuerdo, incluso acudiendo a una mediación en caso de que no fuera posible de otro modo.
Hay infinitas razones de índole personal, procesal y económico que sustentan esta recomendación. Hoy vamos a analizar tan solo algunas de las más relevantes.
* En cualquier divorcio, pero especialmente si hay hijos y, sobre todo, si estos son menores, tratar de alcanzar un acuerdo es fundamental desde un punto de vista personal. Porque ambos cónyuges ponen un punto y final razonable a su relación, porque es menos traumático y porque se facilita posteriormente la ejecución de los acuerdos. Si hay menores, la custodia, las visitas, los alimentos… son cuestiones que no finalizan con la sentencia sino que requieren una comunicación continua entre ambos progenitores.
* El procedimiento de mutuo acuerdo es mucho más sencillo. Basta con firmar un acuerdo y ratificarlo ante el Juzgado, o incluso en una notaría si no hay hijos menores o incapaces, con lo que no exige pasar por un juicio con posiciones enfrentadas que luego cueste mucho más olvidar y que pueden traer consecuencias después a la hora de aplicar las medidas que se establezcan.
* Si el procedimiento es más sencillo, como es obvio, los costes son menores. Incluso en el mejor de los casos, si hay acuerdo también en ello, se pueden utilizar por ambos cónyuges los servicios de un único abogado y procurador.
* En el procedimiento de mutuo acuerdo se puede incluir la liquidación del régimen económico del matrimonio, en caso de que tal liquidación fuera necesaria, lo que evita un largo y complicado proceso para liquidar que implica un aumento de costes y trámites.
* Por último, hay una razón obvia: si los cónyuges alcanzan un acuerdo son ellos mismos quienes establecen las pautas de su ruptura y relación posterior en caso de existir hijos comunes. Si el procedimiento es contencioso, será el juez el que, determine las medidas en atención a las circunstancias pero la decisión queda en su mano y no en las de los directamente implicadas.
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