{"id":24,"date":"2016-04-20T12:26:37","date_gmt":"2016-04-20T10:26:37","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/desde-el-silencio\/?p=24"},"modified":"2016-04-20T12:26:37","modified_gmt":"2016-04-20T10:26:37","slug":"limon-y-miel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/desde-el-silencio\/2016\/04\/20\/limon-y-miel\/","title":{"rendered":"Lim\u00f3n y miel"},"content":{"rendered":"<p>He pasado el d\u00eda en Villaconejos, un pueblo de la provincia de Madrid, en la vega del Tajo. All\u00ed vive mi amigo Javier, con su familia. Acabados sus estudios universitarios en Historia del arte, debi\u00f3 de sentirse, como yo mismo veinte a\u00f1os antes, raro, solo, en medio de tantos parecidos, y se present\u00f3, una tarde cualquiera, en mi monasterio. Persever\u00f3 en \u00e9l durante seis o siete a\u00f1os y fue por entonces cuando empezamos a conocernos. Yo le vi crecer, cambiar, mudar su candorosa timidez novicia, hacerse un hombre sin verg\u00fcenza de haber llamado a una puerta por primera vez. Trat\u00e9 de ense\u00f1arle filosof\u00eda y lo que consegu\u00ed fue su amistad.<\/p>\n<p>La amistad es el principio de la filosof\u00eda, como de la teolog\u00eda lo es el amor, el de los esposos o el de los con Dios casados. La docencia ha sido, a veces, el final de una y otra, pues no es f\u00e1cil encontrar un profesor de filosof\u00eda que sea fil\u00f3sofo o un te\u00f3logo entre los profesores de teolog\u00eda. Nosotros nos hemos hecho amigos discutiendo con juvenil ardor, el de su veintena bien cumplida y el de mis cuarenta sin complejos. Ambos somos, sin duda, tan sesudos como testarudos, idealistas de los que saben, no obstante, que las ideas son necesarias para entender la vida. Los que presumen de no necesitarlas, dentro y fuera de los claustros o academias, engordan su ego en el pastizal de los t\u00f3picos y las modas sin momento. Su mente es una pradera en eterna primavera.<\/p>\n<p>De mi amigo he admirado, ante todo, su frescura y su llaneza. De aquellos campos que rodean su pueblo, entregados al cultivo del mel\u00f3n y el olivar, espera uno hombres as\u00ed, capaces de llamar a las cosas por su nombre. Javier tiene guasa, chispa y gracia para jugar con palabras, tiempo para el paseo, a pie o en bici, por llanadas y colinas, caminos de Villaconejos a Chinch\u00f3n o Aranjuez. En un tiempo sin ra\u00edces como el nuestro, en que todo se usa o se tira sin haberse desgastado, \u00e9l venera la memoria de su pueblo, con sus romances viejos y canciones olvidadas.<\/p>\n<p>Rebasada, ahora apenas, la treintena, se sabe coplas y jotas, unas dulces y otras \u00e1cidas, ritmos y tradiciones que sus mayores han perdido sin nostalgia. \u201cLo que no es tradici\u00f3n es plagio\u201d, le gusta repetir. Y no le falta raz\u00f3n. Escuela hace falta, y mucha, para mejorar a los buenos. Da gusto o\u00edrle rasgar las cuerdas de su guitarra en <em>Lim\u00f3n y miel,<\/em> que as\u00ed se llama el coro de sus paisanos, todos viejos y mozos. Cae la tarde, una tarde cualquiera como aquella en que lleg\u00f3 al monasterio con su timidez novicia. Javier ama su pueblo, su gente, su historia y a ellos ha vuelto despu\u00e9s de seis a\u00f1os fuera. \u00bfO son ya siete\u2026? \u00a1Qu\u00e9 importa! Acaso buscara fuera, en cierto monasterio, lo que sigue llevando dentro: la m\u00fasica de su alma para este tiempo vendido, en cuerpo y alma, al dinero.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He pasado el d\u00eda en Villaconejos, un pueblo de la provincia de Madrid, en la vega del Tajo. All\u00ed vive mi amigo Javier, con su familia. 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