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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

El palacio de Balsera

    En Avilés, si usted no conoce, y pregunta por el palacio de Balsera, tiene bastantes probabilidades de que lo dirijan al que no quiere, suponiendo que usted desee ver el verdadero palacio y que es el que acapara la esquina entre la plaza Álvarez Acebal y la calle Julia de la Riva.

   Porque hay otra céntrica esquina –otro lujo arquitectónico– que es la formada por la calles La Cámara y Cuba y donde está la casa del indiano Eladio Muñiz edificada –a su regreso de Manzanillo (Cuba) donde había amasado una fortuna en la industria tabaquera– en 1903. El caso es que, años más tarde, el indiano que había construido la espléndida casa como regalo a su esposa, se la vendió al empresario Victoriano Fernández Balsera, que a su vez se la regaló a su hija Josefina, quien a su muerte la donó a la parroquia de Sabugo. De ahí que el edificio sea conocido, por muchos avilesinos como ‘la casa de Josefina Balsera’ y también ‘la casa de Balsera’. Sin embargo ha de quedar claro que el nombre correcto es el de su constructor, o sea ‘casa de Eladio Muñiz’. Llamarla de otra forma, por ejemplo y por hacerse el gracioso ‘la casa regalada’, es alimentar la confusión.

    A estas alturas, creo llegado el momento de decir que Victoriano Fernández Balsera era un muy destacado ciudadano avilesino y no hará falta añadir –después del detalle de sus céntricas propiedades palaciegas– que era un hombre de posibles. Pero, sobre todo, era un tipo que sabía mucho de la vida, quizá por haber nacido en hogar humilde y trabajado, en lo que pudo y como pudo desde muy joven. Y no sigo, que la historia de un personaje de este porte, es digna de episodio aparte y el periódico no me paga novelas.

   Volviendo a la cosa inmobiliaria, es preciso saber que una de las consecuencias del revolcón urbano que sufrió la ciudad entre finales del siglo XIX y principios del XX, fue el nacimiento de nuevas calles, una de ellas la de Julia de la Riva, una rica hacendada que en 1904 otorgó al Ayuntamiento, gratuitamente, edificios y terrenos de su propiedad con la sugerencia de la «apertura de una nueva calle que partiendo de la plaza de San Francisco [Álvarez Acebal, hoy] enlace con la Fray Valentín Morán [Cabruñana, actualmente]».

   Pocos años después, y con la nueva calle Julia de la Riva (nombre de lo más propio, hablando de calles de Avilés) hecha realidad, Victoriano adquiere en ella terrenos para construir, al inicio y en la margen derecha, su palacio y jardín.  En la izquierda edificios auxiliares.

   Diré que el palacio de Balsera es espectacular y que su arquitectura genera encontradas opiniones, que van desde «esto es la gloria bendita» a «jó, con la tarta merengada ésta». Y añadiré que sea como sea, y artísticamente hablando, el caso es que está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1991, lo que lo dice casi todo.

   Otra cosa es el misterio que hay sobre sus datos, tanto de su exacto estilo arquitectónico, como de la autoría del mismo, así como el de los años de inicio de la construcción y finalización de las obras.

   Sobre esto último se barajan fechas que van de 1909 a 1915, pero parece que en 1917 aún estaba en obras. Así lo delata una pequeña ‘etiqueta’ que luce en la espectacular vidriera que da luz al patio interior del edificio, y cuyo texto es: «Delclaux y Cia. Bilbao 1917». Y hay más pruebas gráficas que puede (aún no tengo permiso para mostrarlas) que demuestren que en 1923 aún estaba sin terminar.

   Sobre su autoría se citan los nombres de dos arquitectos, uno llamado J. Costa Recio y otro de apellido Palacios, pero (y aquí viene otra confusión más) unos dicen que Fernando y otros que Antonio.

   Dicho todo esto, y porque forma parte de la historia del palacio, han de saber que en esta propiedad dicen que habitó un fantasma, y de nombre inglés, para más inri. Y no se crean que es leyenda local, que la cosa ha trascendido a nacional merced al programa televisivo ‘El cuarto milenio’ de Iker Jiménez. Si se meten en Youtube y buscan por «balsera fantasma cuarto milenio» se van a enterar de lo que vale un espectro.

   Desde 1982, el palacio es propiedad del Ayuntamiento de Avilés, que le puso música convirtiéndolo en sede del Conservatorio Municipal, otro episodio aparte.

   El de Balsera es un edificio que llama la atención al más pintado por su ornamentación, balcones, miradores y rejería. Tiene varias alturas, dos plantas en el cuerpo principal, tres en el resto, excepto en la torre que son cuatro. Tuvo unos espectaculares jardines versallescos, pero fueron podados, en cuanto a superficie y en parte edificados. Vaya por Dios.

   Choca mucho (mismo dueño, opuestos estilos) el contraste arquitectónico de esta mansión de tanto abigarramiento decorativo, con la sencillez arquitectónica de los también famosos Almacenes Balsera, a orillas de la Ría.  

   El palacio de Balsera está situado en una de las zonas más espectaculares de Avilés, desde el punto de vista monumental. Un sitio que le hace justicia, tanta como él le hace al sitio.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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