Ante un proyecto de futuro en baterías de cok se necesita recuperar la capacidad de presión histórica de esta ciudad
Trasteando estos días por el cada vez más inabarcable mundo de la inteligencia artificial, le pedí a una de esas herramientas que creara una presentación en base a un escrito propio. Lo escribí en 2017 y se tituló ‘Las lecciones de la marcha de la siderurgia’, al cumplirse 25 años de aquella gesta sindical que protagonizaron los trabajadores de la siderurgia asturiana y vasca por el plan de reconversión del 92 (9.707 trabajadores a casa de un día para otro). En un suspiro, me encontré con una llamativa presentación que concluyó con una frase redonda: ‘Reivindicación+Negociación=Futuro’.
Casi en las últimas horas, Indra, el gigante de la defensa en nuestro país que va a liderar la inversión multimillonaria que ya ha puesto en marcha el Gobierno de Pedro Sánchez, ha ofrecido un nuevo dato en su apuesta por Asturias y parece que los suelos del polígono de las baterías de cok de ArcelorMittal en Avilés podrían servirle para plantear un gran proyecto industrial. Posiblemente ese gran proyecto con el que todo el mundo sueña en esta ciudad y en esta comarca para asegurar el futuro.
Como es habitual en esta ciudad, en donde cada día es más fácil que se abran paso las sentencias sin ningún tipo de fundamento detrás, ya han aparecido las primeras voces sobre ese proyecto (‘supuesto’) para advertir de que esos terrenos de las antiguas baterías (300.000 metros cuadrados) se pongan a disposición de Indra, a la vez que se critica el anuncio de la Autoridad Portuaria de Avilés de que está dispuesta a pujar por ese espacio entrando en negociaciones con su propietaria, Sepides. No hay caso.
Si Indra ha analizado las posibilidades de futuro que le ofrece para su negocio el espacio de baterías, sabe de sobra que su único interlocutor es la SEPI como propietaria de esos terrenos. Lo que ha expresado la Autoridad Portuaria de Avilés es su disposición para hacerse con ellos, tras constatar que ni Sepides, ni ningún organismo regional más allá de la propaganda, ni ninguna oficina de atracción de inversiones, ni la Cámara de Comercio de Avilés, han sido capaces de ofrecer, como mínimo, una pista fiable sobre alguna posibilidad concreta de gran inversión. (Ver ‘Modelos fiables’, en esta página del 4 de enero, y en el blog ‘Dame buenas noticias’).
Y el caso es que determinadas personas, desde diferentes ámbitos poco proclives a la propaganda, llevan un tiempo analizando y exponiendo las posibilidades de ese futuro parque empresarial de las baterías de cok ante los estamentos con poder de decisión, como puede ser el Ministerio de Industria. Jordi Hereu, titular de esa cartera, es conocedor no solo de la ‘gran industria’ asturiana (inversiones de ArcelorMittal, Saint-Gobain y otras), sino que tiene información de primera mano de las opciones del terreno de baterías de cok.
En resumen, el parque empresarial «más importante de España», como vendió en su día Sepides, está a disposición de Indra. Una compañía que tampoco es ajena a Avilés, simplemente con la constatación de que Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), la empresa familiar que puede integrarse en Indra, cuenta ya con su centro de I+D+i en La Curtidora. Conocen por lo tanto Avilés, su potencial industrial, el de la innovación, su puerto, sus comunicaciones, el apoyo de su Ayuntamiento, los proyectos orientados a potenciar ese hub de presente y de futuro, y en general una disposición administrativa para salvar escollos y agilizar permisos.
La SEPI le debe una explicación a esta ciudad. En ella se depositó toda la confianza de una comarca, también de una región, sobre lo que ha hecho hasta ahora con el futuro parque empresarial de baterías. Ya se sabe que incumplió su propio calendario de venta de parcelas («para después del verano», dijo el 31 de enero de 2024 en acto solemne), y por otro lado no ha dado una sola pista de qué está haciendo para buscar algún tipo de inversión de relieve. La disculpa de la confidencialidad no puede esconder la inacción. Es más, ni siquiera ha despejado las dudas sobre si ha puesto en marcha ya los proyectos de descontaminación y urbanización de los suelos.
Al hilo de todo esto, no sé si el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Avilés y la Cámara de Comercio tienen algún tipo de reproche que hacerse por ser los principales culpables de que la Mesa por la Industria de la Comarca de Avilés (MICA) –que se constituyó primero que la mesa regional– no sea en este momento esa espectacular herramienta de presión ante la SEPI, el ministro de Industria, el Gobierno regional, la consejería de Ciencia, Industria y Empleo, Sekuens y oficinas de inversiones varias. De frente o con guantes de seda, al fin y al cabo una medalla a tiempo es fácil de gestionar. Es lamentable que no se hayan dado cuenta del enorme potencial de una Mesa por la Industria en una ciudad, una comarca, que se presenta a sí misma como el principal conglomerado industrial de Europa.
La herramienta de inteligencia artificial que utilicé esta semana para esa presentación de mi texto sobre la Marcha de la siderurgia, me dejó algo más que su ‘Reivindicación+Negociación=Futuro». También me apuntó que «en un mundo globalizado, la supervivencia industrial requiere tanto el coraje de la movilización como la inteligencia del acuerdo», y me recordó que «las fábricas de hoy existen porque hace veinticinco años (33 a día de hoy) miles de trabajadores caminaron para defenderlas».
Hasta la inteligencia ‘artificial’ exhibe sentido común y nos recuerda cuál es el valor de la reivindicación y de la presión. Lo que está claro es que Avilés no puede seguir esperando a que otros decidan por ella para reclamar su futuro.
(En la imagen, terrenos de las antiguas baterías de cok de ArcelorMittal. La SEPI debe responder por el futuro espacio destinado a la atracción de empresas PABLO NOSTI).
Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el 1 de febrero de 2026