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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

Aquella plaza de San Nicolás es, hoy, el trigémino histórico de Avilés

En la villa amurallada y en tiempos medievales, había cinco calles. Las –hoy– de La Ferrería, El Sol, San Bernardo y La Fruta entonces dividida en dos: Cimadevilla y calle Oscura. Y tres plazas: Baragaña (al costado de la fachada de Valdecarzana que vierte a El Sol), la plaza de la Rúa Nueva o ‘de la Villa’ (hoy inexistente, estaba  situada en el entronque de La Fruta y El Sol) y, la plaza de San Nicolás delimitada, por la histórica iglesia de igual nombre (hoy conocida como ‘la de los Padres’) y La Ferrería.

Esta plaza –durante siglos llamada de San Nicolás fue, en 1920, rebautizada (vaya por Dios) con el nombre del alcalde Carlos Lobo– era la más importante, el centro dinámico de Avilés, por ser la antesala del puerto, situado a unos metros (durante siglos estuvo en la calle La Muralla), lo que la convertía en un zoco y lugar de transacciones.

Y también estaban aquí los alfolíes (almacenes de sal) que, aparte de ser inagotable fuente de riqueza –por su alto valor como conservante alimenticio– extendieron por los mares la fama de Avilés como uno de los puertos más importantes y salerosos de la costa norte atlántica europea.

En esta plaza, hubo mucho poder y también mucho difunto. Durante siglos, en sus predios, se reunieron mandamases religiosos y civiles, ya que la iglesia de San Nicolás de Bari, era la ‘catedral’ del alfoz avilesino y el Ayuntamiento se reunía –no busquen el chiste fácil– en el cementerio, que estaba junto a la capilla de Las Alas, hoy situada en un patio de luces lucido de gótico. Con tendales, eso sí.

Ya decía Cervantes que es ligero el tiempo y no hay barranco que lo detenga. Como al agua que manaba de la fuente de los Caños de San Nicolás, hoy desaparecida. Y si en otros lugares el tiempo confunde, en esta plaza funde. Porque contiene el pasado arquitectónico más remoto de Avilés (iglesia del siglo XII) a la vez que es plaza con vistas –en un ángulo que abarca desde el templo, románico, hasta la Casa, barroca, de Lobo– al presente más inmediato, a unos metros de distancia en el otro margen de la ría, de un complejo vanguardista de muchos pistones, diseñado por el famoso arquitecto Oscar Niemeyer. Es el lugar, del casco histórico, más cercano al nuevo espacio artístico.

San Nicolás, templo, tuvo protagonismo de vigía, pues desde su espadaña se oteaba el horizonte por ver si por la Ría aparecían piratas vikingos o árabes, buscando tomar Avilés al abordaje.

Y templo y plaza, fueron testigos de cargo, mediado el siglo XX, del nacimiento de una de las más grandes siderúrgicas de Europa. Precisamente en el edificio nº 29, de la calle Ferrería, que da a esta plaza (y en el solar donde estuvo la casa natal de Pedro Menéndez de Avilés, lo que son las cosas) se instalaron las primeras oficinas de aquella ENSIDESA. Y también al lado, en el nº 31, vivió el bendito filósofo, ‘maldito’ en España, Estanislao Sánchez-Calvo, muy leído en países centroeuropeos.

Y, en el nº 1 de la plaza fue donde nos nació la imprenta, en 1866, de la mano de Pruneda. En este mismo recinto, pero un siglo después, se inauguró un sofisticado café, ‘Dulcinea’, que marcó época en Avilés, ya que lo mismo servía cubatas, que despachaba debates culturales o música a la carta. Muy cerca del ‘Dulcinea’ y especializado en vinos y tapas de cecina y queso, estuvo el ‘Llagarón’ (1932-2007), un clásico, no tan finolis de modales y engalanado con tantos kilos de auténticas y vetustas telas de araña, que me siguen  asaltando dudas sobre la verdadera nacionalidad de ‘Spider-man’. Ambos locales (un episodio aparte) son muy añorados por generaciones de avilesinos.

Próximamente –con la iglesia limpia de polvo y paja, conventual– está a punto de incorporarse, a este paisaje impagable, otro edificio que, desde su fachada de La Ferrería, mirará hacia lo que hay aquí, porque este es el sitio ideal para explicar la historia local, que de eso va el contenido del Museo de la Historia Urbana avilesina.

Por sus tres elementos temporales: pasado, presente y futuro, la plaza [de Carlos Lobo] antigua de San Nicolás es, hoy, el trigémino histórico de Avilés.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


abril 2013
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