La Asociación Española de Municipios de Montaña (esMONTAÑAS) ha acordado recientemente, en reunión celebrada en su sede en Madrid, adoptar las medidas necesarias para impulsar un texto legislativo específico para zonas del país ubicadas en espacios montañosos. A pesar de que hace una semana escasa que nuestra ley de leyes, la Constitución, celebró su vigésimo octavo aniversario y de que esta, en su artículo 130 dice que, “A fin de equiparar el nivel de vida de todos los españoles, se dispensará un tratamiento especial a las zonas de montaña”, este artículo no parece haber alcanzado el adecuado desarrollo.
Sí, tienen razón en esMONTAÑAS en pedir un texto legislativo especial, porque se necesitan leyes especificas para estos territorios, aunque, de entrada, esto de más leyes ponga en guardia a la gente de las montañas. Porque leyes ya hay muchas, demasiadas, y buena parte de ellas muy poco acertadas.
Más que leyes necesitamos soluciones. Soluciones a todos los problemas que padecen estas zonas con una orografía y unas particularidades culturales y sociales señaladas. Es necesario dar instrumentos legales a estos territorios olvidados. Porque no es de recibo que, por ejemplo, a cualquier negocio en una pequeña aldea de montaña se le exijan los mismos impuestos y requisitos que a uno ubicado en una gran ciudad. Es necesario garantizar algunos servicios imprescindibles e incuestionables. Estos que cito son solo un pequeño muestrario: transporte escolar para todos los niños de las aldeas de montaña, independientemente del coste que ello suponga, cobertura digital en las mismas condiciones que en zonas urbanas, infraestructuras adecuadas y sostenibles, servicios sociales adaptados y de calidad, fiscalidad proporcionada. No se trata solo de impedir que se vayan los pocos habitantes que quedan en estas zonas, sino de intentar atraer población hacia ellas. Se puede y se debe dar una oportunidad a nuestras montañas. Estoy convencida de que todavía estamos a tiempo.