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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

El prodigio de un santo inglés con dos iglesias en Avilés

(Reedición corregida del episodio publicado el 30/10/11 en LA VOZ DE AVILÉS y no incluida en este blog)

            Todos nacemos originales y morimos copias, decía Gustav Jung que además de psiquiatra era suizo. 

            Avilés, no entraba en sus teorías, pero si lo hizo en las del destino. No es que haya roto el molde, pero esta villa es lugar de curiosas y abundantes originalidades –generalmente desconocidas– que la singularizan. A ver si nos creemos, de vez en cuando, que estamos viviendo en una ciudad bastante más que notable.

Richard Burton encarnando a Santo Tomás de Cantorbery

            Hay unas cuantas extrañezas. Citaré algunas, justo ahora, cuando vivimos tiempos en los que el personal se ha entregado al gusto por el disgusto de ver acercarse  ese desastre que puede suponer la paralización –de forma morrocotudamente estúpida– del Niemeyer y por tanto de la universalidad que este centro cultural le estaba empezando a procurar a Avilés. Un hecho que constituiría un agravio y un daño, a ciudad y ciudadanos, de gran magnitud. Si tal cosa ocurre vaticino que la Historia no absolverá algo tan retorcido.

            Pero esta es originalidad miserable y yo las quiero alegres o en todo caso chocantes como la del inglés Santo Tomás de Canterbury. De cine.

            El hecho está localizado en el hoy barrio de Sabugo, cuyo centro urbano está situado en un pequeño cerro donde antaño la población se repartía entre unos que vivían de ir a la mar (pescadores) y otros (vendedoras de pescado y artesanos) de lo que de la mar venía.

            Sabugo fue un lugar batallador de arpones, remos y redes. Y también de nacimiento de escritores malditos, como el gran Bances Candamo triunfante en Madrid y muerto en extrañas circunstancias ejerciendo como juez inquisidor en Lezuza. Aquí también nació Rafael Suárez Solís triunfante como periodista, novelista y autor teatral en Cuba y desconocido aquí; cosa que también ocurre con otro sabuguero, el compositor musical Ramón de Garay, hilvanando sinfonías en Jaén donde el Conservatorio local lleva su nombre.

            Pero a mi lo que más me sigue llamando la atención es lo del santo inglés. Dice el refrán que ‘Una y no más santo Tomás’ y resulta que Avilés se enfrenta al refranero porque el santo en cuestión tiene dos iglesias en la ciudad.

Iglesia nueva Sabugo

             Santo Tomás de Canterbury fue en vida el arzobispo Thomas Becket, amigo personal del rey Enrique II de Inglaterra que terminó cargándoselo por no doblegarse al poder real, lo que elevó a los altares al prelado.

            La rebeldía de Becket se convirtió en santo y seña que recorrió Europa. Una marea religiosa que llegó a Avilés, como gran puerto de mar que era, abierto a mercaderías pero con rendijas para filosofías. Y en el vecino pueblo (otros le decían arrabal) de Sabugo se le consagró -en el siglo XIII- una iglesia, que es hoy el monumento medieval mejor conservado de la ciudad.

            Al santo lo reencarnó, en el cine, Richard Burton, excelente actor inglés aunque más famoso por marido de  Elizabeth Taylor y por el whisky escocés que libaba, cosa que compartía con el estirado actor irlandés Peter O’Toole, un zurdo al que intentaron en el colegio corregirle ese ‘defecto’ a golpe de vara de avellano (ser de izquierdas siempre fue muy duro). Los dos protagonizaron, en 1964, ‘Becket’, una película basada en un texto teatral de Jean Anouilh, donde se narra la vida del santo de la ciudad de Canterbury que aquí se castellaniza en Cantorbery y también en Cantuaria.

iglesia vieja de Sabugo

            Películas aparte, la iglesia medieval (Sabugo vieja) se quedó pequeña con el tiempo por lo que en 1903 se construyó otra, de porte catedralicio (Sabugo nueva), consagrada también a Santo Tomás de Canterbury. Caso único en el mundo, créanme.

            Dos iglesias para un mismo santo -e inglés para más inri- parece milagroso pero nunca ha de servir como presunción de que en Avilés producimos más historia de la que podemos consumir.

            Para presunción la de otro británico, el ‘rolling stone’ Mick Jagger, cuando dijo, aquello de: ‘¡Qué solo se está en la cumbre!’ y un periodista le respondió: ‘Pues ven hombre, desciende, y ya verás lo apretados que estamos aquí abajo’.

            Y apretada y seria está la Historia en Avilés, pero tiene sus puntos de alboroto y descosido que le dan gracia.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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