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Luis Arias Argüelles-Meres

Desde el Bajo Narcea

¿El espíritu de la moción de censura?

¿Hubo realmente un ‘espíritu de la moción de censura’, más allá del afán de desalojar del poder a un PP que salía salpicado día sí y día también por episodios de corrupción? ¿Tuvo en cuenta aquel ‘espíritu de la moción de censura’ el hecho de que, con todo, no era –ni es– el PP el único partido cercenado por casos de corrupción?

Conviene no perder de vista lo que sucedió en los días previos a la moción de censura: desde el llamado caso Cifuentes, a la sentencia sobre la Gürtel, pasando por el ingreso en prisión de Zaplana. La vida pública olía a podrido, mucho más que la Dinamarca de Hamlet.

Por otro lado, Pedro Sánchez, tras ganar las primarias al sector más inmovilista de su propio partido, consiguió desbancar a Rajoy con la ayuda de los partidos independentistas y de Unidos Podemos. Y, en ese momento, no fue desautorizado por su propio partido.

Toda la izquierda parlamentaria española más los grupos independentistas tumbaron a Rajoy. Tremendas contradicciones hubo en aquel momento, pues le daban el «sí», entre otros, los partidos independentistas, a pesar de que el líder socialista hubiese aprobado la aplicación del famoso artículo 155 de la Constitución, pues le daba el «sí» Podemos, aun a pesar de que la formación política liderada por Pablo Iglesias había rechazado a Pedro Sánchez en su primer intento de formar Gobierno tras las elecciones de 2015.

Y, por otro lado, la fragilidad del Gobierno de Pedro Sánchez se manifestó desde un principio. No cabía esperar que los independentistas reconociesen la inviabilidad de la llamada vía unilateral y ahí siguen con sus enredos entre Torra y Puigdemont, echando gasolina en sus declaraciones públicas. Por su lado, el Gobierno de Sánchez no puede ceder a las reivindicaciones que demandan la ruptura territorial de España. Ni tiene capacidad legal para ello, ni tampoco mostró nunca voluntad de aceptar la hoja de ruta del independentismo.

Toda una encrucijada. Casado y Rivera, por su parte, le conminan a que convoque elecciones. Lo lógico es que Sánchez lo haga si no logra que se aprueben los presupuestos. Lo que ya no está tan claro es que el presumible adelanto electoral antes de que concluya la Legislatura convenga a alguien, pues para todos conlleva muchos riesgos, también para los independentistas.

‘El espíritu de la moción de censura’, de existir, sigue como cuando empezó, endeble, discontinuo y fragmentado.

Y, al tiempo que esto sucede, el frentismo que se vive en el Parlamento de Cataluña lleva a pensar que no sólo corren malos tiempos para la lírica y para la épica, sino también para una voluntad de pacto generalizada, para una visión de Estado que, como mínimo, escenifique sentarse a la misma mesa y buscar un acuerdo común.

No sé si existe ese espíritu al que se acaba de hacer mención en el Pleno del Congreso de los diputados. Pero le pasa como a la verdad en Gorgias: ni puede ser expresado con una escenificación que lo fortalezca, ni puede ser claramente comprendido ante tanto circo por parte de todos.

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Sobre el autor

Luis Arias Argüelles-Meres es escritor y profesor de Lengua y Literatura en el IES "César Rodríguez", de Grao. Como columnista, publica sus artículos en EL COMERCIO sobre,actualidad, cultura, educación, Oviedo y Asturias. Es autor de los blogs: Desde el Bajo Narcea http://blogs.elcomercio.es/desde-el-bajo-narcea/ Desde la plaza del Carbayón http://blogs.elcomercio.es/panorama-vetustense/


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