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José María Urbano

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¿Y los salarios? Ausentes en el debate de Asturias

El sector de la hostelería es uno de los más afectados en Asturias por la falta de profesionales. / (E. C.)

Absentismo, falta de mano de obra, fiscalidad, burocracia o productividad centran los análisis, pero se olvidan de los sueldos

A la hora de empezar a escribir este artículo han pasado algo más de cuarenta y ocho horas de la tragedia ferroviaria de Urda, en donde se siguen contabilizando muertos y prosiguen las labores de identificación, incluso hay personas que siguen buscando a sus familiares. Se sigue imponiendo por lo tanto el silencio para acompañar al dolor de todas esas familias y de todo un país castigado con otro accidente terrible, el segundo del año tras el de Adamuz en enero.

Sigamos en silencio por respeto y en señal de duelo y dejemos a la miseria e hipocresía de algunos políticos, acompañados de los medios habituales, que desde el minuto uno convirtieron ya esta tragedia en un asunto más de su miserable comportamiento habitual. De repente, los muertos pasaron a un segundo plano y el debate ya debía centrarse en la dimisión de Óscar Puente, cuando lo lógico es exigir que el ministro permanezca en su cargo, reúna toda la información de los técnicos sobre las causas del accidente, informe de ellas, tome las medidas de ayuda que se consideren oportunas y después sí, que presente su dimisión y la de todo su equipo y que pague por su responsabilidad indudable.

La tragedia de Toledo nos añadió en Asturias el fallecimiento de la ex ministra Fátima Báñez, que era la presidenta de la Fundación CEOE y que el martes había clausurado en Gijón el ciclo organizado por Femetal con motivo de su cincuenta aniversario.

Y ahí es donde, una vez más, la patronal asturiana, a la que acompañan no pocos analistas de la Universidad, las Cámaras y colegios profesionales, volvieron a recordar los males que soportan las empresas en Asturias, de sobra conocidos: baja productividad, absentismo, falta de cualificación, burocracia, precios de la energía, fallos en la FP dual, el ‘infierno fiscal’ … (Debería exigirse un poco de contención cuando en general se habla de ese ‘infierno fiscal”, dudoso en su generalidad si se quiere ser riguroso, para no perjudicar la imagen reputacional de una comunidad a la que por otro lado se invita permanentemente a estar en esa carrera de competición nacional de buscar nuevas inversiones y empresas).

Pero en todos esos mensajes, repetitivos, con los que más o menos todos podemos estar de acuerdo con matices, siempre falta un componente que a lo mejor explica algunos de esos problemas: el salario de los trabajadores. Resulta llamativa la escasa presencia, por no decir nula, que tiene en los discursos de las organizaciones empresariales y sociales, a excepción de los sindicatos. Los datos.

Según la EPA, mes de septiembre, en el Principado trabajan 432.770 personas, de las que 361.700 lo hacen en el sector privado y 70.948 en el público (las tres administraciones, más la Universidad). Y a la vez hay 274.500 pensionistas, con lo que la suma total de las rentas procedentes del sector público en esta región se elevan a 345.448. Sueldos que aseguran una estabilidad, incrementos anuales asegurados y por lo tanto una menor incertidumbre, frente a muchos privados próximos al salario mínimo, además de peores horarios, elevada rotación en busca de la más mínima mejora, escasa promoción interna… Y por ahí puede empezar una menor identificación con la empresa, menor compromiso y esfuerzo, a lo que hay que unir en nuestro caso una población activa también envejecida, enfermedades crónicas habituales y la suma ahora de las mentales, cada vez más presentes. Factores que indiscutiblemente influyen a la hora de explicar uno de los problemas más denunciados en los últimos tiempos: el absentismo.

Los problemas que afectan hoy a la economía familiar contrastan con el récord de beneficios de petroleras, financieras y tecnológicas

A todo lo anterior sumemos ahora, solo como consecuencia de las guerras de Ucrania e Irán y su impacto en los combustibles y su efecto dominó, el deterioro de la economía familiar, cada vez más ahogada para llegar a fin de mes, mientras paradójicamente las grandes empresas financieras, tecnológicas y petroleras baten récords de ganancias casi al día. (Repsol: tercer trimestre, beneficio neto, 2.201 millones de euros, un 265 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior).

Hagamos también excepciones en el sector privado cuando hablamos de sueldos. En general, todo el conglomerado industrial paga bien, con convenios sectoriales que afectan a multinacionales y pymes. Y a partir de ahí distingamos esas empresas de los autónomos, los pequeños comerciantes y hosteleros, empresas familiares modestas que no podrían soportar un incremento salarial adecuado de sus trabajadores sin poner en riesgo el propio negocio. Pero hay sectores enteros, como el de la hostelería en general, el cuidado de los mayores o la limpieza, cuyos trabajadores soportan bajos salarios y circunstancias adversas en sus contratos, en el impago de horas extraordinarias, temporalidad, vacaciones… ¿No tenemos todos ejemplos de recién licenciados que salen de Asturias porque van a encontrar mejores condiciones en Madrid o Barcelona, que incluso les compensa el mayor coste de la vida? ¿A alguien no le ‘suenan’ las ventajas económicas que se ofrecen en Portugal o en Gran Bretaña al personal sanitario, el de enfermería sobre todo?

No, los bajos salarios no explican todos los problemas detectados, empezando por el absentismo –no confundir con las bajas sanitarias, que los médicos no las rifan como en las tómbolas– o la falta de atracción de talento, pero es indispensable hablar de ello y tenerlo en cuenta si se quiere que los debates ganen en credibilidad. Y por eso resulta un poco sorprendente que esta variable no figure nunca en ese análisis repetitivo, sobre todo desde el ámbito empresarial, que nos inunda a diario.

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Sobre el autor

José María Urbano. Periodista, escritor y analista del entorno empresarial y social | Innovación y comunicación estratégica. Ex Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. Columnista de este periódico y creador y director de AsturiasInnova+, el proyecto de divulgación de la innovación, la ciencia y la tecnología adscrito al Grupo El Comercio (Grupo Vocento). El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.


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