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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

El claustro poético y misterioso

Trasmite Armando Palacio Valdés, en ‘La novela de un novelista’, a propósito del tiempo de su infancia pasada en Avilés, una vivencia muy honda cuando escribe que «A través de la puerta se veía el claustro con su vetusta arquería de piedra y en el centro algunos árboles, cuyo folla­je apenas dejaba entrar la luz en él. Nada me ha parecido jamás en la vida más poético, más fantásti­co y misterioso que aquel claustro…».
 El escritor se refiere al claustro del monasterio de San Bernardo, situado en la calle del mismo nombre y al que lo llevaba su madre cuando visitaba a una tía suya monja en el convento. Por entonces en Avilés había cuatro claustros en tres conventos (éste de las monjas bernardas, los dos del convento de La Merced, de monjes  mercedarios, y el de los franciscanos hoy reconvertido en parroquia de San Nicolás de Bari). Actualmente solo queda la mitad de éste último, al que yo aplico gran parte del elogio que Palacio Valdés le hace al otro.

En su construcción (Raquel Alonso, en su libro ‘La arquitectura franciscana en Asturias’ habla de reedificación) que tuvo lugar entre fines del siglo XVI y comienzos del XVII tienen especial protagonismo Domingo de la Mortera y Gonzalo de Güemes, prestigiosos maestros arquitectos y constructores de la época, que igualmente intervienen en otras obras realizadas por entonces en la villa como la fuente de los caños de San Francisco, la capilla mayor del convento de San Bernardo, el puente de Sabugo y la reconstrucción de parte de las murallas. Avilés era entonces, después de Oviedo, la segunda población de Asturias con cerca de 1.400 habitantes, frente a los 600 de Gijón.
 El claustro renacentista, bajo y planta, de San Nicolás sólo conserva un ángulo, al haber sufrido el convento un gran incendio en 1909 y casi inmediatamente tiene lugar la incomprensible autorización del Ayuntamiento para construir –en parte de los terrenos conventuales afectados por el siniestro– unas Escuelas Públicas (solar que hoy ocupa la Casa de Cultura) lo que anuló el otro ángulo que hoy se echa en falta.
La reconstrucción del complejo religioso –realizada entre las década 60 y 80 del siglo pasado– a instancias del párroco Angel Garralda García, empeñado en continuar la reforma iniciada por su antecesor José Fernández Menéndez (más conocido como el Presbítero José Fernández, que da nombre a una calle)  y con la intervención de tres arquitectos: Luis Menéndez–Pidal, Enrique R. Bustelo y Leopoldo Escobedo, también sirvió para resucitar lo que quedaba del claustro, la mitad que se muestra actualmente, y que fue una obra de rehabilitación muy notable ya que hubo que desmontar todos sus arcos porque padecían un desplome de 30 centímetros, ya iniciado a consecuencia de los terremotos del siglo XVII.
Con 21 columnas en la primera planta y 11 arcos en la baja, el claustro es un distribuidor entre el templo, la casa rectoral y el reciente Colegio de San Nicolás. 
Estilísticamente se ha emparentado con el estilo denominado ‘purismo renacentista’ que se impone en España por influencia de El Escorial. Ha influido en su traza el claustro de la Universidad de Oviedo, cuyo patio ya estaba en pie en torno a 1575.
En el patio dos cipreses, una fuente de cuatro caños –la antigua del lavadero del Carbayedo, construida en 1851 y demolida en 1963 por proyectos urbanísticos y que dormía en los almacenes municipales– y el acceso al Archivo Parroquial de San Nicolás, el más antiguo de Avilés, con documentación que se inicia en 1599.
En la parte baja del claustro –en la superior, hoy sin uso, estaban las celdas de los frailes– aparte de una vistosa sepultura encastrada y las puertas que dan acceso al templo y la espectacular sacristía (quizás la mejor entre las parroquiales de Asturias) destacan dos muestras arquitectónicas del pasado, que son dos interrogantes misteriosas en la historia de Avilés.
 En su pared se halla incrustado un cancel visigótico, pieza prerromá­nica del estilo de las de Santa Cristina de Lena encontrada bajo tierra en 1808 al realizar unas obras ¿Remite a un templo prerrománico anterior?
También se puede admirar, en el claustro, una triple arquería  románica que los expertos señalan como anterior a la llegada de los frailes en la segunda mitad del siglo XIII. Y resurge la pregunta ¿Hubo aquí otro templo anterior al monasterio franciscano?
Actualmente, y en determinadas horas de la mañana al ser lugar de recreo del colegio parroquial, el recogimiento tan propio de los claustros es sustituido por la ruidosa alegría infantil. Recogidos los niños, el silencio te habla en otro idioma.
De cualquier manera, con bullicio o con mudez, da gusto pasear por este rincón tan intensamente clásico, tan poético y misterioso, tan bello como desconocido en pleno centro de Avilés.


Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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