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Abogadas Al Rescate – Atribución del uso de la vivienda en un divorcio

En este episodio de Abogadas al Rescate hablamos de qué es el uso de la vivienda familiar, quién tiene derecho al mismo y hasta qué momento pervive ese derecho de uso.

Tan solo son dos minutos de información pero merece la pena hacer un pequeño esfuerzo cada semana porque, poco a poco, iremos comprendiendo mejor nuestros derechos y empezaremos a pensar de una forma más práctica lo que, sin apenas darnos cuenta, nos ayudará a evitar problemas legales en nuestro día a día.

Podéis ver el vídeo aquí.

Este vídeo es un primer nivel de información, muy genérico, que es suficiente para tener una idea superficial de la cuestión. Si quieres ampliar tu conocimiento en este tema es el momento de dar un paso más y seguir leyendo. Conocer todas las cuestiones que tenemos que decidir o nos pueden afectar en una situación de ruptura es muy importante para concretar nuestras expectativas e intentar conseguirlas en una posible negociación o un procedimiento contencioso si el acuerdo no fuera posible.

En un procedimiento judicial de divorcio son varias las cuestiones a resolver: patria potestad y custodia de los hijos menores, pensión alimenticia, pensión compensatoria, liquidación del régimen económico del matrimonio cuando proceda y uso de la vivienda familiar… Por tanto, una de esas cuestiones a decidir es quién va a seguir residiendo en el domicilio que la familia venía utilizando durante el matrimonio. Es un punto muy importante porque el cónyuge que tenga que abandonar esa vivienda va a tener que hacer frente a un nuevo gasto, por lo que es habitual que surjan dudas y conflictos sobre esta cuestión.

¿Qué es la vivienda familiar?

La vivienda familiar es aquella en la que residen de forma habitual los cónyuges y sus hijos. Puede ser propiedad de uno de los cónyuges o de los dos. En algunas ocasiones incluso no pertenece a ninguno de ellos, bien porque se trate de una vivienda de alquiler, bien porque se esté ocupando con el consentimiento de sus propietarios aun sin mediar ningún tipo de contrato.

La vivienda familiar se encuentra especialmente protegida en nuestro Código Civil por diversas normas, especialmente las que regulan el régimen económico matrimonial. Así, por ejemplo, con independencia del régimen económico que resulte de aplicación al matrimonio, cualquier acto dispositivo de la vivienda de la familia requiere el consentimiento de ambos cónyuges y ello con independencia de el propietario sea tan solo uno de ellos. De hecho en la venta de cualquier bien inmueble, el notario siempre nos va a preguntar sobre la naturaleza del bien , y si fuera la vivienda familiar, requerirá para hacer, por ejemplo, una venta o una donación, que ambos cónyuges estén de acuerdo.

Si el régimen económico es el de gananciales también existen normas específicas y diferentes cuando atañen al pago de la vivienda familiar. De este modo si la vivienda se adquirió por uno solo de los cónyuges antes del matrimonio pero con precio aplazado y, por tanto, dicho precio se pagó en parte con dinero privativo y en parte con dinero ganancial, se considera que sobre la misma existe una copropiedad entre la sociedad de gananciales y el cónyuge que la adquirió estando aún soltero.

Por otra parte, mención específica requiere el ajuar familiar que se considera como un bien específico que se toma en consideración igualmente para determinar su uso (habitualmente acompaña a la vivienda familiar) o con valor específico a la hora de realizar la liquidación del régimen económico.

¿Qué es la atribución del uso de la vivienda familiar?

Cuando se produce la ruptura del matrimonio lo más habitual es que los cónyuges no quieran seguir conviviendo. Puesto que hasta entonces habitaban el mismo domicilio habrá que decidir quién se queda y quién debe abandonarlo. Hablamos de un derecho de uso, no de la atribución de la propiedad. Por tanto, quien tenga ese derecho de uso va a poder continuar residiendo en ese domicilio con independencia de si es o no es el propietario.

¿Quién decide el uso de la vivienda familiar?

Si el procedimiento es amistoso serán los cónyuges quienes tomen la decisión que consideren más conveniente incluyendo esta decisión dentro del convenio regulador. Sin embargo, cuando el procedimiento es contencioso cada uno de ellos en la demanda y en la contestación a la demanda indicará lo que solicita sobre el uso de la vivienda y será el Juez el que tome la decisión atendiendo a las circunstancias concretas de cada caso.

¿A quién se atribuye el uso de la vivienda familiar cuando hay custodia monoparental?

Cuando existen hijos menores y la custodia se atribuye a uno solo de los progenitores lo más habitual es que el uso de la vivienda se conceda a los hijos y, en consecuencia, a aquel de sus progenitores que tenga la custodia de los mismos. Sin embargo, puede haber excepciones, especialmente cuando el procedimiento es amistoso y los cónyuges llegan a un acuerdo en otro sentido.

¿A quién se atribuye el uso de la vivienda familiar cuando hay custodia compartida?

Cuando hay custodia compartida los hijos menores van a pasar un tiempo con cada uno de sus progenitores, por ejemplo, semanas o quincenas alternas. Siendo así, en teoría los dos progenitores parten en igualdad de condiciones respecto al uso de la vivienda, al menos en lo que a custodia se refiere. Por esa razón habrá que valorar la situación, para determinar cuál de los dos tiene prioridad para tener un derecho de uso de esa vivienda. Se tendrán en cuenta todas las circunstancias de la familia, como por ejemplo, los ingresos y posibilidades económicas, la mayor o menor facilidad para conseguir otra vivienda, la titularidad de la vivienda de la vivienda familiar, etc.

¿Se atribuye el uso de la vivienda si no hay hijos?

Dependerá de cada caso. Es posible que se conceda el uso de la vivienda a uno de los dos cónyuges si se encuentra en una situación de mayor necesidad que el otro, porque tenga menores ingresos y no disponga de otra vivienda en la que alojarse. Este derecho de uso puede limitarse temporalmente.

¿Puede concederse el uso de la vivienda familiar al cónyuge que no sea propietario?

Efectivamente. Caben diferentes combinaciones posibles. Puede suceder que la vivienda familiar pertenezca solamente a uno de los cónyuges, a los dos o a ninguno de ellos, por ejemplo, porque se trate de una vivienda en alquiler.

El uso de la vivienda familiar puede concederse al cónyuge que sea propietario en exclusiva, sea copropietario, sea inquilino o incluso no sea propietario ni inquilino. En la Ley de Arrendamientos Urbanos se regula un procedimiento de comunicación al arrendador para que el cónyuge no inquilino pueda mantenerse en la vivienda con el mismo contrato de arrendamiento que estaba vigente, asumiendo, a partir de ese momento, el cónyuge al que se haya atribuido el uso todas las obligaciones como arrendatario.

Si los cónyuges vienen utilizando como vivienda familiar un inmueble del que no son propietarios ni arrendatarios, es decir, se encuentran en régimen de precario (por ejemplo, que los padres de uno de ellos les hubiera dejado un piso), en ese caso, si llega a atribuirse el uso de la vivienda a uno de ellos los propietarios pueden ejercitar las acciones oportunas para recuperar el inmueble.

¿Cómo se pagan los gastos de suministros e hipoteca?

Salvo que se acuerde otra forma diferente de reparto de gastos o el Juez establezca otra cosa en atención a las circunstancias, lo más habitual en la práctica es que el cónyuge que utilice la vivienda familiar se haga cargo de los gastos ordinarios de comunidad y suministros.

Las derramas de la comunidad y el pago del Impuesto de Bienes Inmuebles se abonarán por los propietarios en atención a su porcentaje de titularidad.

En cuanto a la hipoteca, tendrán que abonarla igualmente según se derive de su titularidad, es decir, si los dos son propietarios pagarán por mitad la hipoteca aunque solamente uno de ellos esté utilizando la vivienda por tener concedido el derecho de uso.

¿Hasta cuándo dura el derecho de uso de la vivienda familiar?

El derecho de uso de la vivienda puede ser temporal o indefinido y debe concretarse en el convenio regulador o en la sentencia de divorcio. Cuando existen hijos menores de edad lo habitual es conceder el derecho de uso de la vivienda hasta que estos alcancen la mayoría de edad. Si no existen hijos suele atribuirse este derecho de forma temporal o condicionada a alguna circunstancia como, por ejemplo, hasta que se liquide la sociedad de gananciales cuando este sea el régimen económico del matrimonio. Por tanto, dependerá de cada caso y hay que partir de lo establecido en el procedimiento judicial.

¿Puede solicitarse su extinción si varían las circunstancias?

Una vez que se ha concretado ese uso de la vivienda pueden producirse circunstancias que puedan dar lugar a la extinción de ese derecho.

Por ejemplo, la jurisprudencia viene considerando que si el cónyuge que tiene el derecho de uso convive en la vivienda familiar con una nueva pareja puede producirse la extinción de su derecho si la otra parte así lo solicita a través del correspondiente procedimiento de modificación de medidas.

Otras veces puede suceder que haya un cambio del sistema de custodia de los niños, pasando de una custodia monoparental a una compartida, que hayan variado las posibilidades económicas de quien venía disfrutando de la vivienda y pueda ahora costearse una o que se haya llegado a un acuerdo de venta de esa vivienda, por poner alguno de los ejemplos más frecuentes. En cada caso habrá que analizar las nuevas circunstancias y actuar en consecuencia.

¿Cómo se establece?

El derecho de uso de la vivienda familiar se establece dentro del procedimiento de divorcio junto con el resto de las medidas, tal y como hemos indicado. Por este motivo, si este procedimiento se llevó de mutuo acuerdo, las disposiciones sobre el uso de la vivienda constarán en el propio convenio regulador. Sin embargo, si no hubo acuerdo entre los cónyuges y el procedimiento fue contencioso, será el juez en sentencia quien determine este derecho en función de lo alegado por una y otra parte y la situación personal y económica de ambas.

¿Cómo se extingue?

Si el derecho de uso de la vivienda se estableció de forma temporal en el convenio regulador o en la sentencia de divorcio, una vez finalizado el plazo establecido, este derecho se extingue sin más trámite.

Si el derecho de uso se estableció de forma indefinida, sin poner su fin en un plazo concreto, puede modificarse o extinguirse si se dan alguna de las circunstancias que antes comentamos. Para ello será necesario un procedimiento de modificación de medidas que igualmente puede llevarse a cabo de mutuo acuerdo o de forma contenciosa.

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