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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

El Puerto a la puerta

(Un dibujo de Miguel Solís Santos ayuda a ver hasta que punto Avilés y su Puerto estaban unidos y lo  lamentable que sigue siendo su separación, por dos barreras de transportes terrestres y otras dos ferroviarias)
            La historia de Avilés es la historia de su Puerto. Está claro que los primeros pobladores se instalaron al fondo de una ría que ofrecía, a sus frágiles embarcaciones, resguardo en las tempestades.
          Y, siglo a siglo, Avilés fue creciendo según lo hacía su Puerto que estaba a la puerta de casa, para sus habitantes.
            Así quedó reflejado en el famoso mapa del ingeniero militar Francisco Coello, publicado en 1870, un tiempo en el que Avilés comenzaba a cambiar su fisonomía urbana, que le trajo cosas buenas y una mala como fue el hurto que se le hizo a la ciudad –por aquello del progreso, lo que son las cosas– de su fachada marítima al cortarla de un plumazo con un camino de hierro por donde andaría el ferrocarril a partir de 1890. Todavía hoy, en 2015, estamos tratando de arreglar aquel estropicio.
            Basado en aquel plano de Coello, cartógrafo del siglo XIX,  Miguel Solís Santos, artista avilesino del siglo XXI, ha recreado la zona portuaria de aquel 1870. Profesor de Biología, escritor y artista plástico, Miguel Solís es autor de ‘La Hestoria d’Avilés’, la publicación  que más ha contribuido a divulgar la historia local.
          Lo primero que llama la atención de la imagen es el acoplamiento, dicho sea en todos los sentidos, entre Puerto y población.
          Vemos el río Tuluergo que arroyando desde la zona alta de Avilés (Heros) y atravesadas Las Meanas, desembocaba en la Ría. En el delta de ese histórico río, hoy alcantarilla, estuvo desde tanto tiempo, que ni se sabe, el Puerto de Avilés (1).
          Tenía dos muelles (2 y 20) unidos por un puente (17) donde antiguamente ya había estado el ‘Viejo de Sabugo’ que unía la Villa y el pueblo marinero.
            El muelle derecho (2) era el principal, y estaba en terrenos actualmente ocupados por el parque del Muelle y la calle La Muralla.
            El edificio más destacado era el palacio de Camposagrado (3) cuya fachada norte vertía hacia el malecón.
            También podemos apreciar cómo la propiedad de la familia De las Alas (6) con su mansión y fortaleza militar estaban aún protegidas por murallas, aunque estas se habían eliminado en la Villa a comienzos de aquel siglo XIX. En el solar de esta legendaria familia se instalaría más tarde el famoso hotel ‘La Serrana’ y actualmente un edificio de viviendas. También quedan restos de la muralla medieval protegiendo el jardín del palacio de Camposagrado (5), hoy calle Cuesta La Molinera.
          En 1870 ya existía la primera zona de ocio público que tuvo Avilés: El Bombé (4), un paseo con estatuas –que más tarde adornarían el parque del Muelle– y una zona arbolada de juguete.
          A un costado del Puerto se puede ver el más destacado complejo religioso avilesino constituido por la iglesia de San Nicolás de Bari (10) con tres portadas de distintos estilos: románico, gótico y barroco. Y la capilla funeraria de la familia Las Alas (11).
          En el Puerto terminaba La Ferrería (5) que fue la calle mayor medieval. En ella, y adosada al paredón de la campa de la iglesia, estaba la fuente de Los Caños de San Nicolás (8), importante, pues era el primer manantial de agua dulce con el que se encontraban las tripulaciones al desembarcar.
          La calle de La Ferrería pasaba a un costado de la plaza de San Nicolás (12), hoy de Carlos Lobo, antiguo zoco medieval. Por la fecha que hablamos, de 1870, allí estaba la Imprenta Pruneda donde se había editado en 1866 ‘El Eco de Avilés’ la primera publicación periódica de la historia local. Uno de sus principales colaboradores fue el filósofo Estanislao Sánchez-Calvo, que viviría frente a la plaza en uno de los [entonces] edificios (13) más modernos de la calle.
          A La Ferrería, también iba a dar la de San Bernardo (9), que comenzaba en la antigua fuente de La Cámara.
          En el dibujo de Miguel Solís, también se puede apreciar el trayecto de la vía, entonces del Moclín (14) y actualmente de Las Alas. Y la calle del Muelle (19).
          En la parte superior de la imagen se alcanza a ver la entonces llamada Alameda Vieja (15), donde luego se construiría un pabellón para mercado, popularmente conocido como La Pescadería y actualmente principal lugar de paso entre el centro de Avilés y el Centro Niemeyer. También se aprecia el edificio de la antigua cárcel del Partido Judicial, hoy Oficina de Turismo.
          Al clásico puente de piedra San Sebastián (16) le quedaban pocos años de vida, pues lo sustituyeron por otro metálico, de igual  nombre, en 1893.
           El parque del Muelle fue levantado en terrenos de los viejos muelles, como se ve en la imagen (1,2 y 20) y el nuevo Puerto desplazado a la Ría, recién canalizada. La Plaza Nueva o del Mercado, se edificó en el solar numerado como 18, después de ser soterrado el río Tuluergo.
            En fin, que todo esto fue cuando teníamos el Puerto a la puerta de casa.
            Hay quienes sostienen que una imagen vale por mil palabras. Son frases hechas, que mienten tanto como las improvisadas. Es cuestión de puntos de vista, ya que también se puede argumentar que una palabra puede sugerir mil imágenes.
            Pero en esto, como en todo, hay excepciones como es el caso de este episodio donde la imagen de Miguel Solís, vale por todas mis palabras que ustedes están leyendo y que son exactamente novecientas siete, terminación de lotería navideña.
            El premio a la puerta.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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