Santiago y Elena tienen un único hijo al que piensan, en principio, dejar todos sus bienes en herencia. Nos preguntan si en este caso merece la pena hacer testamento.
En primer lugar, insistir en un aspecto importante que aún induce a confusión: el testamento es individual, personal, de forma que cada uno de vosotros, si decide hacerlo, hará el suyo. Y puede modificarlo cuantas veces desee hasta el momento del fallecimiento.
Aclarado este punto, ¿merece la pena hacer testamento? Sin duda, nosotras pensamos que sí por varias razones. Por un parte, porque se puede mejorar la situación del cónyuge viudo aumentando el usufructo al que tiene derecho o dejándole algún bien específico. Por otra parte, porque se evitan trámites tras el fallecimiento. Si no hay testamento, los herederos tienen que hacer una declaración de herederos, más costosa que la realización de un testamento. Por último, aunque ahora no lo consideren, también pueden introducir especificaciones a favor de otras personas respetando siempre las legítimas de hijo y cónyuge.