El pasado 17 de abril este periódico desveló el escándalo (ver ‘Diario de un confinamiento’, ‘Para alucinar un poco más’) que suponía la irrupción de un pretendido grupo industrial, de nombre Riesgo, como nuevo propietario de las dos plantas de la antigua Alcoa de Avilés y La Coruña, vendidas el 31 de julio de 2019 a un fondo de capital suizo, Parter Capital.
Lo primero que hizo este fondo suizo fue declarar a través de una nota de prensa que se disponía a poner en marcha un plan industrial que haría de las dos plantas un referente en Europa. Durante dos años se comprometía a mantener el empleo –328 trabajadores en La Coruña, 286 en Avilés– y señalaba que las cubas electrolíticas las pondría otra vez en marcha si al final de ese periodo el Gobierno le garantizaba una tarifa eléctrica competitiva.
Al poco tiempo Parter se quedó con unos cien trabajadores en cada planta y al resto los envió para casa, ya que antes Alcoa había depositado 100 millones de euros para garantizar el coste total de las plantillas durante esos dos años.
Ahora se ha sabido que lo de Parter Capital fue un engaño. Dejó pasar el mes de agosto y en septiembre inició las negociaciones para desprenderse de las dos plantas de Alcoa. Y ahí es donde aparece el Grupo Industrial Riesgo, que a través de una sociedad con sede en Ucrania, System Capital Management S. L., se presenta como nuevo propietario del 75% de las acciones. (¿Cuánto ha ganado Parter sin haber arriesgado ni un solo euro en esta operación?)
El engaño a Alcoa es mayúsculo, como lo es al Gobierno de ha conseguido financiación para comprar las plantas, rebautizadas como Alu Ibérica, si todas sus empresas están en serios apuros, o por qué ha desaparecido su página web.
Su propia estructura es un verdadero misterio, algo impensable en un grupo industrial. Podría pensarse que su matriz es Manuel Riesgo S. A., compañía química fundada en 1940, que fue adquirida por Doménech y Camacho y con la que dieron nombre a su grupo. Sin embargo, en 2018 tenía un patrimonio neto negativo, en 2019 comunicó su estado de insolvencia. Su actividad en otras compañías, como Trincajes de Descargas, ya desaparecida, también pone en duda su solvencia.
En la gestión de Alu Ibérica empiezan a ser patentes las primeras grietas. La asociación de transportistas Asetra ha denunciado retrasos de «cientos de miles de euros» por parte de Riesgo. Advierte, de hecho, «de una situación de alarma e indefensión», mientras que sus reclamaciones son ignoradas «con formas escasamente aceptables». Se ha trasladado este problema a la Consejería de Industria, a la que acusan de no haberlo valorado correctamente, «lo que podría suponer un ejercicio de dejación de funciones».
El Principado, por su parte, no duda en reconocer una «pérdida de confianza» en Riesgo y, el sábado, su presidente, Adrián Barbón, exigió que si no se garantiza la viabilidad se revierta la venta de las factorías por parte de Alcoa. Esto es lo que pide también el comité de empresa asturiano. Su presidente, José Manuel Gómez de la Uz, insiste en que la única salida pasa por que el Gobierno «tome las riendas» y se vuelva al 16 de enero, cuando se inició el proceso de venta. «Fue una estafa clara», recalca De la Uz. La alcaldesa de La Coruña, Inés Rey, también reclamó ayer que se investigue la venta de las plantas.
España y a los del Principado y la Xunta, que actuaron como garantes de esa venta a Parter Capital, aunque para ello se desecharan otras ofertas, como la de Quantum, que provenían de un grupo industrial de verdad, no de un fondo buitre.
El Gobierno de España ya cometió un primer error garrafal al dejar que Alcoa dirigiera en solitario esa operación. Pues bien, es la propia Alcoa la que denuncia ahora que la venta de Parter a Riesgo no se atiene a las reglas. Se convoca una reunión de la comisión de seguimiento de la primera venta a la que no asisten ¡ni Riesgo ni Alcoa!, los Gobiernos central y autonómico miran para otro lado y los comités de empresa se van haciéndose cruces.
Este periódico volvió a avisar la semana pasada de que corría ya por las fábricas una información, con vídeo incluido, que desvelaba que la gente del Grupo Riesgo había estado involucrada en un fraude de gasóleo y blanqueo de dinero que acabó con la detención de quien ahora se presenta como el «máximo ejecutivo» de las dos plantas de aluminio. El Grupo Riesgo ha llegado a decir que pronto presentará un socio industrial, un grupo austriaco que nadie conoce. Sí se sabe que Austria es en este momento el escondite preferido de las mafias de Rusia y Ucrania (sede de la sociedad de Riesgo).
Solo cabe por parte del Gobierno central acudir a ya los tribunales para defenderse de lo que parece a todas luces la estafa de unos vulgares trileros.
Publicado en El Comercio-La Voz de Avilés el 5 de mayo de 2020