{"id":5290,"date":"2017-10-23T17:37:47","date_gmt":"2017-10-23T15:37:47","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/enfunciones\/?p=5290"},"modified":"2017-10-23T17:37:47","modified_gmt":"2017-10-23T15:37:47","slug":"la-septima-puerta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/enfunciones\/2017\/10\/23\/la-septima-puerta\/","title":{"rendered":"La s\u00e9ptima puerta"},"content":{"rendered":"<p>Ten\u00eda el sanguinario Barbazul un castillo con siete puertas, que a la joven Judit le fue descubriendo de una en una. Escapa, le dec\u00eda, vete, pero no te vayas: ella le preguntaba por qu\u00e9 lloraban las paredes, por qu\u00e9 estaba ensangrentado el inmenso tesoro, y por qu\u00e9 escond\u00eda un lago de l\u00e1grimas. Y qu\u00e9 necesidad ten\u00eda de un arsenal, de una c\u00e1mara de torturas. Al cabo, tras la s\u00e9ptima puerta, el gigante Barbazul le mostr\u00f3 a Judit la verdad: la colecci\u00f3n de mujeres que hab\u00edan pasado por sus manos grandes, enfermas y mortales de necesidad.<\/p>\n<div style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/Harvey-Weinstein-kzuF-984x468@RC.jpg\"><img loading=\"lazy\" class=\"size-medium wp-image-5291\" src=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/Harvey-Weinstein-kzuF-984x468@RC-300x143.jpg\" alt=\"Harvey Weinsten. (EFE)\" width=\"300\" height=\"143\" srcset=\"https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/Harvey-Weinstein-kzuF-984x468@RC-300x143.jpg 300w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/Harvey-Weinstein-kzuF-984x468@RC-768x367.jpg 768w, https:\/\/static-blogs.elcomercio.es\/wp-content\/uploads\/sites\/28\/2017\/10\/Harvey-Weinstein-kzuF-984x468@RC.jpg 980w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><p class=\"wp-caption-text\">Harvey Weinsten. (EFE)<\/p><\/div>\n<p>En las \u00faltimas dos semanas, ha salido a la luz algo que todo el mundo sab\u00eda: que el productor Harvey Weinstein, uno de los hombres m\u00e1s poderosos de Hollywood, lleva al menos treinta a\u00f1os abusando, de muchos modos y en muy diversos grados, de actrices, colegas y subordinadas. Nadie hab\u00eda dicho nada \u2014especialmente, los medios\u2014, pero era al parecer conocido que la s\u00e9ptima puerta de Weinstein es multitudinaria y aterradora: ahora, que se ha abierto, tiemblan los cimientos de muchas cosas. Quiz\u00e1s de los mism\u00edsimos Estados Unidos.<\/p>\n<p>La comparaci\u00f3n con el gigante Barbazul no es casual. As\u00ed, como un hombre tremendo y apabullante lo han descrito muchas de sus v\u00edctimas, como la actriz Asia Argento. Cuentan que al trauma lo sigui\u00f3 la culpa, por haberse \u00abrendido\u00bb en un momento dado a la potencia, al poder y a la abyecci\u00f3n del monstruo: hay historias terror\u00edficas que quien tenga est\u00f3mago puede encontrar en el <a href=\"https:\/\/www.nytimes.com\/2017\/10\/05\/us\/harvey-weinstein-harassment-allegations.html\" rel=\"external nofollow\"><em>New York Times<\/em>\u00a0del 5 de octubre<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/news\/news-desk\/from-aggressive-overtures-to-sexual-assault-harvey-weinsteins-accusers-tell-their-stories\" rel=\"external nofollow\">en el <em>New Yorker<\/em>\u00a0del d\u00eda 10<\/a>, los dos art\u00edculos que han destapado la caja de los truenos.<\/p>\n<p>Cuenta el propio <em>New Yorker<\/em>\u00a0que hac\u00eda a\u00f1os que quer\u00edan publicar la historia, pero que nunca hab\u00edan podido por la falta de testimonios de gente que estuviera dispuesta a dar la batalla abiertamente: tirarse a la piscina contra Weinstein apoy\u00e1ndose solo en fuentes an\u00f3nimas era suicida. Ahora, como en un efecto domin\u00f3, se ha acabado el silencio y se han quebrado las complicidades, y todo Hollywood (y todo el mundo) se ha visto empujado a tomar postura.<\/p>\n<p>Ahora bien, se queda muy corta la explicaci\u00f3n de que este silencio era posible por el poder que ten\u00eda Weinstein \u2014del mismo modo en que es demasiado rastrero preguntarse por qu\u00e9 las actrices no lo hab\u00edan denunciado antes\u2014: hay, consideraciones criminales aparte, una constataci\u00f3n terrible de lo que es normal, aceptable o necesario en el \u00e1mbito profesional (pero sobre todo en el art\u00edstico).<\/p>\n<p>Esta es la cara oscura, turbia a m\u00e1s no poder, de un sector (el cultural, art\u00edstico y de entretenimiento) que se enorgullece de su secretismo bien entendido, que celebra que el p\u00fablico no vea las entretelas. El problema es que es justo ah\u00ed donde depredadores y villanos como Harvey Weinstein encuentran refugio, acomodo e incluso apoyo.<\/p>\n<p>El pacto de silencio trasciende la excepci\u00f3n \u2014este caso es la prueba\u2014 y el mero machismo sistem\u00e1tico \u2014esto roza la psicopat\u00eda\u2014: se instala, m\u00e1s bien, en el fascinante pero temible mundo de la m\u00e1scara, y ata\u00f1e a la verdad bajo la superficie de las cosas. La m\u00e1scara, la mentira, el embuste tienen una cara amable y positiva; pero tienen una, negra y sangrienta, que solo se da cuando no se habla lo suficiente, no se escucha (o no se quiere escuchar) y cuando todo falla, cuando el mundo se vuelve un lugar salvaje y descontrolado.<br \/>\nLo m\u00e1s aterrador de Barbazul no es el personaje en s\u00ed, su incapacidad patol\u00f3gica para cambiar: es que su presencia opaca a la de Judit, que termina, por supuesto, perdida tras la s\u00e9ptima puerta.<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ten\u00eda el sanguinario Barbazul un castillo con siete puertas, que a la joven Judit le fue descubriendo de una en una. 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