{"id":148,"date":"2017-04-10T10:11:56","date_gmt":"2017-04-10T08:11:56","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/desde-la-pontecastru\/?p=148"},"modified":"2017-04-10T10:11:56","modified_gmt":"2017-04-10T08:11:56","slug":"bendiciones-multiples","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/desde-la-pontecastru\/2017\/04\/10\/bendiciones-multiples\/","title":{"rendered":"BENDICIONES M\u00daLTIPLES"},"content":{"rendered":"<p>La fiesta cristiana del Domingo de Ramos gozaba,  en estos pueblo del Suroccidente, de una trascendencia especial. Esa mezcla de religiosidad y superstici\u00f3n que caracteriza nuestra cultura campesina ten\u00eda, en estas fechas, uno de sus m\u00e1ximos exponentes con la bendici\u00f3n de los ramos, el agua y el pan y su utilizaci\u00f3n como ahuyentadores de males y protectores de la casa campesina.<br \/>\nSe comenzaba con la bendici\u00f3n de los ramos. Acud\u00eda la gente de los pueblos a la iglesia o capilla respectiva cargada con buenos manojos de laurel florido. Era necesaria una gran cantidad de ellos pues luego hab\u00eda que repartirlos por toda la caser\u00eda. Para los ni\u00f1os se preparaba un ramo especial adornado con cintas de colores y caramelos, rosquillas \u2013de aquellas que se vend\u00edan por las ferias- o cualquier otra golosina, cosidos a las hojas. Se remataba con una naranja clavada en la picota. El orgullo y la alegr\u00eda con que aquellos ni\u00f1os de anta\u00f1o portaban este ramo cargado de golosinas que luego, una vez celebrada la misa y bendecido por el cura, se comer\u00edan, es dif\u00edcil de explicar desde la perspectiva de la \u00e9poca actual. Pero hab\u00eda otro motivo que hac\u00eda del d\u00eda ramos una fecha realmente especial: la costumbre de estrenar ropa. En unos tiempos en los que lucir vestido nuevo no era algo frecuente, se esperaba esa fecha con verdadera ilusi\u00f3n. La responsabilidad de que los miembros de la familia lucieran impecables, especialmente los ni\u00f1os y las j\u00f3venes, reca\u00eda -una vez m\u00e1s- en la mujer de la casa, que se daba buenas sesiones de costura para cumplir con la tradici\u00f3n. No quedaba m\u00e1s remedio, si no quer\u00eda aparecer a ojos de la vecindad como una in\u00fatil.  Ya lo dejaba bien claro el refr\u00e1n: \u201cLa que nun estrena en ramos\/ ye que nun tien manos\u201d.<br \/>\nPero las bendiciones no se acababan aqu\u00ed. Durante la semana santa, el jueves, conocido como d\u00eda de las tinieblas, adem\u00e1s de tocar carracas y dar palos en el suelo de la iglesia, se bendec\u00eda el agua. Iban los parroquianos con recipientes llenos,  se echaba en la pila y el cura la consagraba. Luego se recog\u00eda y se guardaba en casa. Con ella mojaban ramas de laurel y las arrojaban en  cada tierra recitando el siguiente conjuro : \u201cMarchai  sapos, ratos y toda la munici\u00f3n\/ qu\u00b4eh\u00ed vos vei l\u00b4agua bendita y el ramu de la pasi\u00f3n\u201d. Tambi\u00e9n se bendec\u00edan todos los animales, cuadras, h\u00f3rreos, aperos de labranza y, por supuesto, la vivienda familiar.<br \/>\nFinalmente, el s\u00e1bado, le tocaba el turno al pan. De nuevo a la iglesia con las fogazas a bendecir. Despu\u00e9s, com\u00eda un trozo cada miembro de la familia y se daba tambi\u00e9n uno a cada uno de los animales dom\u00e9sticos.<br \/>\nAs\u00ed quedaba todo santificado y protegido de enfermedades, accidentes, plagas, o cualquier contratiempo. En la casa campesina tradicional, personas, animales y propiedades formaban una unidad indisoluble y de todo ello se cuidaba con celo y diligencia. Y si la protecci\u00f3n ven\u00eda de las altas instancias divinas, mejor que mejor.  <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fiesta cristiana del Domingo de Ramos gozaba, en estos pueblo del Suroccidente, de una trascendencia especial. 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