Hace un año por estas fechas, un lunes 13 de junio, veía la luz por primera vez esta columna. Así que, como estamos de aniversario, hoy toca hacer balance y recopilatorio. Y agradecimientos, por supuesto.
Durante cuarenta y seis semanas traté de hacer llegar a los lectores de el diario EL COMERCIO mi visión de los problemas del mundo rural, del Suroccidente de Asturias y unos cuantos apuntes de cultura tradicional. Desde el primer artículo, “El profundo sur” -toda una declaración de intenciones-, fui, semana a semana, desgranado los distintos temas . Hubo columnas para exponer los problemas del campo: despoblamiento, abandono de los pueblos por parte de las instituciones, la autovía que nunca se termina, la brecha digital, falta de apoyo a la escuela rural… Otras dedicadas a personas o asociaciones que destacan por su buen hacer: a la arqueóloga Margarita Fernández Mier, a las mujeres del Cuarto la Riera o a la asociación El Banzao. Muchas trataron de fiestas o ferias de la zona: el Festival de la lana, la fiesta de Las Palancas, la feria de Nuestra Señora en el Puerto de Somiedo, San Bras, la reunión de los vecinos de La Bedul.
Algunas de las que me costa que más gustan a los lectores son las de cultura tradicional. Según la época del año fueron desfilando por estas páginas las distintas tareas del campo y su forma ancestral de realizarlas: las patatas, el maíz, las castañas, la matanza, las seronda, el esfoyón, la huerta. También el folclore del mundo rural: San Xuan, Antroxu, Ramos, Pascua, las mascaradas de invierno. Las hubo que se convirtieron en virales como la dedicada al pastor Nel Cañedo que llego a tener, en la versión digital del periódico, 2312 compartidos. Algunas de las que más éxito tuvieron fueron la titulada “Aldeanos” –crítica a una representante política asturiana por utilizar esta expresión como insulto-, la dedicada a las mujeres rurales, a los ganaderos por su patrono o la de la explotación lechera que se planea abrir en Soria. La más polémica: la de los lobos. Y una de las que me consta que se recibió con mayor entusiasmo, la del verano en la braña.
El balance a día de hoy no puede ser más positivo y esto se lo debo, sin ninguna duda, a mis lectores. Quiero expresar mi gratitud a todas las personas que cada semana, a través de los “me gusta” o comentarios en Facebook, me manifestáis vuestra admiración por estos textos o los momentos de placer que os propician. Sois muchos y no puedo nombraros a todos aunque me gustaría señalar especialmente a Dionisio, el más constante, que no dejó pasar una sola vez sin poner una opinión o unas palabras de agradecimiento. Pero también a todos los que me comunican que me leen invariablemente desde la versión en papel del diario. Y, por supuesto, a aquellos lectores de los que no tengo noticia. Y una mención especial a la persona que me impulsó en esta tarea: a mi amigo el escritor Luis Arias Argüelles-Meres. Mil gracias a todos. Sois la razón para continuar. Queda mucho que contar.