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José María Urbano

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Las ‘ocurrencias’ de Trump también llegan a Asturias

Transporte por carretera de una torre eólica de Windar al puerto de Avilés para su embarque. / JOSÉ MARÍA URBANO

Las políticas de la Casa Blanca afectan a sectores y empresas y alimentan el «sálvese quien pueda» global

De las «ocurrencias» de Trump, curiosa definición de quienes en su día se rieron de que una decisión suya costara por ejemplo la destrucción de puestos de trabajo en la planta de Windar de Avilés, como se acreditó en esta sección, hemos pasado al «sálvase quien pueda» de la economía global. Todo el mundo pelea por lo mismo: sobrevivir, que no es poco. Y en la Unión Europea, de forma destacada. Hasta ahí llegan las consecuencias de la política económica del inquilino de la Casa Blanca y de la nueva situación geopolítica creada.

Maggie Haberman y Jonathan Swan, dos reconocidos y expertos periodistas del The New York Times en la carrera de Donald Trump –premios Pulitzer y Emmy respectivamente–, acaban de publicar ‘Cambio de régimen’. Un análisis sobre las claves del segundo mandato del presidente estadounidense, del que afirman que ve el mundo «como un conjunto de países que le deben dinero a Estados Unidos», rompiendo así la visión de los presidentes de ese país en los últimos cincuenta años. Y destacan «el desprecio a los europeos y a las instituciones multilaterales que defiendan los derechos humanos y el derecho internacional». Y de ahí a la esencia de su ideología: «la fuerza hace el derecho». (Me recuerda mucho al lema pinochetista que tuve la oportunidad de leer todavía en 1994 en un centro oficial de Santiago de Chile: «Por la razón o por la fuerza»).

Esta semana se celebró la reunión del Grupo de los 20 en Carolina del Norte, una cita exclusiva para ministros de finanzas y responsables de bancos centrales, además de ejecutivos de veinte empresas invitadas. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bissent, se mostró encantado con los resultados. «Que el mundo se fije y sea más como Estados Unidos», señaló. Los datos de la creación de 162.000 puestos de trabajo en el mes de agosto avalaban en parte su optimismo. Pero la respuesta vino de los representantes de Europa, Canadá y otros países afines, que hicieron el relato de todas las medidas que están perjudicando la economía global: guerra de Irán y su repercusión en la energía y transporte marítimo, aranceles un día sí y otro no, amenazas a Canadá o Groenlandia, frenazo a las energías renovables, vuelta a los combustibles fósiles, desprecio por la lucha contra el cambio climático, distorsiones con la competencia de China, manejo de la Inteligencia Artificial… Solo en economía.

Decisiones como la ayuda pública a Indra y Duro Felguera o la nueva prórroga para las baterías de almacenamiento provocan confusión

¿A dónde nos lleva al final esta descripción de hechos si la queremos aterrizar a nuestra realidad, incluso la más cercana? A dos efectos inmediatos: la repercusión en sectores y negocios concretos y a una carrera por parte de los gobiernos central, autonómicos y locales por resituarse y tratar, como mínimo, de no quedar descolgados de esa carrera que pasa por mantener y mejorar lo que tenemos y por intentar captar nuevas inversiones.

Dos ejemplos cercanos. La guerra de Irán y el cierre de Ormuz han hecho que el gas natural licuado (GNL) se haya vuelto crítico para Europa desde 2022 tras la caída del suministro ruso. Las regasificadoras españolas se han convertido en un activo estratégico para España, que almacena el 37 por ciento del gas de la UE gracias a sus siete plantas. Y aquí aparece la regasificadora de El Musel, construida en 2012 y reactivada en 2023 solo como almacén logístico, sin que hasta ahora se la haya integrado en el régimen ordinario del sistema nacional, que le permitiría regasificar con normalidad y elevar su importancia para El Musel y la economía asturiana, aprovechando precisamente la nueva situación provocada por Trump en Irán. Catorce años de espera nos contemplan.

Segundo caso, el de Windar. La decisión de Donald Trump de suspender todos los proyectos de eólica marina han paralizado una actividad que estaba siendo clave para esta compañía, que había encontrado en las costas norteamericanas una fuente muy importante para su cartera de negocios, con repercusión directa en el empleo de Avilés y también en su puerto. Ahora se desvela que la Administración Trump ha llegado a un último acuerdo con la alemana RWE para la devolución de 1.220 millones de dólares en concepto de los depósitos pagados por tres concesiones de parques eólicos marinos en Estados Unidos, que se une a otras doce concesiones canceladas en el país, por un total de 3.900 millones. Proyectos eólicos que se cambian por nuevas inversiones en gas y combustibles fósiles. Hay quien espera al horizonte de 2028, en el que un cambio en la Casa Blanca vuelva a recuperar la eólica marina.

Y en este escenario de que todo parece estar cogido con alfileres, observamos decisiones políticas de nuestros gobiernos sobre los que habrá que admitir que, aún siendo loables sus objetivos finales, provocan una cierta confusión. En Asturias, dos empresas privadas, una de ellas con ayudas públicas en su día, tienen que cerrar un acuerdo de compraventa de una instalación con otra ayuda pública por no haber acuerdo entre ambas sobre el precio. Y otra más. Las instalaciones de almacenamiento de energía eléctrica en baterías en suelo no urbanizable, claves para una Asturias con problemas de electricidad e industria, deberán esperar como mínimo un año más de suspensión hasta que no se concluya y se apruebe la norma definitiva.

Empezamos con las «ocurrencias» de Trump y acabamos en nuestra tierra con las dudas de una situación en la que nos hemos sumado ya al «sálvese quien pueda» adoptado en todos los rincones del planeta para evitar males mayores.

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Sobre el autor

José María Urbano. Periodista, escritor y analista del entorno empresarial y social | Innovación y comunicación estratégica. Ex Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. Columnista de este periódico y creador y director de AsturiasInnova+, el proyecto de divulgación de la innovación, la ciencia y la tecnología adscrito al Grupo El Comercio (Grupo Vocento). El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.


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