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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

Los Telares, avenida

Una calle que cuenta con una instalación viajera que tienen muy pocas ciudades de España.

          Los Telares es avenida de límites singulares y contenido difícil  de ver en cualquier otro sitio, no solo de Avilés sino de Asturias y en España habría que ver cuántas. Me estoy refiriendo a la conocida como estación intermodal.        

          La avenida comienza, en su margen derecha, con una elegante mansión (Casa de Larrañaga) y termina en un restaurante (San Félix) facedor de una lubina al champán de chuparse los dedos. Por la acera izquierda empieza con sidra (Casa Lín) y termina con agua que mana en una fuente–lavadero de 1925, hoy remozado y única muestra de los que hubo antaño por la villa.

          En el siglo XIX la industria se instaló en esta Los Telares y en Llano Ponte, porque eran calles nuevas hechas a la carta para levantar naves por ejemplo de fabricación de telares tan importantes como para bautizar al barrio con esta actividad industrial textil. Los Telares también es nombre de una cadena comercial hoy desaparecida, de momento, con tiendas en toda España por obra y gracia de Julián Rus Cañibano uno de los empresarios más comprometidos socialmente con Avilés, mérito que nadie le podrá quitar.

          También se estableció aquí, en 1883, una vidriera (la de Ibarra, Galán y Compañía) que complementaba la producción de otra (propiedad de Antonio Orobio) situada al final de Llano Ponte al lado del popular Arbolón. En esta de Sabugo, instalada frente a la actual estación, al cesar el negocio sus naves fueron aprovechadas durante años (hoy se levanta en el solar una manzana de viviendas) por la firma García Fernández distribuidora de artículos ferreteros,  cuyos dueños tenían lazos de parentesco con el famosa comercio de ‘Los Castros’ incrustado en el palacio de Camposagrado, hoy Escuela Superior de Arte del Principado. Lo que son las cosas.

          Pero fue la llegada del tren, el 6 de julio de 1890, la que acabó dándole rango singular a la avenida al instalar en ella la estación de aquel revolucionario invento que vino por caminos de hierro. Ciento seis años más tarde, en 1996, se le añadió una estación de autobuses y otra más de ferrocarril, éste de vía estrecha (Feve). El conjunto es llamado estación intermodal algo que, como ya dije, se ve en muy pocas poblaciones y que además añade un espectacular mural del artista Carlos Suárez titulado ‘El bosque encantado’ ganador de un concurso convocado en 2001 al efecto por el Rotary Club de Avilés. Los veinte paneles del mural, de 3,5 por 5 metros cada uno, delimitan la estación. Tela.

          La estación avilesina con el tiempo tuvo, y tiene, una cantina como pocas en España. Arsenio Fernández ‘Tito’ hizo posible que durante una época (el último tercio del pasado siglo) tuviera un restaurante de mucho postín; me acuerdo de ver allí al presidente del Real Madrid, entonces Ramón Mendoza, acompañado de gente como Gento, mito del fútbol español. Hoy, como el que tuvo retuvo, es uno de los establecimientos hosteleros más frecuentados de la ciudad.

          En aquel año de cuando el tren, de 1890, Manuel Solís Solís, al que los conocidos llamaban Manolín y sus amigos más cercanos ‘Lin’ puso en marcha un negocio hostelero que con el tiempo se convirtió en un clásico en la lista de sidrerías asturianas tradicionales. En Lin se tiene visto escanciar culinos (dicho sea en el mejor de los sentidos) a estrellas cinematográficas como los actores Brad Pitt o Kevin Spacey.

          Y casi frente a Casa Lin, y antes de que terminara aquel siglo XIX, el Ayuntamiento avilesino concedió al ingeniero y empresario vasco Carlos Larrañaga Onzalo, director de buena parte de las obras de canalización de la Ría, licencia para construir su casa.

          Larrañaga vivió literalmente entre vías, pues les pasaban por delante, por detrás y por un costado. El tren por un lado y el tranvía llamado La Chocolatera por el otro ya que salía del parque del Muelle e iba por la actual avenida de Los Telares hasta Raíces donde se desviaba a Salinas. Este tranvía a vapor convivió varios años con el eléctrico que, procedente de Villalegre y atravesando Avilés, pasaba también por un lateral de la mansión para cruzar el paso a nivel –que hoy lleva el nombre del empresario vasco– y enfilar a San Juan de Nieva, Salinas y Arnao.

          Estando en una ciudad como Avilés milagro sería que no hubiera por aquí algún rastro medieval. Estaba en el solar hoy ocupado por la estación y era conocido como Campo de Bogaz, donce trabajaban los carpinteros de ribera (astilleros artesanales) fabricantes de naves con las que se ganaba la vida la gente de Sabugo. Tela marinera.

          La avenida actual, fue antiguamente Camino de Pravia, pero cuando los tiempos le trajeron urbanización fue rebautizada como Carretera de Pravia y más tarde Los Telares, por la industrialización antes citada. En 1937, en plena guerra civil, y para agradecerle a la ciudad de Lugo sus ayudas  a la población de Avilés (alimentos y ropa) fue oficializada como Avenida de Lugo la que discurría entre el paso a nivel de Larrañaga y Raíces, población que marca por carretera el final del concejo avilesino e inicios del de Castrillón. En 1979 al tramo de la avenida que va desde el paso a nivel citado hasta la fuente–lavadero volvió a recuperar el nombre de Los Telares y el resto hasta Raíces siguió con el de Lugo.

          Tela la de Los Telares.

 

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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