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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

El Castillo de San Juan y la invasión inglesa de Avilés

(La histórica fortaleza avilesina de la península de Nieva fue tomada, en 1762, por la Armada británica)
          El castillo de San Juan de Nieva jugó el papel de vigía y de  avanzadilla defensiva en la entrada de la Ría de Avilés, tal como lo había hecho antes el mítico Castillo de Gauzón, hoy en gloriosa fase de resurrección.
         La intimidante silueta pétrea del Castillo de San Juan con certeza tuvo que persuadir a muchas naves enemigas obligándolas a virar en redondo. Pero no siempre acoquinó, como veremos.
         Su construcción se calcula entre finales de la Edad Media e inicios de Edad Moderna, justo cuando España empezó a consolidarse como primera potencia mundial. Las primeras noticias como baluarte con cañones se tienen a mediados del siglo XVI.
         Desde entonces fue siempre vigía y punta de lanza contra posibles ataques e invasiones entonces frecuentes en importantes villas marinas. Avilés, además, era poseedora de uno de los más destacados puertos del norte de la península ibérica, razón por la que ya había sido amurallada siglos antes.
          Siempre que surgieron amenazas guerreras la primera medida era reforzar armas y personal en el Castillo de San Juan. Y todo fue más menos bien hasta un día de agosto de 1762, año en que España e Inglaterra se las tuvieron tiesas una vez más.
          Lo ocurrido ese día y los siguientes, lo hago un poco de la mano de Ricardo García Iglesias, ingeniero y oficial de la Armada española y uno de los mejores conocedores de la historia y características de la Ría avilesina.
          Ya en julio de 1762 buques ingleses anduvieron merodeando por la costa avilesina persiguiendo a un buque de Francia, también entonces enemigo de Inglaterra. La artillería del baluarte avilesino consiguió ahuyentar a los ingleses.
          El 27 de agosto, según nos relata Reconco (famoso escribano de entonces y que fue el redactor del suceso habido en Avilés en 1755 y ya recogido en el episodio ‘Hoy se cumplen 260 años del tsunami sufrido por Avilés’) aparecen los navíos españoles ‘San Ignazio’ y ‘San Joseph’, procedentes de América,  cargados principalmente de cacao, perseguidos por una fragata inglesa que los acosa, como no pueden entrar en el puerto avilesinos por falta de calado, fondean cerca de la bocana de la Ría, bajo la protección de la artillería del Castillo de San Juan.
          Y como los ingleses achuchaban el San Ignazio, puso rumbo al cercano puerto de San Esteban, pero en la maniobra de entrada por la desembocadura del Nalón naufragó en la playa de los Quebrantos.
         El San Joseph, aguanta la presencia de los ingleses e inicia la descarga trasbordando el cacao a lanchas que lo llevan para Avilés, pero a los tres días es atacado por los británicos que lo incendian y echan a pique, ante la impotencia de la artillería del castillo avilesino.  
          Envalentonados los ingleses, desembarcan y toman el Castillo de San Juan, inmovilizando algunos cañones y arrojando otros a la mar. El relato no es continuado porque falta una de las páginas de la crónica del escribano Reconco. Los ingleses abandonaron suelo español cuando docenas de personas los rodean amenazantes, y que supongo lugareños de Nieva y alrededores, sin descartar gente venida de Avilés al trote. Según relata, pomposamente, el marqués de Teverga en su libro ‘Avilés. Noticias históricas’ «los paisanos les acometieron con denuedo y energía teniendo que abandonar a las pocas horas, y mal lo hubieran pasado, si con pres­teza no se embarcan para librarse de la per­secución de aquellos valerosos campesinos».
          Tengo escrito que una amiga mía nunca entendió el hecho de que para una vez que nos invade la pérfida Albión y encima los vencemos ni lo celebramos como hazaña a recordar, ni lo explotamos en nuestra historia con titulares del calibre de ‘El imperio inglés humillado en Avilés’.
          A partir de aquel incidente bélico el tiempo fue pasando para el faro que fue condenado en 1818 a la demolición al tiempo que las murallas de Avilés, decisión que algunos interpretan como una lamentable interpretación legal favorecedora de intereses urbanísticos en el caso de las murallas. Es un episodio aparte.
          Se fue cuarteando el Castillo y cuando no pudo más capotó. Consta en el libro de Actas de 13 de febrero de 1860 el informe, por parte del Ayudante de Marina del hundimiento del techo a causa de los temporales y solicita se le concedan las maderas del derrumbe para ‘construir un cubierto donde se puedan alojar los prácticos’ para mejor auxiliar a los barcos en su entrada a puerto.
          Es la última noticia oficial que tenemos del Castillo de San Juan. Hoy podemos ver la edificación virtualmente gracias a una combinación de circunstancias que resumo: el activo investigador histórico avilesino Francisco Mellén localizó en el Instituto de Historia y Cultura Militar de Madrid los planos de una obra de reparación hecha en el siglo XVIII en la fortaleza avilesina. Fue entonces cuando Agustín Santarúa y la Asociación de Amigos del Museo de Anclas de Salinas, entidad participante en una expedición del navegante Vital Asar a México, pusieron en contacto a Paco Mellén con los arquitectos mexicanos Miguel Cano y Alfredo Escalante que realizaron una recreación virtual del Castillo, publicada por LA VOZ DE AVILÉS en enero de 2005 y que hoy ilustra este episodio.
          El baluarte avilesino fue sustituido –en el mismo solar– por el Faro de Avilés, alojado en un torreón de 14 metros de altura, que dio luz con una lámpara de aceite el 31 de agosto de 1863 y que hoy alcanza las 17 millas de luz blanca. Una distancia que va bastante más allá del cercano Cañón Submarino de Avilés, situado a solo 8 millas (cerca de 15 Km.) y que es uno de los más importantes del mundo, ya que la profundidad de su sima alcanza los 4.750 metros, encerrando un mundo desconocido y que los avilesinos tenemos ahí al lado, como el que no quiere la cosa. Más datos  sobre él se pueden encontrar en el episodio  ‘El Cañón de Avilés, uno de los lugares más remotos del planeta’ publicado en este periódico el 24 enero de 2016.
          Del castillo de San Juan no quedan más restos que los cuatro viejos cañones que –desde 1960– rodean en el parque del Muelle la escultura del marino Pedro Menéndez de Avilés, otro que también ganó una batalla a los ingleses fundando San Agustín de La Florida la hoy considerada (mayormente) como ciudad más antigua de los Estados Unidos de América.
          ¡Será por cañones!

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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