La guerra de Irán dispara los precios y, si se prolonga, amenaza con un golpe aún mayor a la economía familiar
La mejor frase de la semana corrió a cargo de un repartidor de productos de alimentación cuando llegó a una frutería del Carbayedo. Para justificar el nuevo precio de los tomates dijo: «Como sigamos así, vamos a tener que traerlos en furgones blindados». No era una exageración humorística: era un diagnóstico. En una gran superficie de la comarca, algunas tabletas de chocolate negro, las de alto porcentaje de cacao, llevan ya un sistema de alarma como si fuera un whisky japonés de esos raros. Cuando un tomate necesita escolta y una tableta de cacao lleva alarma, algo se ha roto. Y llenar el depósito de combustible del coche particular empezó a ser una ‘juerga’ a los pocos minutos de que cayeran las primeras bombas en Irán, como si las petroleras, ‘probes’, empezaran a perder dinero ya a pesar de tener los depósitos llenos antes de que empezara la ‘Furia épica’, nombre con el que se bautizó esta nueva tropelía de los dos que mandan en Estados Unidos e Israel.
Hace unas fechas publiqué en esta página los efectos que la decisión de Donald Trump de clausurar todos los proyectos de energía eólica marina en Estados Unidos habían tenido directamente en la plantilla de Windar Renovables en Avilés y en el movimiento del puerto. No era una opinión, eran consecuencias directas, medibles. En redes sociales llegaron a decir que era ridículo pensar que esa decisión desde la Casa Blanca pudiera afectar a Avilés e invitaron a dejar en paz a Trump con sus ‘ocurrencias’.
Esas ‘ocurrencias’ –declarar una guerra ilegal, matar a miles de personas impunemente a base de sospechas, invadir un país, secuestrar a un presidente, amenazar a medio mundo, incluida España–, está afectando ya al precio de los tomates, del chocolate, del combustible. Es decir, directamente al bolsillo de todo el mundo. Y si esta guerra se prolonga en el tiempo, las consecuencias serán en algunos casos desastrosas también para la vida diaria de los avilesinos en general.
Pronto, muy rápido, ha salido la patronal para decir que las medidas anticrisis del Gobierno llegan ‘tarde’, son ‘escasas’, ‘vamos a la ruina’, defendiendo que las empresas no resisten. No se trata de negar las dificultades empresariales, pero hay matices. ¿Cómo se puede aguantar esta crisis con un sueldo mensual de 1.500-1.700 euros, que es el más repetido en el empleo medianamente cualificado en este país? ¿La patronal a qué empresas se refiere, a las que en los dos últimos años están alcanzando récords históricos de beneficios? ¿A las mismas compañías energéticas que amenazan al Estado con suspender inversiones multimillonarias si sale adelante un impuesto sobre los beneficios para colaborar en sostener el estado de bienestar que hemos alcanzado? No entremos, of course, en los porcentajes de los impuestos que pagan las multinacionales –eso en el caso de que coticen en nuestro país– con los que deben afrontar trabajadores por cuenta ajena, autónomos y jubilados.
Mientras asistimos estupefactos a este estado de cosas que provoca esa última locura en Irán, mejor nos quedamos y nos confortamos con algunas cosas positivas que siguen produciéndose en ‘casa’ sin que eso signifique minimizar o esconder nuestros problemas.
La presidenta del Partido Popular de Avilés sorprendió a todo el mundo –estoy seguro que hasta a algunos/as de su propio partido– con una propuesta en positivo que sirvió también para retratar a quien debería tener la obligación de hacer un seguimiento de las cosas importantes de esta ciudad. Estefanía Rodríguez reclamó el jueves que la sede del Consejo de Transparencia y Buen Gobierno se establezca en Avilés, tal y como fue aprobado hace cinco años y que nunca llegó a ejecutarse al negarse el candidato propuesto para presidirlo a aceptar la sede avilesina alegando ‘problemas de conciliación’. La Junta General del Principado acaba de nombrar al letrado José Manuel Pérez Fernández como presidente de este órgano y la presidenta del PP ha reclamado que se cumpla el acuerdo de abrir esa sede en Avilés. Estefanía Rodríguez demuestra con su propuesta dos cosas: que vigila las cuestiones importantes que benefician a su ciudad y que pone de manifiesto que hay otra forma de hacer política también desde la oposición. Se llama política útil. Suerte a la presidenta del PP, la va a necesitar en su propio partido. Y lamento si estas líneas puedan perjudicarla.
A destacar también en esta semana los números de La Curtidora, la sociedad clave del emprendimiento en Avilés, sede de un ecosistema de pequeñas empresas y otras consolidadas, startups o centros de I+D+i y referentes como CTIC, sumando entre todos proyectos e iniciativas que van marcando el camino para competir en un mercado cada vez más exigente. Contar casi con un noventa por ciento de ocupación y haber incorporado en el último año a 38 nuevas empresas son datos que hablan por sí solos de la excelencia de una gestión en la que personas como José Luis Vega y Ana Lamela son claves en el equipo técnico de Promoción Económica que dirige Manuel Campa.
De la misma forma hay que significar positivamente la labor de la concejalía de Mayores y Ciudad Saludable que lleva Ana Suárez Guerra. Lo último, el informe presentado al Consejo Municipal de Personas Mayores. Los datos son elocuentes y hablan por sí solos: 22.316 personas, casi el 30 por ciento de una población de 75.500 habitantes, tienen más de 65 años, o lo que es lo mismo, casi tres de cada diez avilesinos superan ya esa edad. Por eso es digno de destacar la labor social que históricamente se realiza en Avilés desde el Ayuntamiento, centrada en este caso en las personas mayores de 75 años que viven solas. Una circunstancia más que añadir a esa tarea de la que debemos sentirnos todos orgullosos. Porque una ciudad también se mide por cómo cuida a quienes la construyeron.
(En la imagen, una frutería en la Plaza de Abastos de Avilés. El aumento del precio de los tomates, las verduras y la cesta de la compra en general sigue imparable. E. C.).
Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el 29 de marzo de 2026