>

Blogs

Alejandro Carantoña

En funciones

¿Independientes?

En funciones es la serie de artículos de opinión que, cada domingo desde noviembre de 2014, aparecen en la sección de Cultura de la edición impresa de El Comercio, y cada lunes siguiente, aquí.

Pase lo que pase dentro de dos semanas, en este mes de septiembre van a nacer más periódicos que naciones en la Península Ibérica. Con el nuevo curso, estos, aquellos y los otros retoman el esfuerzo por recomponer el panorama mediático español, con prestigiosos creadores de opinión y un discurso que repite más que el salmorejo avinagrado. Los demás se empeñan en refundar el mapa.

Igual que hace una semana se hacía urgente acudir a la Cultura o al acervo patrimonial para entender qué está pasando con la crisis migratoria siria, hoy nos encontramos con un fenómeno parecido —en lo tocante a los medios de comunicación—, pero intramuros.
La manifestación y la celebración de la Diada catalana han reavivado, este viernes, el debate sobre si tienen que quedarse o es urgente que se vayan; si hay que volver sobre la matraca constitucionalista de los referendos y elecciones plebiscitarias o si hay que tirar de código penal; si les estamos robando o nos están robando ellos a nosotros.

Pero en mitad de este enorme batiburrillo de corte ministerial, que por fortuna para muchos llena tertulias, páginas de opinión y editoriales radiofónicos, a algunos nos da por acudir no a la sección de Política, sino a la de Cultura.

Allí encontraremos, con suerte, a algún rey del exabrupto titulando barbaridades en un sentido o en otro, o quizás a alguien de talante más conciliador apelando al cariño de las civilizaciones. Con todo, será difícil encontrar un análisis punzante, una reflexión efervescente sobre lo que es una nación y para qué sirve. En el mejor de los casos, para estos asuntos se tira de catedráticos en Derecho que saben mucho de lo suyo, pero se echan en falta escritores, teatreros y autores en general que quieran o sepan proponer verdades —verdades abstractas, artísticas, en fin— para que cada cual llegue a una conclusión. Tarea, por cierto, muy distinta y harto más complicada que tomar una posición y defenderla mediante el arte.

Parece que, tanto hablando de una crisis de refugiados o de migrantes como charlando sobre la oportunidad de que un territorio se desgaje de España entra por la ventana un politólogo, un geoestratega o un experto a secas para desalojar del debate a todo el que no posea una pátina científica, por endeble que sea.

Los cálculos y ditirambos de corte palaciego resultan muy atractivos en el contexto opinador y mediático, pero les falta —a todas luces— un fondo cocinado a fuego lento que los dote de sentido, de peso, de relevancia. Vamos a ver: ¿cómo pueden quedar fuera de las discusiones, de cualquier clase, los autores, pintores, teatreros o incluso cocineros de este lado y el otro? ¿Cómo podemos rebajarlo y reducirlo todo a 1714, el 3%, la presión fiscal?

Hay un fulgor allá a lo lejos, como decía, que tiene que ver con los Boadella, Marsé, Vila-Matas, Piqué (!), Loquillo, Adriá, Mendoza, y da igual. Todo acaba reducido a tomar una posición de las que se construyen más en manifestaciones, televisiones, e indigestas retahílas mañaneras que en procesos pausados y de largo aliento.

Todos los que vivimos tan lejos —físicamente— como cerca —por trabajo y amistades— de Cataluña sabemos que este viernes pasado y el domingo de dentro de dos semanas no va a pasar nada. Nada digno de mención, nada que pase de la anécdota. Nada que, más allá de los periódicos que nacen con frenesí en este septiembre, vaya a quedar en nuestra memoria. Y mucho menos en nuestras hemerotecas.

Sobre el autor

Letras, compases y buenos alimentos para una mirada puntual y distinta sobre lo que ocurre en Asturias, en España y en el mundo. Colaboro con El Comercio desde 2008 con artículos, reportajes y crónicas.


septiembre 2015
MTWTFSS
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930