Los datos sobre salarios, precios y beneficios empresariales cuestionan el debate político que nos abruma cada día
Inspirado de alguna manera en el «Paguen más» de Joe Biden de junio de 2021, cuando propuso pasar del salario mínimo federal desde los 7,25 hasta los 15 dólares la hora de forma escalonada, este espacio de opinión semanal planteaba el domingo pasado una pregunta básica: ¿por qué en los análisis que se hacen en Asturias sobre economía y empresas se habla de cuestiones relevantes como la productividad, fiscalidad, formación o absentismo y casi nunca de salarios, que podrían explicar una parte al menos de alguno de esos problemas? Las elecciones de medio mandato de Estados Unidos, en las que el Gobierno de Trump y sus políticas han sufrido un extraordinario revés, ponen de manifiesto que la sociedad en general, a nivel global, empieza a decir basta.
Hay un cansancio doble. Primero, comprobar que los esfuerzos del trabajo no encuentran la compensación de aspirar a vivir sin agobios en un estado de bienestar que hasta ahora nos aseguraba los servicios esenciales. Dos, el hartazgo cada vez más extendido de esa política de los relatos, de titulares, de trifulcas diarias, vacuas, sin aportar un solo dato, que a lo único que conducen es a añadir más agobio y más insatisfacción general.
Han tenido que unirse tres elementos básicos para la vida cotidiana –energía y combustibles, vivienda y alimentación– para que haya una reflexión general de que algo no cuadra: el crecimiento de la economía en general, la llamada ‘macroeconomía’, nos desvela unos beneficios estratosféricos para las grandes compañías industriales y tecnológicas y fondos de inversión frente a la realidad que vive gran parte de la población: cada vez cuesta más llegar a fin de mes. Así, sin aditivos.
Y es aquí, en este momento de denuncia, como acaba de suceder en las elecciones estadounidenses, donde cobran importancia los datos. Así lo ha hecho el gabinete estratégico de CC OO España –convertido en uno de los ‘think tank’ más reconocidos hoy en nuestro país–, que esta semana daba a conocer las claves de su estudio sobre ‘Márgenes empresariales, beneficios y salarios’. Su titular: «Los márgenes empresariales crecen a costa de los salarios y los consumidores». Y a partir de ahí, aparecen los últimos datos sobre beneficios, facturación, inflación, empleo y sueldos… Y que cada uno saque sus conclusiones sobre algo que afecta a millones de personas.
Márgenes empresariales. Han subido un 66% nominal entre 2019 y 2026. Han pasado de ganar 207.000 millones de euros en 2019 a 342.000 millones en media anual hasta el 2026 elevando el margen sobre ventas del 11% al 12,8%.
Vivienda. Todas las actividades implicadas en el mercado de la vivienda disparan sus márgenes al calor de la fuerte subida del precio, un 53% más de media. Bancos, constructoras e inmobiliarias, los grandes beneficiarios.
Combustibles. Las petroleras casi quintuplican sus márgenes empresariales (+734 por ciento) desde 2019 y contribuyen a que el precio de los combustibles se duplique (+93 por ciento). Recientemente, el New York Times estimaba que cincuenta compañías estadounidenses del petróleo y el gas habían obtenido más de 130.000 millones de dólares de beneficios por los efectos de la guerra de Irán y Ormuz. (8 meses).
Alimentación. La cadena alimentaria aumenta sus márgenes un 51%, y provoca una subida del precio de los alimentos del 39% desde 2019. El conjunto de la cadena alimentaria formada por agricultores, mayoristas, supermercados y otros minoristas e industrias de transformación aumenta sus márgenes con fuerza y esto se traslada a los precios que pagan los consumidores.
Vivienda, alimentación y energía obligan al ciudadano medio a preguntarse por qué cada vez cuesta más llegar a fin de mes
La subida de los precios en nuestro país obedece a varias causas. En primer lugar la crisis climática con el agravamiento de fenómenos como la sequía, las inundaciones o el calor extremo, que ya están alterando de manera sustancial la producción y disponibilidad de alimentos y subiendo sus precios. En segundo lugar las crisis inflacionistas han provocado el encarecimiento de insumos como los fertilizantes y otros productos derivados de los combustibles fósiles. En tercer lugar, como en otros sectores, las empresas con poder de mercado han subido sus precios por encima de lo que subían sus costes incrementando con ellos sus márgenes. Así, el conjunto de empresas de la cadena alimentaria ha visto cómo sus márgenes se incrementaban un 51% desde 2019, al mismo tiempo que los consumidores han soportado una subida del 39% de los precios de los alimentos.
Estas subidas, junto con la soportadas en la electricidad y los combustibles afectan en mayor medida a los hogares con menos renta y contribuyen a limitar los efectos positivos que medidas como la subida del salario mínimo han tenido para ellas.
Por último, el sector de la hostelería también ha aprovechado la resiliencia de la demanda y en particular de la demanda internacional de turismo para subir de manera continua sus precios, concretamente un 31,2% y conseguir con ello un incremento de sus márgenes en términos nominales de más del 90%.
Final. Los datos deberían ser siempre el punto de partida del debate político. Necesario, legítimo… Lo que no se puede es ignorar la realidad que viven millones de personas en su día a día, en su propia existencia vital. Los datos no resuelven los problemas, pero nos avisan de su existencia. Por eso es necesario hablar de sueldos, de márgenes de beneficios empresariales, del reparto de las cargas. En Avilés, en Asturias, en el mundo en general, acuciado cada vez más por idénticos problemas.