{"id":5281,"date":"2017-09-24T20:36:29","date_gmt":"2017-09-24T18:36:29","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/enfunciones\/?p=5281"},"modified":"2017-09-24T20:36:29","modified_gmt":"2017-09-24T18:36:29","slug":"no-controles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/enfunciones\/2017\/09\/24\/no-controles\/","title":{"rendered":"No controles"},"content":{"rendered":"<p>Era noviembre de 2010 y Borja Cobeaga hab\u00eda desembarcado en el Festival Internacional de Cine de Gij\u00f3n con <em>No controles<\/em>, aquella almibarada y estupenda comedia rom\u00e1ntica. Entonces no hab\u00eda <em>Ocho apellidos vascos<\/em>, el panorama era otro (m\u00e1s relajado) y Cobeaga, lo cont\u00f3 en la rueda de prensa final, ten\u00eda un proyecto que se tem\u00eda nunca iba a poder hacer: se llamaba <em>Fe de etarras<\/em>.<\/p>\n<div id=\"attachment_5282\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/09\/fe-etarras-kxlE-U40832873634lDH-624x385@El-Comercio.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-5282\" loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-5282\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/09\/fe-etarras-kxlE-U40832873634lDH-624x385@El-Comercio-300x183.jpg\" alt=\"El cartel de la discordia.\\EFE\" width=\"300\" height=\"183\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/09\/fe-etarras-kxlE-U40832873634lDH-624x385@El-Comercio-300x183.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/09\/fe-etarras-kxlE-U40832873634lDH-624x385@El-Comercio.jpg 623w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-5282\" class=\"wp-caption-text\">El cartel de la discordia.\\EFE<\/p><\/div>\n<p>Contaba Cobeaga que poco importaba cu\u00e1ntos espectadores llegase a acumular. En Espa\u00f1a, reflexionaba, nadie se atrever\u00eda a financiar un proyecto como ese por el revuelo que se montar\u00eda, y con los muertos de ETA a\u00fan demasiado recientes. Puso como ejemplo de la sinraz\u00f3n espa\u00f1ola una pel\u00edcula que se hab\u00eda estrenado en Reino Unido dos meses antes, <em>Four Lions<\/em>. Aquella joya se re\u00eda abiertamente del terrorismo y de la paranoia post 11 S y de los inmigrantes reconvertidos al islam radical por moda: son torpes, son decididos y no dan una. El final, con todo, es amargo y deja una reflexi\u00f3n valiosa. Es una pel\u00edcula recomendable, valiente y, en efecto, impensable por estos lares.<\/p>\n<p>Volviendo a Cobeaga: razonaba por tanto que nadie le iba a pagar su pel\u00edcula. Ahora, siete a\u00f1os despu\u00e9s, ha encontrado en el portal Netflix su mecenas esperado. Estos, lejos de arredrarse, lo han apostado todo a una campa\u00f1a publicitaria que de momento solo consta de un cartel: el c\u00e1ntico \u00abYo soy espa\u00f1ol\u00bb tachado tres veces, en pleno centro de San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>Cobeaga est\u00e1 en silencio; Netflix no ha tenido que hacer m\u00e1s: los unos, los otros y los de m\u00e1s all\u00e1 se han ocupado de cebar la pol\u00e9mica sin m\u00e1s ayuda y, lo que es m\u00e1s gracioso, sin tener ni la m\u00e1s remota idea sobre el argumento o el enfoque de la pel\u00edcula. Ha sido leer la palabra \u00abetarras\u00bb y se acab\u00f3 lo que se daba, la guerra total, la fiscal\u00eda.<\/p>\n<p>Pues bien, en aquel encuentro, Cobeaga nos lo cont\u00f3. Hab\u00eda un pu\u00f1ado de periodistas que, al t\u00e9rmino de la explicaci\u00f3n, ten\u00edan serias dificultades para escribir recto en sus libretas de la risa: \u2018Fe de etarras\u2019 versaba, seg\u00fan \u00e9l, sobre un comando de ETA destinado en Madrid que tiene que quedarse en un piso franco mientras que preparan un atentado, con tan mala fortuna que les toca en suerte la presidencia de turno de la comunidad de vecinos.<\/p>\n<p>Es abono, con buen gusto y talento, para una comedia negra, negr\u00edsima, que a buen seguro no va a ensalzar nada \u2014preg\u00fantenle a los batasunos que a\u00fan quedan circulando por ah\u00ed la gracia que les hace esta sinopsis\u2014 y que a lo mejor incluso sirve para que los m\u00e1s j\u00f3venes del lugar se enteren de lo que aqu\u00ed ocurri\u00f3. A lo mejor ayuda a poner en su contexto las cosas, a re\u00edrse y aprender y, de paso, dejar de frivolizar. Veremos.<\/p>\n<p>Harina de otro costal es la estrategia de comunicaci\u00f3n de Netflix, que con una mezcla de chuler\u00eda y desenfado (excesivo, a veces) se ha propuesto molestar, hurgar y suscitar enfados desaforados que ayuden a su expansi\u00f3n. Pero con eso Cobeaga no tiene nada que ver.<\/p>\n<p>H\u00e1bil, tras haberse visto expuesto con un par de \u00e9xitos inopinados, ha preferido seguir callado hasta que el propio p\u00fablico pueda evaluar su trabajo. A lo mejor, hasta que a m\u00e1s de uno se le caiga la cara de verg\u00fcenza por la algarab\u00eda que est\u00e1 armando sin haber visto ni un tr\u00e1iler, ni una escena, ni un tratamiento de gui\u00f3n, nada m\u00e1s que una lona sin importancia. Es mucho m\u00e1s interesante invertir tiempo en desentra\u00f1ar por qu\u00e9 ha tardado, al menos, siete a\u00f1os en ver la luz. \u00bfPor qu\u00e9? Y \u00bfpor qu\u00e9 ahora?<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era noviembre de 2010 y Borja Cobeaga hab\u00eda desembarcado en el Festival Internacional de Cine de Gij\u00f3n con No controles, aquella almibarada y estupenda comedia rom\u00e1ntica. 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