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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

Radiografía de Avilés

Realizada, hace un siglo, por el doctor  Villalaín en su ‘Topografía médica de Avilés’ 

        Hace más de un siglo, en 1912, uno de los mas polifacéticos personajes de la historia local, José Villalaín, le tomó el pulso al concejo avilesino. Radiografió a la sociedad que vivía a orillas de la Ría y a la del interior, auscultó animales racionales e irracionales y  realizó pertinentes análisis de geografía física y humana. 

        Reunió datos y diagnóstico y lo plasmó todo en un detalladísimo informe titulado ‘Topografía médica de Avilés’ que fue editado en Madrid, en 1913, por Est. Tip. De los Hijos de Tello (Impresor de Cámara de Su Majestad) y premiado por la Real Academia de Medicina. 22-radiografia-villalain-lva-a-menos-pixels-jpg

        Era la primera vez que se estudiaba al concejo de Avilés con tal rigurosidad lo que ha convertido a este libro, de 106 páginas, en un documento histórico. También lo haría con los municipios de Castrillón, Illas, Corvera, Gozón, Carreño, Soto del Barco y Luarca.

        ‘Topografía médica de Avilés’ es una de las obras más destacadas de José Villalaín Fernández (Navia, 1878 – Salinas, 1939) médico, escritor, botánico, periodista, dibujante, músico y que sé yo cuantas cosas más (ver La Voz de Avilés, domingo, 23 de octubre de 2016).  

        Al hablar de la historia de Avilés pide disculpas pues no ‘es cosa de andar los médicos por terrenos vedados’(aunque irremediable, y afortunadamente, lo incumpla). Por las mismas dejo aparte sus cifras y datos sanitarios -pues son episodio aparte- entresaco diversos comentarios que ayudan a ver como era Avilés hace un siglo.

        Informa Villalaín que la villa tenía 12.900 habitantes repartidos en 2.066 edificios de los cuales son de un piso 862; de dos 960 y de tres o más 345. Y a esto hay que añadir los hórreos y cabañas, de la zona rural, con la que la cantidad total asciende a 2.220.

        En el ámbito rural Villalegre saca nota por ser lugar de residencia de indianos que por venir de América estaban ‘instruidos en achaques de higiene’. La falta de limpieza era algo que obsesionaba a Villalaín  y por eso suspende a La Magdalena barrio ‘bastante sucio y que deja mucho que desear en cuanto al desagüe de las letrinas’ algo en lo que aprueba San Cristóbal ‘población relativamente higiénica. Miranda no lo es’. También el barrio de Sabugo es ‘sucio y poco higienizado ’ Y afirma ‘que gran parte del mejoramiento de la higiene va haciéndose gracias al Fray Ejemplo de los americanos’, en alusión  a los emigrantes avilesinos que regresaban de América.

Calle Bances Candamo, en el barrio de Sabugo.

Calle Bances Candamo, en el barrio de Sabugo.

        En cuanto al centro urbano, las calles antiguas estaban empedradas, el alcantarillado dejaba que desear y el servicio de agua era deficiente. En su opinión Avilés, su conjunto urbano, está acubanado; le parece una población de Cuba salpicada de vetustas casas hidalgas. Ítem más, ‘en la música popular avilesina hay mucho de Cuba’, refiriéndose obviamente a las habaneras.

        En el municipio había siete médicos, seis farmacias y un veterinario municipal. La sanidad era, mayoritariamente, cosa benéfica. No hay más que ver que el principal centro médico de entonces llevaba el nombre de Hospital de Caridad, estaba en la calle Rivero y había sido construido en 1515 como Hospital de Peregrinos del Camino de Santiago. Actuaba como una Casa de Socorro, pues cuando la cosa pasaba de castaño oscuro la persona enferma era llevada a Oviedo e ingresada en el Hospital Provincial. Por otro lado, señala el doctor, que ‘Avilés tiene fama en la provincia de dar un buen contingente al Manicomio Provincial y es una triste verdad’. Un tremendo dato.

         José Villalaín ve al avilesino de entonces ‘hospitalario, sombrío, decidor y en ocasiones jovial. Su tristeza acaso sea efecto del cielo que no siempre está azul ni invitando a cantar la alegría de vivir’. Refiere que se estaban abandonando las tradiciones y que ya solo quedaban las danzas primas, un exagerado amor a la villa nativa y el mercado de los lunes.22-radiografia-de-hace-un-siglo-plaza-pescaderia-0014-coloreada

        Las formas de vida, aparte de las artes liberales, derivaban de la agricultura (rama ganadería), también del comercio (que surtía a la población y a otras menores próximas) y sobre todo al sector industrial compuesto por fundiciones, calderería, tejeras, industrias de madera (dos fábricas grandes: José Cueto y Castro Maderas), flotilla de vapores pesqueros, salazón (de cerdos y pescados), una fábrica de vidrios, otra de curtidos y todo lo generado por el movimiento del puerto (principalmente carbones, minerales y granos). Había, dice el autor, un gran contingente de obreros.

        En el aspecto educativo y en el centro urbano, eran cuatro las escuelas públicas existentes, dos de niños y dos de niñas; también trece escuelas particulares y dos colegios de Segunda Enseñanza; una Escuela de Artes y Oficios; una Academia de Música, donde los músicos de la Banda Municipal enseñaban solfeo gratuitamente a quien quisiera aprenderlo. En cuanto a la periferia o sea San Cristóbal, Villalegre, Miranda y La Magdalena había en cada uno de esos barrios una escuela de niñas y otra de niños. No era extraño, pues, que en el concejo hubiera poco analfabetismo. 

José Villalaín Fernández. (1878-1939)

José Villalaín Fernández. (1878-1939)

        La población penal era muy pequeña. Estaba prohibida la mendicidad por lo que a los indigentes que llegaban al concejo se les atendía en la Asociación de Caridad donde se les daba cama, cena y un socorro para que el día siguiente abandonasen Avilés. A los gitanos no se les permitía acampar en la villa.

        También detalla que ‘Las iglesias antiguas son malas. La nueva de Santo Tomás [la de Sabugo nueva] es hermosa y buena, pero le hace falta calefacción. El cementerio es bueno. Los teatros son dos e higiénicos. Y los urinarios públicos, escasos y poco surtidos de agua, son higiénicamente ‘la vergüenza de Avilés’. 

        El diagnóstico final de Villalaín, fechado en 1912, es que ‘con buena voluntad por parte de todos sería Avilés una población ideal dentro del clima cantábrico. Por ahora es bella y bastante sana; pero más valiera que fuese sana por completo aun a costa de su belleza’.

        El famoso doctor nunca sabría que Avilés sería declarada años más tarde (en 1981), ‘ciudad de atmósfera contaminada’. Le hubiese dado algo.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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