La gente que escribe con corbata es sospechosa. O mejor, casi ningún escritor que no sea sospechoso lo hace con corbata: es algo más estadístico y visceral que científico, es un noséqué de desconfianza que nace de la imagen del opinador (que son los que más usan tan estupenda prenda) sentado en su trono, rodeado […]
Letras, compases y buenos alimentos para una mirada puntual y distinta sobre lo que ocurre en Asturias, en España y en el mundo. Colaboro con El Comercio desde 2008 con artículos, reportajes y crónicas.