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José María Urbano

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SALTAN LAS ALARMAS EN EL PUERTO PESQUERO

La decisión de cerrar la costera del bonito perjudica sobre todo a Avilés y a la flota asturiana artesanal

Hace tiempo que no soplan buenos vientos para el sector pesquero asturiano, que es tanto como decir que el puerto de Avilés, su flota artesanal, tiene problemas serios. La decisión de la Dirección General de Ordenación Pesquera y Acuicultura de ordenar el cierre precautorio de la costera del bonito –inicialmente para ayer y luego ampliada cinco días más– destroza las previsiones de la flota del Principado y deja en el aire hasta el futuro de muchas embarcaciones, que en algunos casos tienen en la costera del bonito la mitad de su facturación anual.

Los problemas de la pesquería del bonito no son nuevos y están repetidamente denunciados desde la parte más débil, que es la asturiana, siempre con el protagonismo mayor de Avilés, como corresponde al puerto más importante de Asturias y uno de los más destacados del Norte. Y desde hace años, el referente económico de la costera para las embarcaciones.

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Curiosamente, el mayor problema lo tienen quienes más respetan el medio marino, mientras la Unión Europea y los sucesivos gobiernos españoles vienen haciendo la vista gorda. Primero, con el consentimiento de las flotas pelágicas de Francia e Irlanda, auténticas depredadoras de los fondos marinos con unas artes que se llevan por delante todo lo que encuentran sus redes. No pueden entrar en los puertos españoles, pero una vez vendido en sus países, la exportación a España es un hecho, como bien saben las conserveras y hasta alguna lonja del Norte. Un problema al que hay que unir el de los tanqueros vascos, que también se imponen con sus artes a la pesca más artesanal de la flota asturiana, la de la cacea.

Por primera vez, la costera del bonito se cierra nada menos que en el mes de agosto, al superarse el 75 por ciento de la cuota de 15.015 toneladas asignadas a España para aguas del Océano Atlántico. El antecedente de cierre hay que buscarlo en el año 2016, pero se produjo el 5 de octubre.

Problemas muy serios para el medio centenar de barcos asturianos que salen al bonito y también para el comercio y para la hostelería, que a partir de ahora van a tener que ver cómo se disparan los precios y escasea el producto.

Estamos frente a un asunto complejo, que nos supera como puerto y como región, porque prácticamente también supera a las políticas del propio país. Por eso, aunque Avilés y Asturias sean la parte más débil en este asunto, no queda otra que iniciar una campaña de información y reivindicación a la vez por parte del Gobierno regional para que se atiendan las especiales circunstancias de la flota asturiana y para que lleguen a la Unión Europa las voces discordantes de un socio que debe aspirar y exigir unas normas iguales para todos. Normas ante las que no caben subterfugios para no afrontar unos problemas que dejan a Asturias, a Avilés, en inferioridad de condiciones internamente, respecto al País Vasco y en muchas ocasiones Galicia, y a nivel internacional, hablando concretamente del bonito, ante países como Francia e Irlanda, auténticos depredadores.

Esperemos también por las voces de los ecologistas, los de ámbito supranacional, pero también los locales, sabiendo estos últimos que están en juego familias enteras que se pueden quedar sin trabajo y la viabilidad del pesquero más importante de Asturias, con lo que eso significa para Avilés.

Prudencia

En los últimos días ha sido noticia la denuncia realizada sobre el estado en que se encuentra una granja de Cancienes. Se ha hablado de todo, no se han ahorrado adjetivos por parte de ese movimiento animalista que vigila los derechos de los animales y se ha pedido poco menos que su cierre.

El problema surge cuando ante situaciones así nos olvidamos de las personas, como si todo el mundo tuviéramos que transigir con esa idea de que los animales tienen los mismos derechos que los seres humanos, una corriente que se va abriendo paso cada vez con una mayor velocidad. Y con un mayor descaro.

En el caso de Cancienes casi nadie quiso reparar en que la situación general de esa granja en los últimos tiempos fue provocada por una serie de circunstancias sobrevenidas a los propietarios de la instalación. Dos personas mayores y la enfermedad de una de ellas, que obligó a su ingreso en el hospital y a su visita diaria por parte de la otra persona, hizo que los animales no recibieran seguramente la atención precisa, sobre todo en cuestiones de limpieza, aunque si ese fuese el único problema, a lo mejor habría que darse una vuelta por todas las granjas asturianas a ver qué es lo que se encontraba. En cambio, ha tenido que ser la Consejería de Agroganadería, sus técnicos de inspección, los que hayan dictaminado que los animales de Cancienes, vacas y caballos, estaban en buen estado y bien alimentados.

Denuncias sí, pero de las personas nadie habla cuando ese es el verdadero problema, aunque haya algunos que traten de imponer a los demás unas teorías en las que Las pescaderías serán tambien perjudicadas con la medida adoptada en la costera del bonito. los derechos de las personas parecen pasar a un segundo plano.

En el último momento ha surgido una denuncia de la Red de Derechos Animales de Alternativa Verde por Asturias-Equo para eliminar la tradicional prueba de arrastre de bueyes que se celebra en Piedeloro (Carreño) con motivo de las fiestas.

Dentro de unos días se celebra el Concurso de Ganado de Avilés, que lleva celebrándose ‘solo’ 135 años. También hay exhibiciones de arrastre. Así que cabe esperar que asistamos a una nueva campaña de protección de los animales. Ya puestos…

Fiestas

Nadie podrá criticar que el programa de actos festivos, culturales y deportivos de este verano sea escaso y no tenga variedad. Avilés lleva desde el pasado mes de julio sin parar y eso se nota en las calles, como cualquiera puede comprobar personalmente con solo darse una vuelta por el centro, los barrios y las zonas en las que se convocan esas actividades.

Por ese lado hay poco que decir, aunque la crítica es libre y siempre habrá quien esté descontento. Eso será inevitable. Habrá que esperar al final de este mes de agosto para poder hacer un balance más atinado de lo que se ha programado, pero no estará mal hacer una profunda reflexión sobre algunas cuestiones que convendría tener presentes.

Si el objetivo final es doble, el de ofrecer una programación que guste a los avilesinos por un lado y por otro el que capte el interés de turistas para beneficio general de la ciudad, merecería la pena replantearse algunas cosas: convertir La Grapa en un referente nacional de la música soul tras el extraordinario éxito de este año; hacer apuestas por cambiar el Intercéltico y convertirlo en el segundo Lorient; definir de una vez para qué queremos la plaza del Niemeyer y su escenario y cuáles son las causas de las trabas actuales para montar espectáculos; estudiar a fondo algunas subvenciones de actividades en las que el interés general es más que dudoso; confiar más en los profesionales de Avilés –cada día más cotizados fuera de aquí– a la hora de programar conciertos; o, en fin, planificar con meses de antelación el programa completo para que no haya duplicidades.

 

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 19 de agosto de 2018

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Sobre el autor

José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.


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