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José María Urbano

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MODERNIDAD Y NAFTALINA

El espíritu de los Premios Innova marca el camino hacia el futuro frente a algunas políticas que intentan frenar ahora el desarrollo del área metropolitana

“Innovar es experimentar y sorprender a la sociedad”. La frase fue pronunciada el jueves pasado en Laboral Centro de Arte por José Armando Tellado, director general de Capsa Food (Corporación Alimentaria Peñasanta), que podría ganarse la vida tranquilamente pronunciando conferencias o dando clases en universidades de todo el mundo porque se lo iban a rifar. Tellado fue el encargado de mostrar con un caso práctico, el de su empresa, por dónde va el mundo y cómo se diseña el futuro, y lo hizo en el acto de la primera edición de los Premios Innova que ha puesto en marcha EL COMERCIO, en colaboración con Vodafone. Sin duda, una aportación más de este periódico a la sociedad asturiana que sirve además para insuflar un aire de modernidad en un tiempo en el que algunos grupos políticos siguen empeñados en ir con el freno de mano echado, poniendo trabas a cualquier avance que signifique una mayor cota de bienestar general. Puro interés cortoplacista en ese juego de la oca político en el que algunos están inmersos desde hace tiempo.

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Pero les guste o no, el mundo avanza por otras sendas y otras direcciones, las que nos enseñan las cuatro entidades que fueron galardonadas el jueves en Gijón. Cafento, de la tienda de coloniales ‘El Gallego’ en Tineo a competir en España y en Europa con las grandes multinacionales del café noventa años después de su fundación. El Centro Europeo de Empresas e Innovación de Asturias (CEEI) empeñado desde 1994 en el apoyo a la promoción de empresas innovadoras dentro el Modelo BIC (Business Innovation Centre) de la Comisión Europea. El Grupo Daniel Alonso, obra de un empresario de raza capaz de convertir un modesto taller alquilado por horas en una multinacional de renovables que se ha situado como el único grupo del mundo en fabricar los tres tipos de fundaciones offshore, con plantas abiertas en India, Brasil, México, Estados Unidos y Rusia, aplicando además sistemas de producción propios y capaz de desarrollarlos con herramientas innovadoras que han sido creadas en sus propios talleres. Y finalmente, ArcelorMittal, el líder global de la siderurgia, que ha convertido su centro de I+D de Asturias, en Avilés, en un referente mundial, capaz además de situar a su cabeza visible, el asturiano Nicolás de Abajo, como coordinador de los diecisiete centros repartidos por todo el mundo. Y ya, si queremos rematar con el último ejemplo, el del ponente del acto del jueves, ahí está Capsa Food para mostrarnos cómo se pasa de una cooperativa de ganaderos para la venta de leche a un jugador global presente en más de cuarenta países con una diversificación de productos que le sitúan a la vanguardia de la nutrición hospitalaria o la personalizada.

Estas empresas, estos empresarios y directivos son los que nos están diciendo que en el mundo actual, dominado por la guerra comercial entre China y Estados Unidos, a la Unión Europea, a España, a Asturias, no le queda más remedio que subirse al tren de la innovación. Porque entre esa pinza chino-americana y el avance incontestable de otras economías emergentes como la de la India, Brasil, Rusia y Turquía, sin olvidarnos de Marruecos, el futuro europeo, al no poder competir con niveles salariales más bajos y con condiciones medioambientales mucho menos exigentes, sólo podrá salir adelante a base de producir con una mayor calidad y con productos innovadores.

Y Asturias, con la capacidad de este imponente sector privado con el que cuenta, debe aprovechar todas las políticas puestas en marcha por la Unión Europea para que esas empresas, grandes multinacionales y pymes, ya sea en el sector industrial, el de las energías renovables o el agroalimentario, sigan creciendo y aportando empleo y riqueza al territorio.

En un momento en el que alguno de estos políticos del freno de mano echado confunden en sus discursos ‘anti’ las subvenciones con fondos públicos de la Unión Europea, Asturias debe seguir aspirando a meterse de lleno en las grandes iniciativas como el de la Unión por la Innovación, que centra sus esfuerzos en los grandes retos de nuestro tiempo: energía, seguridad alimentaria, cambio climático o rejuvenecimiento de la población. Para ello debe tratar de incrementar su inversión pública en I+D y ayudar a que las empresas hagan lo propio. El Programa Horizonte 2020 de la UE invita a los países miembros a realizar una inversión del 3 por ciento de su PIB en I+D (1% de financiación pública, y 2% del sector privado), de forma que se llegue al próximo año con la creación de 3,7 millones de puestos de trabajo y un aumento del PIB anual de la UE en cerca de 800.000 millones de euros. Desgraciadamente, España. con una inversión del 1,2% de su PIB está lejos de la media europea (2,07%) y mucho mas lejos todavía de países de referencia como Suecia (3,33), Alemania (3,02), Corea del Sur (4,22), Japón (3,28) o USA (2,76). Queda mucho camino por recorrer, es cierto, pero para eso están las oportunidades que nos brinda el espacio europeo en el que nos desenvolvemos y operamos

Área metropolitana

No hace falta detenerse mucho en los entresijos de la aprobación del Área Metropolitana Central de Asturias a la que hemos asistido en los ayuntamientos de Gijón, Avilés, Siero y a los que se unirán en breve Mieres y Langreo. Sólo Oviedo se ha quedado inicialmente al margen, mientras un olor a naftalina nos recordaba esta semana aquella chusquedad del ‘cerco a Oviedo’ gabiniano que ahora han optado por abrazar de nuevo en el PP, apoyados extrañamente por los que vienen auto erigiéndose en los detentadores de la nueva política.

Hay que felicitar en primer lugar al consejero de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente del Principado, Fernando Lastra, y luego a los ayuntamientos y partidos políticos que han participado durante un año en todas las sesiones de trabajo –incluidos los que luego han votado en contra– por el espíritu de consenso que ha presidido todo el desarrollo del documento aprobado. Sin duda, estamos ante el paso adelante más importante que se ha dado después de cuarenta años de debate sobre el área central asturiana, séptima conglomeración urbana en España por su volumen demográfico.

Si ese espíritu de consenso y de colaboración logra salir adelante de forma definitiva, nos encontraremos ante una herramienta extraordinaria para lograr líneas de financiación y ayudas –que no subvenciones– de la Unión Europea en aspectos tan relevantes como la movilidad. Por ejemplo, en forma de ayudas al transporte público que el Principado no tiene en este momento y que se sustanciarían con un transporte más moderno, más rápido, más barato. Es curioso observar cómo el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE) contempla proyectos originales como el de la renovación del parque de autobuses urbanos de Palma de Mallorca; vivienda social en Navarra; vivienda social eficiente energética de Zaragoza… ¿Y aquí porqué no?

Las fortalezas indudables de Asturias, sus empresas, sus centros tecnológicos y la innovación son las apuestas de futuro que ninguna política de boina y campanario va a poder frenar o evitar.

Publicado en El Comercio-La Voz de Avilés el 3 de febrero de 2019

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Sobre el autor

José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.


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