>

Blogs

José María Urbano

Dame buenas noticias

Orgullo colectivo

El HUSA cumple 50 años como símbolo de servicio público en un momento en el que sufre la atención al paciente

Lo he escrito en más de una ocasión: los maestros y los médicos son los grandes héroes de nuestra sociedad. Los primeros enseñan y educan, los segundos curan nuestras enfermedades y nos orientan hacia la salud. Pocas profesiones tienen un impacto tan directo sobre la vida de las personas. Avilés asiste ya a la celebración del 50 aniversario de la apertura del Hospital Universitario San Agustín, sin duda uno de los grandes hitos del siglo XX en esta ciudad, llamado en aquel momento a atender todo el Occidente asturiano desde Avilés. Hoy, con 1.700 trabajadores nada menos, el HUSA sigue siendo ese lujo que tenemos a nuestra disposición, tanto en el lado asistencial que nos ofrecen sus profesionales como en las instalaciones. Ese espíritu de servicio público que encarnó el HUSA en 1975 es precisamente el que hoy deberíamos reivindicar con más fuerza.

En los últimos años, la sanidad pública española, universal y gratuita, considerada en su día una de las mejores del mundo, asiste a los efectos de distintas políticas que han favorecido la externalización y el crecimiento del sector privado. Y junto a esto, otra realidad incuestionable, como es la incidencia del envejecimiento de la población en la organización interna del servicio y en la factura final que asume el Estado. Según los últimos datos de la División de Población de Naciones Unidas, España ocupa el puesto número once en esperanza de vida: 84 años; el puesto 26 en envejecimiento: el 21,6% de la población tiene 65 años o más; y Asturias es líder en ese envejecimiento, por delante de Galicia y Castilla y León. Conclusión: la organización de la atención sanitaria publica afronta un vuelco extraordinario en la forma de asumir esas nuevas circunstancias. Y a ese análisis, con propuestas incluidas, llevan tiempo dedicándose los expertos en gestión sanitaria y organización, alguno de ellos bien cercano.

En ese objetivo final de encontrar fórmulas que mejoren la atención sanitaria en general, nos encontramos con las reivindicaciones de los profesionales médicos, que en el caso de Asturias se han saldado con cuatro días de huelga en el mes de diciembre, mientras que su sindicato, el SIMPA (Sindicato Médico de Asturias) ya ha anunciado que se sumará al paro nacional que acaba de convocar el CESM (Confederación Española de Sindicatos Médicos) desde febrero a junio, una semana de paro al mes para conseguir un estatuto profesional propio.

Antes de seguir adelante, un par de datos a tener en cuenta. El año 2025 se cerró en Asturias con 22.402 operaciones pendientes. Y 116.486 personas quedaron a la espera de una primera consulta con el especialista, la mayor lista de espera de los últimos diez años. Cifras frías, pero detrás de ellas hay personas reales, con dolencias y miedos reales.

En esta región, y en nuestro país en general, hay determinadas cuestiones sobre las que nadie hace preguntas ni nadie sale a la luz pública para denunciarlas. Es como si todo el mundo asumiera eso tan manido de «es lo que hay, vale más no moverlo». Al final no deja de ser un ejercicio de hipocresía colectiva.

Las reivindicaciones de los médicos, como las de cualquier trabajador –salvando algunas distancias no menores– hay que considerarlas normales siempre, y seguramente no les falta razón para expresarlas y pelear por ellas, incluso con la huelga, que es un derecho fundamental que ampara a todos. El problema en el caso del paro organizado por el SIMPA es de concepto: se vendió como algo que perseguía sobre todo «la mejora de la atención al paciente», objetivo encomiable sin duda. Y cuando llegaron los resultados en forma de ‘acuerdo’ con la Consejería de Salud, todo el mundo lo dio por bueno.

El listado del acuerdo

He estado revisando los puntos de ese acuerdo, en busca de aquellos que supuestamente iban a beneficiar una mejor atención al paciente y me he encontrado con esto. 1. Jornadas y guardias. 2. Reconocimiento profesional (más dinero por el esfuerzo formativo y asistencial). 3. Flexibilidad y conciliación y la salud laboral. 4. Jubilación (coeficiente reductor). 5. Brecha salarial por exclusividad (se reduce un 60%, no más de 415,50 euros de pérdida bruta). 6. Movilidad por razón de servicio. 7. Atención primaria (remuneración media dieta menos de 12 horas o dieta completa más de 12 horas). 8. Desplazamientos (vehículos del SESPA). 9. Agendas (se reduce a 38 el número de actos clínicos). 10. Residentes (jornadas y descansos, plus de residencia y tutores, concepto retributivo). (Fuente: página web del SIMPA).

La misma página en la que figura una andanada a los «sindicatos afines a la función pública asturiana», a los que acusa de negociar «desde el desconocimiento» y recordarles que «la ignorancia es muy atrevida». Y ya para finalizar, una posición sobre el paro anunciado por el CESM: «El SIMPA no se baja (con mayúsculas) de las movilizaciones nacionales ni de broma!!! Para atrás… ni coger impulso!!!». (sic.).

El SIMPA seguramente estará más que satisfecho con lo conseguido con su última movilización. Pero los pacientes, los ciudadanos en general, se deberían preguntar algo muy sencillo: ¿En todo lo alcanzado por el SIMPA dónde figura la mejora de la atención al paciente, que era una de las razones de la huelga? ¿En qué va a cambiar que uno pida una consulta a su médico de cabecera en el Centro de Salud del Quirinal, supuestamente el más importante de Avilés, y le den cita para cuatro días después y además consulta telefónica, no presencial? ¿En qué va a cambiar la vida de ese paciente al que su médico de cabecera le propuso una consulta a un especialista y lleva un año esperando a que se le cite? ¿Cómo puede resolver un paciente una prueba radiológica urgente en un centro público sin necesidad de tener que pagar entre 200 y 600 euros en una clínica privada? ¿Por qué se eliminan servicios como una Unidad de Dolor en Avilés –sólo la hay en el HUCA y en Cabueñes– y si quieres ser atendido en una clínica privada vas a tener que esperar dos o tres meses y pagar como mínimo al final entre 1.500 y 2.500 euros por una radiofrecuencia, por ejemplo?

Si todas estas cuestiones, que son en la actualidad una mínima expresión del sentir generalizado de la población, obtuvieran alguna respuesta en el decálogo de ‘logros’ alcanzados por el SIMPA con la Consejería de Salud, a estas horas todos estaríamos satisfechos porque los médicos habrían conseguido su doble objetivo: mejorar sus condiciones laborales y económicas, y sobre todo, atendiendo a los principios de una profesión vocacional, altruista y con un juramento hipocrático que certifica su compromiso ético, haber avanzado en la mejora de una sanidad pública que debe resolver los problemas actuales y futuros de la población. Sin olvidar, por supuesto, que muchas de estas carencias no dependen de los médicos, sino de decisiones organizativas y presupuestarias.

Y de esto, y de tantas otras cosas con carácter general en Asturias, hay que hablar con claridad porque el silencio no es neutral, siempre favorece a alguien.

Un programa completo

Ayer se inició el ambicioso programa de actos del cincuentenario del Hospital San Agustín, que se va a prolongar hasta el mes de mayo. En pocas ocasiones esta ciudad y su comarca amplia ha tenido la oportunidad de celebrar un acontecimiento que nos habla de la evolución de un servicio extraordinario del que nos sentimos orgullosos y cuyo objetivo debe seguir siendo el de mejorarlo cada día en todos los aspectos, con la atención al paciente como principal objetivo.

(En la imagen, el concierto de la Banda Música de Corvera que abrió ayer las actividades del aniversario del HUSA).

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el 25 de enero de 2026

Temas

Sobre el autor

José María Urbano. Periodista. ExJefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. Columnista de este periódico y director de AsturiasInnova+, el proyecto de divulgación de la innovación, la ciencia y la tecnología adscrito al Grupo El Comercio (Grupo Vocento). El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.


enero 2026
MTWTFSS
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031