{"id":150,"date":"2017-04-19T16:00:45","date_gmt":"2017-04-19T14:00:45","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/desde-la-pontecastru\/?p=150"},"modified":"2017-04-19T16:00:45","modified_gmt":"2017-04-19T14:00:45","slug":"la-bolla","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/desde-la-pontecastru\/2017\/04\/19\/la-bolla\/","title":{"rendered":"LA BOLLA"},"content":{"rendered":"<p>Hoy, primer lunes tras la Semana Santa, todav\u00eda flota en el ambiente de las casas del Suroccidente astur el olor dulce de la masa de las bollas o rosquillas de Pascua.<br \/>\nEn Asturias, en Pascua, es costumbre que los padrinos regalen a los ahijados \u201cla bolla\u201d que  puede ser cualquier presente: ropa, dinero&#8230; La tradici\u00f3n manda que se les d\u00e9 hasta que se casan. A partir de este momento, los padrinos quedan libres del compromiso. El hecho de que a este regalo se le llame bolla vienen de que, tradicionalmente, se regalaba una bolla de pan dulce. Se trata de un pan amasado con leche, harina, huevos, mantequilla y az\u00facar. En las casas campesinas se hac\u00eda una buena hornada de bollas ya que era costumbre regalarlos, no solo a ahijados, sino a familia, vecinos y amigos.<br \/>\nEl amasado de los bollos dulces constitu\u00eda una gran preocupaci\u00f3n para la mujer de la casa que se jugaba mucho en ello. En primer lugar por el coste econ\u00f3mico que supon\u00eda. Se gastaba la manteca acumulada durante una larga temporada. Lo mismo ocurr\u00eda con los huevos, que se quitaban de otros usos para juntarlos para estas fechas. Adem\u00e1s se usaba una buena cantidad de leche y, sobre todo, de az\u00facar, que hab\u00eda que comprar y supon\u00eda un desembolso que alteraba las precarias econom\u00edas dom\u00e9sticas. As\u00ed que, ese d\u00eda, el ama de casa quedaba liberada de cualquier otra tarea para dedicar todo su esfuerzo y concentraci\u00f3n en la elaboraci\u00f3n de las bollas, rosquillas o pan sobao \u2013que era otra de las denominaciones que se le daban-. Pero, aunque las mujeres campesinas estaban acostumbradas a amasar y cocer su propio pan aproximadamente cada quince d\u00edas, este era m\u00e1s complicado por la dificultad de los ingredientes. Era necesaria mucha pericia para que quedara en su justo punto, esponjado,  y tambi\u00e9n en el grado exacto de cocci\u00f3n. Si la que lo elaboraba se descuidaba un segundo, \u201clo llevaba el forno\u201d, es decir, se pasaba de cocido o incluso se quemaba un poco por fuera. Eso s\u00ed, si la fornada sal\u00eda bien, era motivo de orgullo porque, con la costumbre de intercambiar las bollas, en cada casa se juntaban unas cuantas distintas y era habitual establecer juicios sobre cu\u00e1l era la mejor. Era bien conocido, en cada zona y en cada valle, quienes eran las mejores amasadoras de pan de la Pascua.<br \/>\nAunque hoy hay unas cuantas panader\u00edas que los comercializan, todav\u00eda muchas mujeres en los pueblos conservan esta tradici\u00f3n dulce, entra\u00f1able y amistosa. Un detalle m\u00e1s de nuestra rica y variada cultura tradicional que ojal\u00e1 nunca se pierda.  <\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy, primer lunes tras la Semana Santa, todav\u00eda flota en el ambiente de las casas del Suroccidente astur el olor dulce de la masa de las bollas o rosquillas de Pascua. 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