El Hospital San Agustín y el éxito de empresas de la comarca recuerdan que el progreso siempre empieza en las personas
Esta semana, moderando una mesa redonda con motivo de los actos del cincuenta aniversario del Hospital Universitario San Agustín, salí con una convicción reforzada: son las personas las que hacen un mundo mejor. En tiempos de obsesión por infraestructuras, fondos europeos, inteligencia artificial, edificios, tecnología y grandes anuncios, conviene recordar una verdad que no caduca nunca: lo decisivo son las personas. El factor humano, como destacó Fernando del Busto en su crónica del acto en LA VOZ DE AVILÉS del viernes.
La Asociación de Antiguos Trabajadores del Hospital San Agustín organizó esa mesa redonda, bajo el título ‘Hospital cuna de líderes’. Y para ello invitó a participar a cuatro profesionales ligados a Avilés, aunque sólo fuera por su lugar de nacimiento, que ejemplifican cuatro trayectorias distintas, de alto nivel, con un denominador común: formación, esfuerzo, vocación y capacidad de hacer equipos.
Julia García Prado, Pablo Menéndez, Juan José Jambrina y Enrique González fueron los invitados en esta ocasión. Se trata de dos jóvenes investigadores que triunfan en Barcelona, un médico en activo capaz de crear el ‘Modelo Avilés’ de salud mental y un gestor que dedicó toda su vida profesional a impulsar proyectos e innovar.
La avilesina Julia García Prado nació en el Hospital San Agustín –hoy precisamente cumple 49 años– y tras una formación intensa dentro y fuera de nuestro país, lidera en la actualidad un grupo de investigación y lleva la dirección científica del Instituto Germans Trias. Su labor se ha centrado en el estudio del Virus de Inmunodeficiencia Humana tipo 1 (VIH) y el papel de la inmunidad celular en el control de las infecciones virales. Ha destacado también en sus aportaciones ante la pandemia del covid.
Pablo Menéndez, 52 años, nacido en el Hospital Avilés, es un investigador biomédico de prestigio internacional, ampliamente reconocido por su trabajo en hematología, leucemia infantil e inmunoterapia contra el cáncer. Dicen de él sus propios compañeros asturianos, figuras también relevantes en el campo de la epigenética del desarrollo, el envejecimiento y el cáncer como Mario Fernández Fraga, que Pablo Menéndez figura en el top mundial cuando se habla del estudio y tratamieto de la leucemia infantil.
Para Juanjo Jambrina, el Hospital San Agustín sigue siendo su ‘casa profesional’, en la que sigue en activo como jefe del servicio de Salud Mental. Suyo es el ‘Modelo Avilés’, el Tratamiento Asertivo Comunitario, reconocido internacionalmente, como se demuestra con el congreso que anualmente él y su equipo organizan precisamente en esta ciudad desde hace veintidós años.
Y finalmente, Enrique González, otro avilesino de 1957, dedicó toda su carrera profesional hasta su jubilación a la gestión sanitaria. Guiado siempre por un afán de modernización del sistema y de hospitales y en la creación de modelos relevantes, como fue la puesta en funcionamiento del primer Banco de Células Madre Embrionarias de España, inaugurado en Granada en 2004. Su capacidad como gestor quedó patente como viceconsejero de Salud de la Junta de Andalucía, en donde en 2008 cerró su último presupuesto de 9.500 millones de euros para una plantilla de 90.000 profesionales. De su labor al frente del Área Sanitaria III –140.000 pacientes potenciales– se sigue hablando todavía hoy.
Los cuatro coincidieron en analizar una serie de claves en el plano científico, asistencial y de gestión en un mundo del que dependemos todos al final, más pronto o más tarde. Y se habló de masa crítica –la diferencia entre Cataluña y Asturias–, de apoyos financieros, de capacidad para atraer al talento, de la importancia de contar con unas buenas instalaciones y los últimos adelantos técnicos, de políticas que creen, apoyen y defiendan esa labor…
Pero al final, como concluyó Pablo Menéndez, los medios técnicos o las estructuras hospitalarias o los laboratorios, no dejan de ser apoyos importantes a una labor que depende por entero del factor humano.
Solemos hablar de atraer inversiones, captar proyectos o conseguir subvenciones. Todo eso importa y mucho. Pero antes convendría preguntarse cómo cuidamos a quienes estudian, emprenden, investigan, lideran o sirven desde aquí. Desde Barcelona o desde Avilés, porque la excelencia se alcanza en una ciudad modélica como la primera, o en una ciudad media como la nuestra.
Esta misma semana han sido noticia tres empresas avilesinas. Alusín Solar acaba de cerrar un nuevo proyecto de expansión en México, avanzando así en una trayectoria ejemplar, de ‘picar piedra’ desde una empresa familiar, a convertirse en un referente en Europa y América en energías renovables, en este caso en el diseño y fabricación de estructuras para paneles solares. Y detrás de esa empresa hay un nombre, el de su propietario y CEO, Javier Font, que presume de intentar formar equipos que apoyen su idea y de ‘fabricar futuro’.
Las otras dos empresas son dos queserías, la del Rey Silo, en Pravia. y la de La Peral. Las dos participaron en en el 39 Salón Gourmets de Madrid. Rey Silo se alzó con tres premios, entre ellos el de Mejor Quesería Española en Capacidad Exportadora. La Peral obtuvo el premio Gold ICEX por uno de sus quesos azules. Y una vez más, detrás de estos éxitos hay una labor personal que no ha flaqueado nunca, pese a las dificultades de un mercado en el que la competencia es extraordinaria. Claves de estos éxitos: criterio, constancia, visión, conocimiento y valentía empresarial.
Una semana, en fin, en donde desde Avilés se lanza un mensaje sencillo y poderoso: la tecnología ayuda, el dinero impulsa, las instituciones ordenan. Pero quienes cambian las cosas siguen siendo las personas. Y eso nos beneficia a todos y nos enriquece como sociedad.
(En la imagen, de derecha izquierda, Jambrina, Enrique González, Julia García, Pablo Menéndez y José María Urbano. J. SIMAL).
Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el 19 de abril de 2026