{"id":82,"date":"2016-02-04T22:06:04","date_gmt":"2016-02-04T21:06:04","guid":{"rendered":"http:\/\/blogs.elcomercio.es\/entre-montanas\/?p=81"},"modified":"2016-02-04T22:06:04","modified_gmt":"2016-02-04T21:06:04","slug":"pregon-de-santiso-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.elcomercio.es\/entre-montanas\/2016\/02\/04\/pregon-de-santiso-2016\/","title":{"rendered":"Preg\u00f3n de Santiso 2016"},"content":{"rendered":"<p>Raramente valoramos las cosas cotidianas. Vamos a la cocina, damos al mando del grifo y sale agua. &#8220;\u00a1Naturalmente!&#8221;-diremos nosotros. Pero a cualquier turista venido del \u00e1rido sur le parecer\u00e1 maravilloso y nos considerar\u00e1 afortunados por ello. Vamos a la bodega, abrimos otro grifo y sale vino. &#8220;Bueno, para eso son las bodegas&#8221;-diremos nosotros. Pero a cualquier turista venido del norte le parecer\u00e1 asombroso y nos envidiar\u00e1 por ello. Vamos al sal\u00f3n, damos el mando de la tele y sale lo que sale y a nosotros nos parece ya normal; pero a cualquier turista, venga de donde venga, ver lo que aparece todos los d\u00edas en esa pantalla y pensar que, a pesar de ello, ambos grifos siguen (todav\u00eda) funcionando le parecer\u00e1 casi imposible y, s\u00f3lo por ello, nos considerar\u00e1 el pa\u00eds m\u00e1s rico de la tierra.<br \/>\nPero no he venido aqu\u00ed a hablar de la tele, que no es d\u00eda para eso, ni tampoco del agua. Aunque no por menosprecio, como algunos podr\u00edan pensar. No es cierto que los bebedores de vino despreciemos el agua. Todo lo contrario: sentimos un respeto tan profundo por ella  que muchos intentan llegar al final de sus d\u00edas sin que sus impuros labios hayan rozado siquiera la superficie de tan preciado l\u00edquido. Es m\u00e1s, somos conscientes de lo necesaria que es para la salud; pero consideramos que nuestra bebida favorita, ya sea por la generosidad de la madre naturaleza o por amabilidad del prudente vinatero, ya contiene suficiente agua como para cubrir nuestras necesidades.<br \/>\nDe lo que quiero hablar hoy (y no los tendr\u00e9 m\u00e1s en suspenso) es del vino y, m\u00e1s concretamente, de la cultura del vino. Y, cuando digo &#8220;cultura del vino&#8221;, no me refiero a las piezas pacientemente  reunidas en el precioso museo que tengo detr\u00e1s (aunque tambi\u00e9n son parte de ella), sino a la dedicaci\u00f3n y constancia que fueron necesarias para conseguirlas. No a la moderna tecnolog\u00eda que ha convertido al vino de Cangas en una estrella internacional, sino al inmenso cari\u00f1o y cuidado de las personas que la manejan. No al estandarte de la Cofrad\u00eda del Vino ni a las capas y boinas con los que sus componentes pregonan nuestros caldos por el mundo, sino al orgullo y al amor a la tierra que mora en los corazones de los que las portan. No hablo de iniciativas como inventario de prensas de lagar antiguas que David Fl\u00f3rez va a hacer por encargo de  Tous pa Tous, sino al deseo de preservar las tradiciones del Concejo que esto demuestra.<br \/>\nQuiero hablar de las cosas intangibles, de costumbres y recuerdos, de sentimientos y emociones, de una manera de entender la vida que surge y crece a la sombra de las vides y las cubas. Porque el vino es, ante todo, una tradici\u00f3n que muestra el camino y una pasi\u00f3n que incita a recorrerlo, un trabajo y un ocio que se comparten con lo gente que nos importa de verdad.  El resurgimiento del Vino de Cangas nunca se habr\u00eda logrado sin esto, sin un profundo deseo de preservar el legado de nuestros ancestros, sin un amor por la vi\u00f1a capaz de superar todos los inconvenientes que su cultivo en nuestra comarca supone y, sobre todo, sin  la solidaridad y el esfuerzo com\u00fan de much\u00edsimos cangueses: los que lo miman en la vi\u00f1a, los que lo engrandecen en la bodega y los que lo paladean en la mesa.<br \/>\nRecuerdo haber asistido fascinado a la fren\u00e9tica actividad de aquellos primeros tiempos. Recuerdo el sentimiento de desaf\u00edo com\u00fan, los aprendizajes y descubrimientos que eran r\u00e1pidamente transmitidos, los desvelos compartidos y el &#8220;\u00a1faltar\u00eda m\u00e1s, cuenta conmigo&#8221; que rara vez fallaba. Mucho de aquello, afortunadamente, pervive todav\u00eda. No imaginamos a alguien intentando trabajar o cosechar sus vi\u00f1as sin la ayuda desinteresada de sus convecinos y no porque esto sea inviable aqu\u00ed, sino porque ser\u00eda un delito de lesa amistad, una ofensa a los amigos que est\u00e1n esperando para echar una mano. Si aqu\u00ed, en temas de vi\u00f1a o vino, no existen recetas secretas no es porque no hagamos descubrimientos, es porque ocultarlos ser\u00eda una traici\u00f3n a nuestros antepasados y a nuestros colegas que nos ense\u00f1aron generosamente todo lo que sab\u00edan. Hay oficios y aficiones que dominan la mente de sus adeptos y colorean su conversaci\u00f3n,  haz tertulia con maestros y saldr\u00e1s blanco de tiza; con mineros y saldr\u00e1s negro de carb\u00f3n, con cazadores, saldr\u00e1s rojo de sangre y, si son viticultores, saldr\u00e1s tinto de vino. Y es que, tanto los conocimientos recibidos como los que son fruto de nuestros aciertos y errores parecen agolparse en la boca, ansiosos de ser trasmitidos y valorados y de pasar a formar parte del acervo com\u00fan.<br \/>\nY, si el vino nace ya de un esfuerzo compartido, su consumo es tambi\u00e9n una tarea colectiva. Un vaso de vino pide amigos alrededor, al igual que una reuni\u00f3n de amigos no est\u00e1 completa sin una botella de buen Cangas en medio. De hecho, la unidad b\u00e1sica de consumo es el grupo de amigos; su escenario ideal, el chigre lleno de gente; su banda sonora, el bullicioso entremezclar de conversaciones o el coral sonido de una vieja canci\u00f3n y el \u00fanico otro complemento que necesita es una generosa procesi\u00f3n de pinchos que lo acompa\u00f1e en su \u00faltimo tr\u00e1nsito. El calor humano que el vino propicia incita a la confidencia y aleja la soledad, favorece la comprensi\u00f3n y diluye los rencores, a\u00fana  voluntades y esfuerzos y permite que numerosos proyectos e iniciativas, unos m\u00e1s serios y otros m\u00e1s festivos, lleguen a ponerse en marcha.<br \/>\nLa idiosincrasia canguesa no podr\u00eda entenderse sin su cultura del vino que es, en fin, ese sentimiento de solidaridad, de amistad, de hermandad, que hace milenios convirti\u00f3 a un mont\u00f3n de primates desharrapados en seres humanos, algunos de ellos tan afortunados como para haber nacido o haber venido a parar a estas tierras y tener todo esto en su m\u00e1ximo grado y convenientemente regado con los mejores vinos del mundo. \u00a1Que podamos seguir disfrut\u00e1ndolo muchos a\u00f1os rodeados de las personas que queremos!<\/p>\n<!-- AddThis Advanced Settings generic via filter on the_content --><!-- AddThis Share Buttons generic via filter on the_content -->","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Raramente valoramos las cosas cotidianas. 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