El Congreso Nacional de Industria llegará en 2027 a una ciudad que aprendió a transformarse a golpe de crisis
El ‘Cómo hemos cambiado’ que lanzó en 1991 el grupo Presuntos Implicados, convirtiéndola en una de las canciones míticas en la historia musical de nuestro país, podría fácilmente aplicarse a la evolución industrial y social de Avilés, también de Asturias. Si allí se habla de la nostalgia de una antigua amistad que no descarta un reencuentro, aquí hay que hablar del recorrido –sangre, sudor y lágrimas– para alumbrar y asentar los cimientos de una nueva realidad. De la industria de los humos a otra en la que la innovación y la tecnología han tomado el relevo.
Lo dijo el jueves en Bilbao el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la clausura de Congreso Nacional de Industria, en donde anunció que la edición del próximo año se celebrará en Avilés, como ejemplo de un territorio ligado a la historia industrial, «pero sobre todo a nuestro presente transformador». Lo expresó también el presidente del Principado, Adrián Barbón, el martes en el Centro Niemeyer con motivo de la entrega de los premios AsturiasInnova+, cuando definió la realidad actual de Avilés como «la ciudad de la innovación de Asturias». Lo explicó con claridad el concejal de Promoción Económica, Manuel Campa.
Cómo hemos cambiado, sí. Venimos de las reconversiones industriales de los ochenta y los noventa, de las grandes manifestaciones regionales en Avilés, del ingente trabajo sindical. Hubo que afrontar el plan del 92, con 9.707 empleos directos destruidos en un abrir y cerrar de ojos y decenas de empresas auxiliares que cerraron sus puertas, algunas míticas, con tres mil trabajadores. Y también del informe Kawasaki, de la carta de Pedro de Silva al Gobierno de Felipe González para defender la opción de Avilés frente a Sagunto. O de la marcha de hierro, la posterior privatización de la antigua Ensidesa, de la fusión siderúrgica, de la opa de Mittal… Y más recientemente, de la huida de una multinacional depredadora de ayudas a su tarifa eléctrica, como fue Alcoa, su sustitución por unos presuntos delincuentes, hoy en manos de la Justicia. O la más reciente de Saint-Gobain, su cierre de Sekurit –el gran proveedor de parabrisas en las fábricas de coches europeas– y la ambigüedad actual sobre un futuro horno para su división de construcción que todavía no ha confirmado, propaganda aparte.
No todas las ciudades, no todos los territorios de nuestro país y europeos pueden presumir como Avilés de haber tenido la visión y la capacidad de transformación a golpe de crisis, reconversiones y decisiones difíciles. Cuando hoy esta ciudad se pone de ejemplo de la nueva industria y de la innovación, no se podrá decir que le vino regalado, sino que fue fruto de tener una idea clara y defenderla porque el mundo le obligó a hacerlo. Nadie podrá negar ese ‘Modelo Avilés’ que define todo lo realizado en los últimos treinta años. Si hay una población que tiene un modelo de ciudad definido en sus líneas maestras, esa es Avilés. Son datos, no relatos.
Avilés es la ciudad en la que la industria la coloca por el peso del PIB y el empleo entre las más sobresalientes de Europa, a lo que hay que añadir el salto cualitativo y crecimiento extraordinario de los centros de innovación, liderados en este caso por los de ArcelorMittal e Idonial como centro tecnológico. Por eso no es aventurado decir que la actual crisis industrial generada por la situación geopolítica ha colocado a Avilés como una de las ciudades más afectadas de Europa.
Y frente a esta realidad solo cabe apelar a la resiliencia y a la inteligencia, a la espera también de que la actual situación global cambie por la reacción en la buena línea de la Unión Europea frente al terremoto causado por el inquilino de la Casa Blanca. De ello van a depender a nivel local las inversiones en Avilés de ArcelorMittal, la de Windar, la decisión de Saint-Gobain sobre su horno, la posibilidad de que Asturiana de Zinc pueda producir al tope de su capacidad, de que el proyecto de Fertiberia no sufra retrasos y en general que se despejen las dudas actuales y la incertidumbre que frenan o paralizan decisiones empresariales sobre el futuro..
Urge el alineamiento de las administraciones para sacar adelante proyectos que siguen a la espera de tramitaciones que se eternizan y que ponen en riesgo la viabilidad de los mismos. Ejemplo: el suelo de las antiguas baterías de cok. Sepides dice que sigue en la línea de sacar adelante el proyecto de un suelo del que es propietaria, aunque no esconde su complejidad. El Puerto de Avilés se ha ofrecido a hacerse con ese espacio, gestionarlo y buscar inversores si hiciera falta. De momento ya se apuntó un primer éxito: agitar el tablero y devolver el interés por ese espacio. Indra, extraoficialmente, parece que está interesada también como empresa tractora capaz de generar un ecosistema tecnológico a su alrededor.
Mientras tanto, lo que no se puede hacer es impedir que la expansión del centro de I+D+i de ArcelorMittal –referente mundial– se retrase o se paralice por no dar respuesta a su petición de querer hacerse con el edificio de Almacenes en esas baterías de cok. Hay que buscar una solución entre las partes afectadas y las interesadas, simplemente porque la apuesta local por la innovación no se puede permitir el lujo de renunciar al verdadero motor del I+D+i de esta ciudad. Urge una solución por muchos motivos y su retraso debería ser una señal de alerta.
En un tiempo en el que la tecnología redefine industrias enteras en cuestión de meses, casi en días, en el que la energía, los materiales y los datos son armas estratégicas, y en el que solo sobreviven quienes entienden el cambio y actúan con inteligencia, Avilés debe seguir demostrando, una vez más, que el cambio no se discute, se afronta.
(En la imagen, Manuel Campa, responsable de Promoción Económica en el Ayuntamiento de Avilés, en su intervención en los premios de AsturiasInnova+ sobre las fortalezas de Avilés en innovación. JOSÉ SIMAL).
Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el 8 de febrero de 2026