(Histórica vía urbana de origen medieval que comunica visualmente con edificios y lugares avilesinos de distintas épocas históricas)

La Ferrería, que fue el eje urbano del Avilés de la Edad Media, de la moderna e incluso de buena parte de la contemporánea, es una calle histórica, vistosa y con vistas.
Avilés fue amurallado en su zona más antigua (la contigua al puerto), que era la compuesta fundamentalmente por las calles La Ferrería, La Fruta, El Sol y San Bernardo. Al núcleo urbano que formaban esas calles se la conocía familiarmente con el nombre de La Villa; luego estaban los arrabales de Rivero, El Carbayedo y el pueblo marinero de Sabugo.

La Ferrería hasta visualiza por duplicado. Ocurre con la calle Jovellanos, que se puede ver 'en directo' o 'en diferido', reflejada en el palacio gótico Valdecarzana.
Y en La Villa, la calle principal fue La Ferrería. Atravesaba en línea recta la ciudadela amurallada con tal autoridad que de las cinco puertas que tuvo la cerca medieval dos estaban en esta calle (la puerta del Alcazar, que comunicaba con Oviedo y la puerta de la Mar, con acceso al puerto) pero había una más que estaba a golpe de vista desde La Ferrería, me refiero a la puerta de Los Pilares que conducía al puente de San Sebastián (entonces de piedra) paso que llevaba a Gozón y al este de Asturias.
Todo esto se puede ver hoy en gran parte desde La Ferrería, recreándose en la faena histórica.
Pero vamos a ver… si es una calle que hasta comunica visualmente los parques de Ferrera y del Muelle. Fíjense y verán que las copas de los árboles son visibles desde tramos intermedios de la calle.
La Ferrería no solo es importante por lo que significó urbana y socialmente como calle mayor de Avilés al igual que por atesorar los edificios civiles y religiosos más antiguos de la ciudad (palacio de Valdecarzana e Iglesia de San Antonio de Padua). Siendo esto importante, también lo es el afán de ligar que tiene esta calle, que se abre visualmente desde sus construcciones medievales hacia la vanguardia arquitectónica que supone, por ejemplo, la cúpula del complejo diseñado por el arquitecto Oscar Niemeyer. Antes también tuvo dominadas, visualmente, parte de las modernidades siderúrgicas –hoy cenizas de utopía– de ENSIDESA de la que aún queda como testigo, mudo de humos, la chimenea del Sinter.

Entre la iglesia y la calle Los Alfolíes se visualiza el puente de mando de un crucero.
Todo eso se puede contemplar desde el tramo en cuesta de la calle, donde con un giro de cabeza de 30 grados se recorren 8 siglos en el tiempo.
También es posible ver, contiguo al ábside de la iglesia, planos parciales de buques anclados en los muelles del puerto.
En La Ferrería nacen las calles Jovellanos y El Sol y muere la de San Bernardo.
La de Jovellanos, calle abierta en 1932 (muy reciente para el presente escrito donde la historia se cuenta por siglos) permite que desde La Ferrería se vea no sólo la modernidad de las primeras casas construidas en Llano Ponte, a principios del siglo XX, sino también la plaza de Santiago López (popularmente conocida como ‘plaza del Pescado’) con su aparatoso tinglado de ingeniería urbana (La Pasarela) que combinado con el puente de San Sebastian facilita el acceso peatonal a la otra margen de la Ría donde está emplazado el Centro Niemeyer.

Palacio de Camposagrado desde el final de San Bernardo.
También, desde La Ferrería y donde desemboca la calle San Bernardo se puede contemplar un lateral de la espectacular fachada sur del palacio de Camposagrado, la joya de la corona del casco histórico avilesino.
Y que decir de sus extremos (inicio y fin de la calle) donde se puede ver el parque del Muelle por un lado (en parte del cual estuvo, durante siglos, ubicado el puerto avilesino) y por el otro la plaza de España (o ‘El Parche’) corazón del casco histórico local, así como la entrada a la calle Las Alas, a la que por su estrechez algunos visitantes toman por calle de judería.
Y para complementar la visión de todo lo anterior se puede acudir al centro de interpretación que es el llamado ‘Museo de la Historia Urbana de Avilés’, ubicado en el número 35. De la calle La Ferrería, claro.
No le den más vueltas, es calle con vistas.