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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

Los hermanos Aznar, médicos e investigadores

Claudio y Blas Aznar González fueron dos médicos avilesinos que están en la Historia de la Medicina por sus importantes investigaciones.

         Quiere ser este un episodio saludable pues está protagonizado por dos médicos avilesinos que han pasado a la Historia por sus investigaciones en el campo de la Medicina Legal: los hermanos Claudio y Blas Aznar.        

         De igual profesión médica fue su padre, Francisco Aznar, que ocupó durante un tiempo la plaza de Subdelegado de Sanidad Exterior del Puerto de Avilés. Se había casado con Mercedes González residiendo el matrimonio en el nº 8 de la calle Rui Pérez. Francisco, buena parte de los veranos se quedaba solo en Avilés porque el resto de la familia se trasladaba a Muros del Nalón.22-aznar-lva-a-100

         Precisamente en una de esas estancias familiares en Muros nació, el 10 de mayo de 1890, Claudio Aznar González. Estudió en el Colegio de La Merced que preparaba a los alumnos para el título de Bachiller (entonces no había Institutos en Avilés) a obtener en Oviedo. Claudio tenía 17 años cuando su padre, atendiendo a sus deseos, lo mandó a estudiar a Madrid a la Facultad de Medicina de San Carlos.

          En 1924 termina la carrera y al año siguiente es nombrado profesor del Instituto de Medicina Legal y Psiquiatría. Tiempos de juventud que fueron exprimidos hasta el límite por Claudio en muy destacadas labores de investigación, de las que dejó cuenta en multitud de escritos en revistas especializadas e informes médicos alguno de ellos en colaboración con Gregorio Marañón, en el Instituto de Medicina Legal y siempre bajo la supervisión de su maestro el gran científico murciano Tomás Maestre (1857–1936) catedrático de San Carlos.

        En los años 1919 y 1920, Claudio Aznar es pensionado oficial a Jena (Alemania) y a expensas de sus propios medios, visita centros especializados en Berlín, París y Karlovac (Yugoslavia). En representación del Gobierno Español, asiste en 1922 al Congreso del Cáncer y de la Lepra que se celebra en Estrasburgo… Pero en 1927 tuvo que echar el freno ante la declarada indiferencia oficial hacia la investigación profesional y no poder seguir pagando su trabajo de su bolsillo.

         «Claudio Aznar es un investigador genial que hemos perdido porque no podía vivir con la exigua cantidad que España pagaba a sus investigadores» manifestaba en una entrevista periodística el doctor Maestre que terminaba dolido señalando que «está en un pueblo de Asturias (Avilés) donde ejerce como oculista.»

         Efectivamente el doctor Aznar regresó a Avilés en 1927. En 1934 se casa con Carmen García de Castro con quien tuvo tres hijos: Marcelina, Mercedes y Álvaro Claudio.

         En la Guía Manual editada por el Ayuntamiento de Avilés en 1952 figura en la nómina de médicos locales (en la especialidad de oculista) Claudio Aznar Martínez con consulta en la calle Rui-Pérez, 8-1° y teléfono 210. Por entonces también pertenecía a la Asamblea Local de Cruz Roja.

         Melquiades Cabal en su libro ‘Un siglo de medicina asturiana’ dice que  «Vive primero en la calle Rui Pérez y posteriormente en Llano–Ponte para integrarse definitivamente a la casa patriarcal en Galiana, 5, en la finca del padre de su mujer Álvaro García de Castro».

         Falleció Claudio en 1957 pero sus investigaciones permanecen. Si usted se toma la molestia de acceder por ordenador a la página web de la Universidad Complutense de Madrid, y busca en el apartado de Médicos Históricos, leerá que Claudio Aznar está calificado por la institución universitaria como ‘gran investigador’ tanto en el campo de la espectografía como en estudios en relación con los aspectos legales de las manchas de sangre y que «Se le considera el iniciador de la ultramicroscopía (sistema óptico que sirve para ver objetos de dimensiones aún más pequeña que las que se perciben con el microscopio) de la sangre». Fue un hombre muy viajado, para aquellos tiempos tan limitados en medios de transporte y siempre estuvo al día en materias científicas internacionales. Muy culto, dicen que su biblioteca era impresionante y, por cierto, en el Museo de Bellas Artes de Oviedo se puede ver un retrato de Claudio Aznar obra del artista avilesino Luis Bayón.

         Su hermano Blas Aznar nació en Avilés en 1904 y siguió, casi por el libro, los pasos de Claudio. Estudió en La Merced (entonces también llamado colegio de los hermanos Casariego), se tituló Bachiller y en 1927 ya era médico después de cursar la carrera en la Universidad Complutense de Madrid.

         Al igual que Claudio se inclinó por la Medicina Legal donde tuvo más suerte que su hermano y logró continuidad en sus múltiples investigaciones, algunas tan notables que han llevado a  considerarlo como fundador de la actual Policía Científica Española.

         Fue brillante también su trayectoria en la enseñanza, pues en 1966 fue nombrado subdirector de la Escuela de Medicina Legal y en 1968 obtuvo la cátedra de Medicina Legal en la Universidad de Salamanca.

         Su labor profesional como forense coincidió a veces con destacados hechos históricos. Por ejemplo fue el encargado de hacer la autopsia al cadáver del líder derechista y diputado en el Congreso José Calvo Sotelo, cuyo asesinato fue la mecha que prendió la Guerra Civil de 1936. Curiosamente el doctor Blas Aznar hizo la autopsia al estar sustituyendo como secretario del Hospital San Carlos al doctor Juan Negrín, que había pedido excedencia para dedicarse a la política donde llegaría a ser Presidente del Gobierno de la II República en 1937.

         Otro caso que ocupó las portadas de medios nacionales e internacionales fue el asesinato del general portugués Humberto Delgado opositor declarado del dictador Oliveira Salazar; ahí también intervino Blas, llamado expresamente para identificar el cuerpo del militar y las circunstancias de su muerte a manos, como se descubrió luego, de la policía política portuguesa (PIDE).

         Fueron varios de los miles de casos en los que intervino el médico avilesino, examinando y emitiendo informes periciales ante los tribunales de justicia.

         Se casó en 1968 con la médico madrileña Paloma Castillo (hija del célebre radiólogo) que había sido alumna suya. No tuvieron descendencia. Blas Aznar falleció en 1987 en Muros del Nalón, donde –costumbre familiar como se ve– venían pasando los veranos.

         A la lista de antepasados avilesinos dedicados a la investigación y ya estudiados en estos Episodios –que por cierto estos días cumplen siete años de vida– como es el caso del farmacéutico Celestino Graiño Caubet, del naturalista Eduardo Carreño Valdés o el del astrónomo Francisco Graiño Obaño hay que añadir a los médicos Claudio y Blas Aznar.

         Por ser justo pero a lo mejor también porque Mario Benedetti dijo aquello de que el olvido está lleno de memoria, démonos por enterados –y ojalá no lo olvidemos como hasta ahora ha ocurrido– de la categoría científica que en la historia de la Medicina han alcanzado los hermanos Aznar González.

         He dicho.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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