{"id":5167,"date":"2017-01-14T12:04:40","date_gmt":"2017-01-14T11:04:40","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/enfunciones\/?p=5167"},"modified":"2017-01-14T12:04:40","modified_gmt":"2017-01-14T11:04:40","slug":"no-se-lo-llevara-el-viento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/enfunciones\/2017\/01\/14\/no-se-lo-llevara-el-viento\/","title":{"rendered":"No se lo llevar\u00e1 el viento"},"content":{"rendered":"<p>Fuera desde Bruselas, Oviedo, Madrid, el centro del mundo sol\u00eda estar en Gij\u00f3n. Al otro lado de la l\u00ednea estaba mi abuela, Cruz, que nos brindaba puntuales cr\u00f3nicas meteorol\u00f3gicas, ambientales de lo que ocurr\u00eda en la ciudad: \u00abHace mucho viento\u00bb, \u00ab\u00a1La galerna!\u00bb, diagn\u00f3sticos totales del estado de las cosas. Del hogar, en su sentido m\u00e1s amplio, al que volver.<\/p>\n<div id=\"attachment_5168\" style=\"width: 357px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"\/enfunciones\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/01\/Captura-de-pantalla-2017-01-14-a-las-12.02.37.png\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-5168\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-5168 \" title=\"Captura de pantalla 2017-01-14 a las 12.02.37\" src=\"\/enfunciones\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/01\/Captura-de-pantalla-2017-01-14-a-las-12.02.37.png\" alt=\"\" width=\"347\" height=\"490\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/01\/Captura-de-pantalla-2017-01-14-a-las-12.02.37.png 347w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/01\/Captura-de-pantalla-2017-01-14-a-las-12.02.37-212x300.png 212w\" sizes=\"(max-width: 347px) 100vw, 347px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-5168\" class=\"wp-caption-text\">De El Comercio del 7 de septiembre de 1956.<\/p><\/div>\n<p>Recuerdo a mi abuelo, Francisco Caranto\u00f1a, que durante cuatro d\u00e9cadas dirigi\u00f3 <em>El Comercio,<\/em> bromeando con ella sobre el asunto: se met\u00eda piedras en los bolsillos cuando ella estimaba que \u00edbamos \u00aba salir volando\u00bb. Era su cara socarrona, gallega, \u00fanica, que quiz\u00e1s para los lectores se trasluciera en su monumental trabajo y que, con las reacciones exageradamente escandalizadas y c\u00f3mplices de ella, significaron la ternura en su expresi\u00f3n m\u00e1s amplia.<\/p>\n<p>De Gij\u00f3n se es por naturaleza o por decisi\u00f3n. No es muy atrevido decir que Francisco Caranto\u00f1a eligi\u00f3 quedarse en esta villa merced a aquella joven, con la que construy\u00f3 una familia y fij\u00f3 la mirada que compartir\u00eda con tantos gijoneses sobre su propia villa. De la mano de mi abuela, literalmente, viv\u00ed la historia de su querida Granda, el Gij\u00f3n cambiante que hab\u00eda conocido desde ni\u00f1a, el valor de mojar los pies por la playa, el acto de quitarse el salitre y la arena de San Lorenzo antes de comer, el sabor de una merluza de pincho, el pan reci\u00e9n hecho, los puestinos del mercado, <em>El Comercio<\/em> en la puerta de casa, la certeza de que, dondequiera que yo estuviera, hab\u00eda un sitio al que volver.<br \/>\nElegante, gijonesa, cari\u00f1osa, sirvi\u00f3 siempre calladamente para que este fuese nuestro punto de referencia y encuentro, nuestra casa. Aunque muchos de ustedes quiz\u00e1s no lo sepan, tambi\u00e9n para que sea la suya: a ella es debido un amor por este lugar \u2014celebraba su cumplea\u00f1os, en septiembre, junto con el d\u00eda de Asturias\u2014 que est\u00e1 grabado en la piedra y el agua: con el contacto perpetuo con el Muro, adelante y atr\u00e1s; con el peque\u00f1o comercio; con las ventanas abiertas sobre las hordas de estorninos que tanto ocuparon a mi abuelo y las copas de los \u00e1rboles, mecidas por el nordest\u00edn, de Lequerica hasta la Lloca y de la Campa Torres hasta Deva, que tanto la ocuparon a ella. No se lo llevar\u00e1 el viento.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuera desde Bruselas, Oviedo, Madrid, el centro del mundo sol\u00eda estar en Gij\u00f3n. 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