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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

Valparaíso, la madre histórica del agua dulce de Avilés, en la ruina

Si digo que Avilés tiene agua bendita, quiero decir que Avilés ha sido bendecido por las aguas, que en su caso son dos: salada y dulce; que se mezclan, delante de nuestras narices, en esa maniobra física tan propia de la rías.

Así que quedémonos con la copla, de que la historia de Avilés está escrita en y sobre su Ría (que por lo tanto es mayúscula).

La población, agrupada en torno a su puerto de agua salada, siempre tuvo a mano agua dulce para saciar su sed y procurar una higiene elemental. Y provenía de la zona alta de la Villa, del lugar conocido como Valparaíso, ‘desde por lo menos el siglo XIII’  afirma José Jorge Argüello en su libro «Abilles».

Valparaíso, para que se hagan una idea espacial, es un ‘pequeño vallecito’ (como escribe Madoz en su histórico «Diccionario») situado, entre el Corte Inglés y el Hospital de Avilés. O sea, que está incrustado entre la modernidad. No merecía menos.

En este valle (del paraíso) brota un manantial ‘de purísimas, sanas y cristalinas aguas’ escribe el doctor Villalaín en «Topografía médica de Avilés», que desde que tenemos noticias abastecieron a Avilés, hasta tiempos relativamente recientes, que requirieron traídas de agua más complejas (la principal desde Beifar, en la desembocadura del río Narcea) para satisfacer las necesidades de una población que se había multiplicado por cien.

Las primeras referencias escritas, sobre Valparaíso (al que se alude como fuente de ‘Albarparayso’) datan de 1488. El agua bajaba por una conducción, especie de reguero de cauce enlosado. que se deslizaba, serpenteante durante dos kilómetros, hasta la villa amurallada, donde se centralizaba en una arqueta que había en la hoy calle de La Fruta y en las llamadas ‘Casas del Ayuntamiento’ (el edificio que alberga el Ayuntamiento actual no se construiría hasta unos trescientos años más tarde).

Pero el sistema era insalubre y poco funcional. Y en 1570, se decidió realizar una nueva traída de aguas que constituyó de las mayores obras en la historia avilesina.

Costó una fortuna, pero fue una canalización monumental. Una obra de arte. Según Cristina Heredia –en su tesis doctoral sobre traídas de aguas en las ciudades del Cantábrico occidental– ‘pocas ciudades podían llevar, en aquellos años, este tipo de obras que suponían una inversión tremenda’. Costó 4.300 ducados. Muchísimo dinero, por entonces, que da idea de la pujanza de la Villa avilesina.

Miserable estado de un manantial histórico

La histórica traída de aguas desde Valparaíso, de finales del siglo XVI, dio agua saludable a la Villa y originó otras fuentes, algunas monumentales como la de La Cámara, Caños de San Nicolás (calle La Ferrería) y la de los Caños de San Francisco. Las dos primeras, ya desaparecidas y la última, hace poco restaurada y con sus caños capados.

En la gran obra –proyectada y dirigida por Gonzalo de Bárcena– se había implicado a la gran industria de alfarería que por entonces había en Miranda. Ellos fabricaron los tubos de barro cocido para la conducción del agua. De esto tiene escrito Enrique Tessier, un apasionado de este tema, en ‘La Voz de Avilés’ (29 enero 1995).

Pero los tubos de barro resultaron frágiles y, en 1723, se sustituyeron por cañería de piedra, dadas las pérdidas de agua. Y esta suplida, a su vez, en 1866, por cañería de hierro. Y la fuente seguía manando

En 1927, en Valparaíso se construye un lavadero y una fuente. Que, años más tarde, les cayó encima el abandono y ahora está instalada, allí, la desolación material y el ultraje histórico. Pero la fuente sigue manando.

Justo Ureña, el recordado Cronista Oficial de La Villa de Avilés, dejó escrito en el último artículo publicado en la revista ‘El Bollo.2010’ que, el manantial y su entorno, «deberían ser conservados como conjunto histórico y monumental». Pocas villas o ciudades pueden enorgullecerse de poder mostrar tan venerable testigo del pasado como Valparaíso.

Mítico lugar donde, hasta este 24 marzo de 2013 –y desde el siglo XIII, que se sepa– la fuente sigue manando.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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