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Alberto del Río Legazpi

Los episodios avilesinos

La directora

            En Las Meanas ha nacido una calle que une la del alcalde Francisco Orejas con la del escritor Juan Ochoa. Tal configuración urbanística parece que ni pensada adrede para retratar la trayectoria vital de la nueva calle dedicada a una mujer, que se movió entre la política y la cultura, llamada Esther Carreño García (Cienfuegos.Cuba 1915–Avilés, 2008) que fue concejala en el Ayuntamiento avilesino, diputada regional de Asturias y directora del Instituto Carreño Miranda y después de la Casa Municipal de Cultura. Por eso para muchos era, y es, ‘la directora’ a secas.

Esther Carreño en París, en uno de los viajes de estudio del Instituto Carreño Miranda.

Esther Carreño en París, en uno de los viajes de estudio del Instituto Carreño Miranda.

            Su nombramiento para dirigir el Instituto Carreño Miranda, el único Instituto entonces en Avilés, fue noticia nacional ya que en los años cincuenta, del pasado siglo XX, se convirtió en la segunda mujer de España en desempeñar un cargo de tal categoría. Habas contadas.

            Persona severa –para algunos quizás demasiado– y trabajadora infatigable, creo que para todos, era uno de esos docentes que tienen el milagroso don de enseñar, de transmitir, como el que no quiere la cosa. La disciplina en aquel Instituto saturado de alumnos –eran los años de la instalación de Ensidesa en Avilés y el aumento de población en la ciudad era constante- la llevaba a aplicar una rígida disciplina que yo tengo olvidada, aunque entienda que algunos no. Pero la directora también tenía tiempo para sacarnos, en su papel de catedrática de Ciencias Naturales, del Instituto (hoy convertido en colegio público Palacio Valdés) a conocer plantas y árboles que entonces estaban a pie de obra al no existir las edificaciones que hoy rodean el edificio. Excursiones que eran una gozada y solo imitadas por el catedrático de Geografía e Historia, Jesús Díaz, cuando nos guiaba por el casco histórico avilesino que entonces estaba hecho un verdadero asco.

            También debería constar en acta que Avilés fue, durante el mandato de Esther Carreño, la primera ciudad de Asturias en impartir clases de bachiller nocturno del que se beneficiaron muchos trabajadores.

            Fue una adelantada a su tiempo, cosa de la que nunca la oí presumir y a muy pocos ensalzar. Durante el régimen franquista desempeñó cargos públicos tanto en la Diputación de Asturias (sede hoy de la Junta General del Principado) como en el Ayuntamiento avilesino en tres Corporaciones. No es que fuera la primera mujer concejal en la historia de esta ciudad, pero sí en tiempos de la larga dictadura franquista, lo que por su rareza era cosa de llamar la atención.

            También fue directora de la Casa Municipal de Cultura, donde yo pude conocerla mejor y un punto de vista radicalmente distinto al del niño del instituto. Era de esa gente que daba alas, dejaba hacer, cuando los tiempos políticos eran difíciles para quienes no pensábamos como estaba mandado pensar. Te permitía, en el trabajo cultural, volar ideológicamente por espacios que no coincidían con los suyos. A mí me sacó, sin yo decirle ni pío, de un lío gordo con la censura. Y nunca me lo contó, me enteré por terceros.22-la-directora-lva-a-100

            Pero lo que me resulta inolvidable fue cuando años atrás me hizo, junto con otros 33 compañeros más, descubrir otros mundos. ‘La directora’ también conocida en el ambiente académico como ‘señorita Esther’ nos metió un viaje de estudios del copón durante un mes por Francia, Bélgica, Suiza y Alemania. Ahora resulta muy fácil correr por los continentes, pero entonces era una hazaña tanto técnica como económica el hacerlo, pero ella se las ingenió para que nos saliera por cuatro perras, si bien es verdad que transitando en un autobús destartalado donde el monóxido de carbono era un viajero más. El descubrimiento europeo a los 16 años de edad fue una pasada.

            A larga distancia engañaba su semblante serio que quedaba diluido si te permitía la distancia corta donde hacía gala de una perenne sonrisa y una conversación amena y agradable.

            Murió soltera pese a dos o tres romances que le colgaron. Con un exquisito bagaje cultural y una personalidad a prueba de bomba mantuvo de jubilada hábitos y rutinas, como es el caso de su tertulia matinal en La Serrana. La recuerdo una mañana soleada cuando después de charlar con ella en la calle de La Fruta me volví y seguí con la vista su lento y firme caminar, apoyada en un elegante bastón de empuñadura plateada, hasta que su sombra se difuminó en la fachada del palacio de Camposagrado.

            Nunca más volví a ver a Esther Carreño, personaje que ahora tiene una vía con su nombre en Avilés, abierta al tráfico el día 5 de marzo de 2019. Vial de unos 150 metros, doble sentido circulatorio y 45 plazas de aparcamiento.

           Así se escribe, o casi, la historia de esta calle.

Los episodios avilesinos es un blog de La Voz de Avilés

Sobre el autor

Espacio dedicado a aspectos históricos, biográficos, costumbristas y artísticos, fundamentalmente de Avilés y su comarca actual, así como a territorios que, a lo largo de los siglos, le fueron afines. Tampoco se excluyen otras zonas del planeta


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