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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

Festejos que vienen de antiguo

             Ocurrió cuando en El Parche aún no habían colocado el parche, cosa acontecida en 1893. Fue siglos atrás cuando lo que hoy se conoce oficialmente como plaza de España (o El Parche) era un espacio arbolado con cuatro casas en una de las cuales estaba el hospital de San Juan.

            Ocurrió que en ese lugar conocido entonces como ‘plaza de fuera de la Villa’ -sitio espacioso y sin peligro, excepto para el toro- se celebraban corridas de toros organizadas por el Ayuntamiento, que ‘explotaba’ la dosis festiva y el posterior abasto de carne de los animales lidiados ante una población que estaba hasta el gorro del pescado, alimento principal de su dieta. Se podría decir que aquel festejo mataba dos toros de un tiro.

            Todo esto acontecía, ya digo, cuando el lugar aún no se había convertido en la que hoy es la plaza de España y eran el plato fuerte del Corpus, fiestas que durante siglos tuvieron mucho relieve en Avilés.

            Aunque la más antigua entre las fiestas que encontramos documentada, es la del entrojo o antrojo o antroxu como se denomina en el norte ibérico al carnaval. Es el caso del testamento, fechado en 1346, de Pedro Juan de las Alas (el que levantó la famosa capilla de Las Alas, vecina de la iglesia de San Antonio) donde deja ordenado que se den, a su costa, a los malatos de Corro (enfermos de lepra en la malatería de Corros que estuvo en el barrio de La Magdalena) desde el día de su muerte y durante los diez años siguientes «una pierna de vaca y un tocino que vala tres maravedís y media copa de vino y una cuartilla de pan cocido (…) cada año ocho días antes dentrojo». Escrito quedó.

             Antiguamente eran escasos los momentos de ocio asociados a la diversión por lo que siempre se aprovechaba cualquier fausto acontecimiento para darse al jolgorio.  Por ejemplo, sabemos que el nacimiento de un heredero de la corona en 1605 se celebró con repique de campanas, procesión de caballeros y representación de comedias. Para animar el ambiente, al llegar la noche, se encendían hogueras en el inicio de las calles.festejos-que-vienen-la-voz-a-150

            Otra de las diversiones de tiempos pasados era la competición llamada ‘Correr sortija’. Para su celebración se cubría de arena la calle de La Ferrería, colocándose el palenque al final de ella, cerca la iglesia, y los caballeros competidores lanza en ris­tre, en medio de los aplausos de las gentes que cubrían los balcones y tejados de las casas por ver quien era el más hábil engarzando con su arma la sortija pendiente de un hilo. Algunos años se celebraron también en la calle de Atrás (hoy Bances Candamo) de Sabugo.

            Los alardes militares, por su vistosidad, eran tomados como festejos y solían hacerse en la campa del convento de San Francisco.

            Las sesiones teatrales se celebraron durante siglos en el pórtico de la [hoy llamada] iglesia de San Antonio, aunque hay noticias de que en 1733 hubo representaciones al aire libre, subvencionadas por el Ayuntamiento, en la plaza que había en la hoy calle El Sol, ante el palacio de Valdecarzana.

SAN AGUSTÍN

            En 1786, Joseph Townsend al escribir sobre Avilés destaca la «sorprendente Feria», se refiere al mercado anual del Carbayedo que «atrae una concurrencia considerable de extranjeros a Avilés y cada habitante se apresura a abrir su casa para recibir a sus amigos… pasan la mañana paseándose para ver las tiendas, los rebaños… y acaban el día bailando…».

            En el célebre diccionario de Madoz (1845) escrito está que Avilés «Tiene una feria de ganado al año en el mes de agosto, titulada de San Roque, por dar principio el día del santo de este nombre; su mayor concurrencia es desde el día de San Bartolomé hasta el de San Agustín: á ella asisten comerciantes de Castilla, Cataluña, Valencia…»

            En esta segunda mitad del siglo XIX, las relaciones entre Ayuntamiento e Iglesia eran tirantes por ser tiempos de un naciente anticlericalismo. Famoso era Manzaneda (así era conocido Francisco Martínez Manzaneda sacerdote durante años destinado en la parroquia de San Nicolás) el más popular, quizá por su fuerte carácter, entre los clérigos locales. En uno de los continuos rifirrafes que tuvo con el Ayuntamiento el alcalde en 1868, entonces Félix Graiño, llegó a exclamar «¡A este cura le hizo la boca un fraile!». Pedía demasiado.

            Hasta que llegó el 6 de diciembre de 1868, en que la Corporación municipal dejó de ir a la misa, como era costumbre secular, en honor de San Nicolás patrono oficial de Avilés. Y a partir de entonces comienza a apoyar la festividad de San Agustín, como se puede ver en los libros de Actas municipales del 23 de julio de 1870 donde se acuerda encargar «los fuegos de artifi­cio para las fiestas de San Agustín» y el 2 de agosto autoriza, por primera vez, «el gasto de 4.000 reales» para dicho festejo. Una publicación de la Junta Local de Turismo de Gijón (de 1932) da el año 1879 como inicio oficial de San Agustín como patrón de Avilés por decisión municipal.

EL BOLLO

            En 1893, domingo de Pascua, se celebró por primera vez un festejo popular participativo a base de carrozas, comida (mantecado) y bebida (vino blanco). Hablo de El Bollo invento de la cofradía del mismo nombre presidida por el médico municipal Claudio Luanco que se había basado en la fiesta de La Balesquida ovetense. Actualmente las fiestas de El Bollo se alargan hasta el lunes con una comida en la calle (invento de la hoy alcaldesa, Mariví Monteserín, que en 1993 era concejala de Cultura y Festejos) que en 2018 alcanzó la participación de 18.000 personas. Todo el casco histórico lleno de mesa, mantel y alegría.

            Y es que pese a la considerable cantidad de gafes, agonías y aguafiestas existentes (por ejemplo, los que criticaron a Mariví cuando puso en marcha la masiva cosa gastronómica) es muy difícil que una fiesta no sea bienvenida. Como dice el jardinero hay que procurar ser felices mientras podamos.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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